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El aspecto “feo” de Martha Higareda

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MÉXICO, DF.– Martha Higareda volvió a filmar en Santa Fe y no pudo evitar recordar sus inicios en la misma zona de la Ciudad de México donde recibió lo que en el cine se denomina “bautizo”.

Junto con Ximena Sariñana, Luis Fernando Peña, Armando Hernández y Poncho Herrera, elenco de “Amarte duele”, vivió por allá de los años 2000 un momento especial.

“Es una tradición que se utiliza mucho y en una noche tan fría como hoy trajeron una pipa de agua y nos mojaron. Por supuesto que me enfermé después de eso”, dice la actriz.

Tras una carrera exitosa que la hizo hasta escribir guiones cómicos, regresa al género que la vio nacer en “Vive por mí”, coproducción española-mexicana que estelariza junto a Tenoch Huerta, Tiaré Scanda, Juan Manuel Bernal, Odiseo Bichir, Rafael Inclán y Margarita Rosa de Francisco.

“Tenía muchas ganas de hacer drama, sobre todo porque este personaje implica un reto muy grande porque es una chica que tiene deficiencia renal, entonces tiene que hacerse diálisis y está pasando por un proceso de su vida en el que se siente muy vulnerable pero al mismo tiempo tiene que tomar decisiones fuertes”, expresó.

A Martha no le importó el aire frío para quitarse su chamarra y filmar una secuencia dentro de un coche, donde repetidas veces y desde distintos ángulos salió de un restaurante de pizzas para tomar su teléfono, sintonizar una estación de radio, tomar agua, reflexionar, toser en la calle y hasta quedarse dormida.

Eso implicó que la calle Mario Pani, en Santa Fe, estuviera cerrada por algunos momentos a los coches.

Para su personaje, Martha hizo algunos cambios físicos que, argumenta, son parte de su profesionalismo, sobre todo para hacer creíble un proyecto con un tema de fondo tan trascendental como el trasplante de órganos. “Bajé muchísimo de peso (ahora pesa 40 kilos) porque el director quería que se me marcaran los surcos de las mejillas y esos son cambios físicos, incluso hasta el maquillaje que me ponen: los labios super resecos, ojeras, y todo eso me encanta.

“Hay muchos actores o actrices que quieren siempre verse bien en pantalla, a mí no me importa; es más, si me veo demacrada está bueno porque estoy haciendo un personaje diferente. Ahorita que estamos en la última semana de rodaje ya empecé a comer otra vez”, comentó entre risas.

En preparación, la actriz acudió al Centro Nacional de Trasplantes, lo que la aterrizó en una realidad diferente: “Tantas cosas que tengo que agradecer por la salud, mi familia… En México no hay una cultura de donación; si algo nos pasara, los que deciden son tus papás”. Recuerda que lo más cercano que estuvo a un problema como ese fue al acompañar a su ex novio. “Generosamente, ayudó a que uno de sus empleados recibiera un riñón”.

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