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Batalla campal por control del Cereso

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Nueva trifulca al interior del Centro de Reinserción Social (Cereso) donde participaron al menos 20 internos —fuentes policiacas reportan 100—, provocó ayer que siete fueran trasladados, sin aparente orden de un juez, al penal de San Francisco Kobén, y que intervinieran el Ejército, la Guardia Nacional y antimotines.

La batalla campal ocurrió en la mañana entre reclusos de las áreas de Máxima Seguridad, Mínima y Población General, según dieron a conocer policías que tuvieron acceso al penal, luego de que la situación quedara bajo control.

Sobre el motivo, los gendarmes comentaron que es por el control del Cereso, pues un grupo pretende gobernar y permitir el ingreso de drogas, alcohol y otras sustancias.

“Todo detonó porque durante el cierre de año algunos internos metieron alcohol y enervantes, lo que descubrió otro grupo que, aunque se vio rebasado, quiso imponer superioridad”.

“Nuestros jefes lo van a desmentir, pero en el pleito había casi 100 reos, algunos procesados y otros en espera de sentencia. Fue todos contra todos para tener control absoluto, claro con el aval de algunos compañeros estatales”, explicaron sin acceder a ser identificados.

Los lesionados fueron atendidos en la zona hospitalaria del penal, y aunque salieron a relucir armas punzocortantes y otros artefactos, los 18 reos recluidos en Máxima Seguridad aguantaron la embestida de unos 100 presos ubicados en población general.

Las alarmas fueron activadas cerca de las 9:20 horas. De inmediato los antimotines —policías estatales— se aglutinaron y desenfundaron armas para contener a la muchedumbre penitenciaria, que se daba con todo, explicó un agente.

Casi media hora después, arribaron más de 10 camionetas de la Policía Estatal Preventiva, agentes motorizados, personal antimotines, militares y elementos de la Guardia Nacional. Ingresaron a las instalaciones y se sumaron al operativo de contención.

Mientras adentro regresaba la calma, el exterior quedó custodiado por personal castrense. El 911 recibió llamadas anónimas que amenazaban con arrojar granadas a la Vicefiscalía, si cuatro internos —no citaron nombres— eran trasladados de Máxima Seguridad a San Francisco Kobén.

Aunque no fueron dados a conocer nombres o apodos de los “revoltosos”, alrededor de las 13:30 horas, cuando retornó la tranquilidad, la Secretaría de Seguridad Pública ordenó el traslado de siete reos de Máxima Seguridad, sin aparente consentimiento del juez de ejecución de sentencias.

Trece policías estatales, tres vehículos oficiales, dos patrullas —la 496 y 520—, entre otros, partieron rumbo a la capital del Estado.

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