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Cyborgs: la nueva creación

El siguiente paso en la evolución podría ser hacia seres orgánicos que integren en su cuerpo dispositivos electrónicos.

 

Desde el comienzo de la historia el hombre ha tratado de extender sus capacidades, al principio fue con inventos como la rueda o la bombilla. El tiempo pasó y en la actualidad tenemos teléfonos inteligentes que son computadoras que caben en el bolsillo.

Nuestra relación con la tecnología es tan íntima que comenzamos a vestirla utilizando lentes, relojes o hasta ropa inteligente. Más este no sería el último paso, sino el puente a la era de los organismos cibernéticos o cyborgs, es decir, seres vivos con componentes naturales y artificiales.

La palabra “cyborg” tiene muchas implicaciones, desde pequeños robots con funciones básicas, hasta la definición que nos ha traído la ficción con películas como “Terminator” o “Robocop”. Según la Real Academia de la Lengua Española cyborg (cíborg, en español) es “un ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos”.

 

EL ORIGEN

Esta historia comienza con Kevin Warwick, profesor de cibernética de la Universidad de Reading, Inglaterra, a quien todos llaman el primer cyborg. Él comenzó su travesía en 1998.

Según su propio sitio de Internet, el investigador realizó una serie de experimentos que implican la implantación neuro-quirúrgica de un dispositivo en los nervios de su brazo izquierdo con el fin de vincular su sistema nervioso directamente a un equipo para evaluar la última tecnología, para su uso con discapacitados.

El desarrollo de la tecnología del implante se llevó a cabo por un equipo de investigadores encabezados por Warwick y el Dr. Mark Gasson. Ellos tuvieron éxito con el primer sistema extrasensorial (por ultrasonidos) para un ser humano y con el primer experimento de comunicación puramente electrónica entre los sistemas nerviosos de dos humanos.

El proceso consistió en dos fases del proyecto; el primero llevaba el nombre de Cyborg 1.0. y fue cuando Warwick se sometió a una operación para implantar quirúrgicamente un chip transmisor de silicio en su antebrazo en agosto de 1998.

Este experimento permitió a una computadora monitorear a Kevin Warwick mientras se movía a través de pasillos y oficinas del Departamento de Cibernética de la Universidad de Reading, usando una señal de identificación única y que también servía como un enlace para que pudiera operar las puertas, luces, calentadores y otros equipos del instituto sin mover un dedo.

 

¿HUMANOS DEL FUTURO?

El libro escrito por el profesor Kevin Warwick, llamado “I, Cyborg”, explica que la tecnología tiene miles de usos que anteriormente sólo se veían en la ciencia ficción. Sin embargo, escribió, ya es posible que una persona guarde información en un chip implantado en su cuerpo, donde tenga su número de seguro social, datos médicos y otros archivos útiles en la vida cotidiana.

En una segunda fase de los experimentos de Warwick, que tuvieron lugar en marzo de 2002, se documenta como una serie de cien electrodos se implantaron quirúrgicamente en las fibras nerviosas del brazo izquierdo del investigador, para monitorear cómo los impulsos son mandados al cerebro y convertir estos en señales digitales que después se tradujeran en una computadora.

Lo más notable es que Warwick fue capaz de controlar una silla de ruedas eléctrica y un brazo mecánico situado en Nueva York (él estaba en Inglaterra), usando la interfaz neural.

Al utilizar este implante también fue posible crear sensaciones artificiales de estímulos a través de electrodos individuales. De esta manera, cuando le implementaron a la esposa del investigador, Irena, el mismo dispositivo se tuvo éxito, con lo cual, si ella movía el brazo, él sentía los impulsos nerviosos que lo hacían.

El propio científico mencionó que esto sería el comienzo para que en el futuro la gente se pudiera comunicar sólo con pensamientos. “Yo nací humano. Pero, creo que es algo que tenemos el poder de cambiar”, escribió en su libro. Lo anterior lo ha llevado a llamarse también un “transhumanista”, un estado post humano donde se espera que la condición humana se mejore con la tecnología, es decir, seamos más inteligentes, sanos e incluso vivamos más gracias a ella.

 

¿ES ÉTICO HACERSE “CYBORG”?

Así como los cyborgs pueden representar el avance de la humanidad, también puede ser todo lo contrario y existen personas que debaten ambos puntos de vista.

Amal Graafstra es un programador de 38 años que es parte de un grupo que se hace llamar ‘biohackers’ que experimentan con la integración de tejidos biológicos y electrónicos. Entre sus labores él ha insertado varios chips de identificación de radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés) entre sus pulgares y sus dedos índices desde 2005.

Estos chips pueden ser leídos por escáneres que instaló en las puertas de su casa para que se abran al mover su mano y en su computadora para tener acceso sin necesidad de contraseña.

Él define a los “biohackers” como “cyborgs” que están actualizando su cuerpo con hardware sin tener que esperar los avances de las grandes compañías.

Abraham Ramírez