Tribuna Campeche

Diario Independiente

El jazz lo es todo, dice Derbez

Hay dos cosas de las que Alain Derbez no se desencanta jamás: el jazz y Campeche. No es el ir y venir tantas veces a diversas actividades, sino un trasfondo histórico-romántico.

“Disfruto mucho el mar de la ciudad, desde chavito Campeche era para mí como algo mítico, me sorprendía pensar que hubiera algo de esto siempre envuelto en bruma y literatura”, comenta.

La muralla, el pirata, y todo lo que ocurría era “tan distinto a lo que pasaba en Yucatán”, que provocaba en él un inusitado interés que calmaba sólo teniendo contacto con esta tierra.

Desde niño a leer “La hija del judío”, primera novela histórica de Campeche redactada por el escritor, historiador y jurisconsulto yucateco Justo Sierra O’Reilly (Tixcaltuyú, 1814-Mérida, 1861), que se publicó a manera de folletín). Después, se adentró más en los textos que hablaban sobre la villa de San Francisco de Campeche la cual ahora camina, disfruta y donde también imparte conferencias sobre jazz, pues es algo que él ha aportado en muchos amigos, y ahora en el público.

“La idea es romper lugares que pensamos comunes, la gente de pronto piensa que el jazz es algo que les enseñaron que era, pero el jazz lo es todo, es una forma de vivir, una respiración; que mi voz individual se oiga en la voz colectiva” lo que, reflejó en el concierto que presidió con Steve Koven, Anthony Michelli en la batería, y Rob Clutton. Ellos y Alain convergieron en un territorio común “con lo cual evidenciamos la esencia del jazz que es la comunión… comulgar conjuntamente que es como hacer el amor.

Sobre los extranjeros, comentó que una larga relación que se rompe a cada rato por la distancia pero que mantienen por correspondencia o cuando se miran, como en el caso de Rob con quien protagonizó recientemente un concierto que se caracterizó por una combinación jarocha (pues es nacido en Veracruz) y canadiense.