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¡Auxilio! mi hijo es alérgico a la leche de vaca

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Se sabe que la leche es uno de los alimentos más importantes de la infancia, pero ¿qué sucede cuando el pequeño es alérgico a la proteína de la leche de vaca?

Se calcula que entre el 2 y 7 por ciento de la población puede ser alérgica a este producto, indica el doctor Jorge Higuera, director médico asociado para Latinoamérica de Mead Johnson Nutrition.

“La alergia se desarrolla dependiendo de la zona geográfica o hábitos alimenticios de la población, por ejemplo, en Estados Unidos hay una alta incidencia de alergia al cacahuate porque desde pequeños les dan pan con mantequilla de maní, en México lo más común es la alergia a la proteína de la leche de vaca”.

En muchas ocasiones hay un sobrediagnóstico al tratarse de personas que son intolerantes a la lactosa, es decir a la azúcar de la leche, pero no son alérgicos.

En nuestro país hay estudios de científicos de Monterrey, Nuevo León, quienes han determinado que 3 por ciento de la población presenta este padecimiento.

Los niños con alergia a la proteína de la leche de vaca presenta problemas gastrointestinales, alteraciones de la piel o afecciones respiratorias de manera crónica, por lo que el pediatra y la mamá deben sospechar de ello cuando estos problemas son recurrentes y de presentación prolongada, afirma el doctor Carlos León, miembro de la Asociación Mexicana de Pediatría.

Lamentablemente, “cuando hay sospechas de que el infante es alérgico, se le somete a una dieta restrictiva, por lo que se le prohíben más de 10 alimentos como la leche, huevo, chocolate, lo que ocasiona no sólo un deterioro en el crecimiento del chico, sino también un impacto emocional debido a que no vive su infancia de manera normal”, asegura el también miembro del Colegio Mexicano de Pediatras Especialistas en Inmunología Clínica y Alergia.

Las causas del incremento de la alergia a la proteína de la leche de vaca se debe a la llamada hipótesis de la higiene, que consiste en la menor exposición a bacterias potencialmente benéficas para el ser humano.

Otra circunstancia es la disminución de la lactancia materna, alimento rico en anticuerpos, probióticos, entre otros. Un factor más es el incremento de los partos por cesárea, los cuales se han elevado en más de 70 por ciento en nuestro país, comenta.

Cuando el bebé es menor de seis meses y es alimentado únicamente con leche materna, puede presentar alergia a la proteína de la leche de vaca debido a que la madre la consume, por lo que algunos pediatras recomiendan a la progenitora eliminar de su alimentación este producto, aunque algunos otros señalan que no es necesario.

 

LECHE ADICIONADA CON PROBIÓTICOS

Por su parte, la doctora Solange Heller, pediatra con subespecialidad en Gastroenterología y Nutrición Pediátrica, comenta que hay leches hipoalergénicas adicionadas con prebióticos y probióticos que ofrecen mayores beneficios.

Apunta que estos últimos son microorganismos vivos que al ser ingeridos tienen efectos benéficos al intestino, de éstos hay preventivos como las leches fermentadas y el yogurt; los de tratamiento que se usan en fórmulas infantiles en polvo y los bioterapéuticos que se utilizan en medicamentos para contrarrestar la diarrea, entre otros padecimientos.

En tanto, los prebióticos son sustancias inertes que se ingieren y una vez en el intestino delgado y grueso, propician el crecimiento de bacterias “buenas”, asegura la también miembro de la Academia Mexicana de Pediatría y de la Asociación Mexicana de Gastroenterología.

Los probióticos tienen la característica de que al llegar al intestino se fijan y compiten con las bacterias malas, además contribuyen a restaurar la flora intestinal.

 

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