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Manipulan cadáver; se rompió el féretro

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Debido a la pésima calidad de un ataúd, propiedad de la funeraria “Isla del Carmen”, el cuerpo de una persona que murió por Covid en el Hospital General “María del Socorro Quiroga Aguilar”, tuvo que ser removido en las escalinatas del nosocomio y cambiado de féretro ante la vista de familiares de pacientes.

Aun con las medidas sanitarias, el personal de esa funeraria local, tuvo que sacar el cuerpo del difunto y moverlo con cuidado, dado que se desfondó el féretro que utilizaron cuando lo sacaron del área hospitalaria.

Personal del hospital –que pidió reservar su nombre—, confirmó que el occiso era una persona que estuvo en el área Covid, pero desconocían porque el conductor de la carroza se paró en la planta de urgencias y realizó esas maniobras.

De las personas que observaron cómo cambian de ataúd el cuerpo, personal del hospital dijo que es su responsabilidad haberse quedado, sin embargo, todos los que permanecieron portaban cubrebocas.

También señaló que administrativamente no pueden hacer nada, pero que si la familia del difunto denuncia, lo debe hacer ante la Comisión para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Copriscam), dado que este tipo de situaciones constituye un peligro a la salud pública.

De los hechos legales en que pueda derivar lo que ocurrió antes del mediodía de ayer en las escalinatas del hospital, es la primera ocasión en que un féretro se rompe del interior y deben pedir uno nuevo, expuso una persona que labora en la institución.

Lo cuestionable es la manipulación del cuerpo abiertamente, independientemente de que todos tengan trajes y tapabocas. Ojalá no vuelva a suceder y las autoridades intervengan, mencionó el personal del hospital.

Unos testigos comentaron que la situación bochornosa, demuestra que la funeraria “Isla del Carmen”, no solo puso en jaque al personal del hospital, sino que demostró que para nada es confiable contratarlos. Puede ser que se cumplió el proverbio de “lo barato sale caro”.

Un trabajador de la funeraria con el traje de protección que portaba, tuvo que bajar la caja de color gris y esperar que llegara una plateada, mientras a unos metros una mujer sorprendida observaba los malabares.

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