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Primera víctima del coronavirus

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Solamente dos familiares estuvieron ayer en la cremación y sepelio de la primera víctima del Covid-19, que permaneció alrededor de una semana internada en el Hospital General “María del Socorro Quiroga Aguilar”.

Al momento de ingresar al panteón “Colonia”, personal de la funeraria “Acal” aplicó estrictas medidas de seguridad, de ahí que sólo dos personas pudieran presenciar la incineración del varón, que tenía 49 años de edad.

El protocolo de la funeraria inició antes de las 2 de la tarde y concluyó cuatro horas después.

En cuanto a la atención en el hospital, un médico, un especialista y dos enfermeros, todos con trajes de bioseguridad, estuvieron al pendiente las 24 horas del hoy occiso, que los últimos tres días permaneció intubado y conectado a un ventilador en terapia intensiva para enfermos del coronavirus.

Tras el retiro del cuerpo, personal de la institución implementó sanitización como parte de las medidas sanitarias exigidas por la contingencia del Covid-19.

Al parecer, en la última semana de marzo el hoy difunto ingresó por su propio pie al hospital. Sólo presentaba molestias, pero al ser confirmado su padecimiento fue aislado y no recibía visitas.

Aunque la autoridad de Salud se reservó detalles, todo indica que laboraba como dibujante técnico en Cancún, Quintana Roo, y que había realizado viajes a Mérida, Yucatán, y Villahermosa y Cárdenas, Tabasco, aunque vivía en la colonia Guadalupe de la Isla.

Aunque no pudo ser confirmado, trascendió en grupos de WhatsApp que desde hace semana y media se sintió enfermo y viajó en autobús de Cancún a la Isla.

Personal de enfermería dijo con recelo: “Es difícil ver la desesperación de los familiares, la angustia de no poder estar con su enfermo, y el sufrimiento, la soledad en que permaneció el paciente durante sus últimos días”.

Incluso antes de la incineración, un familiar —al parecer la esposa— dialogó con el administrador del panteón, y le indicaron que solamente dos personas podían permanecer cerca del fallecido.

POLÉMICA

Este fallecimiento causó polémica, porque una funeraria ofreció servicio pero sólo para sacar el cadáver del hospital y llevarlo al panteón para darle cristiana sepultura, acompañado de dos familiares.

Otra funeraria ofreció sacarlo del nosocomio, velarlo en sala privada acompañado por dos familiares e incinerarlo, sin embargo, la familia, por recomendación de las autoridades, optó por la segunda oferta.

La muerte fue por síndrome de distrés respiratorio agudo, neumonía atípica y enfermedad respiratoria aguda por Covid-19.