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Narcofosas siguen al fiscal Renato

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Una persona a la que se le concedió el “criterio de oportunidad” detonó dos detenciones y el hallazgo de la fosa clandestina, reveló una fuente cercana a la investigación, donde están relacionados los últimos homicidios en las colonias Bivalbo y Pérez Martínez.

Aunque la Fiscalía dio a conocer la identidad de tres varones enterrados clandestinamente en Villas de San José, aún no da a conocer qué líneas de investigación sigue y si las víctimas estaban en calidad de desaparecidos.

Se trata de Alejandro Sánchez Hernández, alias “La Alondra”; Luis Manuel Sánchez, “El Tata”; y José Ángel Hernández Bautista, “La Sombra”, éste entregado y velado por sus familiares que viven en la colonia Tierra y Libertad.

En tanto, la audiencia inicial de Ángel H.D., y Lorenzo J.V., acusados de homicidio calificado en agravio de Ariana Palacios Cancino, continúa mañana. Les podrían integrar otras carpetas de investigación, debido a las últimas ejecuciones.

Los imputados, que tienen defensa particular, pidieron la duplicidad del término constitucional, para aportar elementos a favor y conseguir su libertad, pero la Fiscalía tiene la seguridad de que el juez de Control les dicte auto de vinculación a proceso.

El cateo obsequiado por un juez de Control obedece a la investigación de los últimos homicidios dolosos, donde el modus operandi fue que dos personas arriban en motocicleta y desde una distancia establecida accionaron armas de fuego de uso exclusivo del Ejército Mexicano para ejecutar a sus víctimas.

ANTECEDENTES

A Sales Heredia, cuando era procurador general de Justicia en 2011, también le tocó investigar la narcofosa hallada sobre la avenida Periférica Norte, por 35-A de la colonia San Agustín del Palmar, donde había cuatro cuerpos del sexo masculino y uno femenino.

Los cuerpos estaban maniatados y vendados. Uno tenía identificación entre sus ropas y se cree que pertenece a Héctor Antonio Silva, aunque existía la posibilidad de que dos pudieran pertenecer a Héctor Versain Alamilla Pulido y Juan Ramón Vargas Ausencio.

Después, en un predio ubicado en la calle Delfín, entre Pulpo y Mojarra de la colonia Justo Sierra, apareció el cuerpo de una mujer de entre 20 y 25 años de edad. Se especuló que era bailarina y trabajaba en el bar nombrado La Selva.