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Ceremonia de apertura, sencilla y sin discurso

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SAO PAULO, Brasil.— Sencilla y sin discurso de apertura se celebró la ceremonia de inauguración de la Copa del Mundo Brasil 2014, sobre la cancha de la Arena de Sao Paulo, donde a continuación se desarrollaría el partido entre Brasil y Croacia.

Una duración de 26 minutos la convirtió en el acto más breve en la historia de las ceremonias de inauguración de los mundiales, donde se estila un discurso del gobernante en turno y del titular de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), que en esta ocasión no ocurrieron.

El momento futbolístico más álgido fue la patada inicial realizada por un joven parapléjico.

La ceremonia inició con el ingreso de una esfera gigante sobre la cual se proyectó la bienvenida en varios idiomas, para luego dar paso a la naturaleza brasileña con personas semejando árboles, plantas y flores.

También aparecieron indígenas en canoas, para dar paso al colorido de bailarines y otros personajes con instrumentos musicales del folclor del país.

Sobre la cancha aparecieron símbolos futbolísticos: una árbitro con una tarjeta con el número 20, la edición de la Copa del Mundo; acróbatas con un balón sobre la cabeza y vestimenta hecha a base de hexágonos, a modo de los gajos de una pelota de fútbol, y niños con pequeños balones pateando.

 

OMITEN DISCURSOS

Por primera vez en la historia de las copas del mundo, una ceremonia de inauguración no contó con los discursos oficiales, como ocurrió ayer por la tarde en la de Brasil 2014, que tuvo una duración de apenas 25 minutos.

Se esperaba que tanto el presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, como su homóloga del país anfitrión, Dilma Rousseff, dieran la bienvenida a las 32 selecciones participantes en la justa, así como a los miles de aficionados que disfrutarán de la justa.

Sin embargo, ni uno ni otro hicieron uso de la palabra ante un estadio Arena de Sao Paulo que lució con algunos asientos vacíos, mientras los artistas participantes en la escenificación se dieron prisa en terminarla, además de que sólo sirvió para la televisión.

Con el silencio en el palco de honor, donde estaban instaladas las personalidades tanto de la FIFA como del país anfitrión, se llevó a cabo una gris inauguración de la justa mundialista, que dio la impresión de haber sido recortada.

Y es que con la situación que se vive ante la serie de protestas en las calles de Brasil, existía la posibilidad de que los reclamos que han marcado los preparativos para la justa mundialista se trasladaran al interior del inmueble.

De ahí surgió el rumor de que tanto Blatter como Rousseff podrían haber sido abucheados durante sus discursos por algunos inconformes con las políticas del gobierno brasileño que pudieran encontrarse en el estadio, por ello la decisión de omitir este protocolo.

 

ANIMOS DE FIESTA

En buena parte del país, los ánimos pesimistas dieron paso a una atmósfera de celebración. Miles de hinchas locales y extranjeros cantaron y saltaron frente a pantallas gigantes de televisión instaladas en el centro de Sao Paulo para el partido con Croacia, que empezó a las 17:00 horas locales.

Grupos de hinchas croatas bebían cerveza a media mañana y las calles del vecindario bohemio de Vila Madalena estaban tan atestadas que era difícil caminar por la zona. El sonido de los petardos colmaba muchas ciudades brasileñas.

Hay expectativas de que los brasileños ganen el que sería el sexto título mundial de Brasil.

“Todo ha sido paz y amor. La gente ha sido muy amistosa”, dijo Federico Ortuyo, un argentino que acudió al estadio en Sao Paulo.

Para el gigante sudamericano hay muchas cosas en juego, y no sólo en la cancha. La manera en que se desarrolle el torneo podría tener un efecto en las posibilidades de Rousseff de ser reelecta en octubre y en la reputación de estabilidad de Brasil entre los inversores.

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