Inicio»Carnaval 2015»Quema de Juan Carnaval, un festivo ritual

Quema de Juan Carnaval, un festivo ritual

0
Compartidos
Google+

La quema de Juan Carnaval es también una tradición muy añeja, la describen, por ejemplo, los periódicos del siglo XIX. Era también un ritual. Antes de incendiar la figura (casi siempre de tela vieja con atuendo de un disfraz que variaba cada año), era conducida por varias calles del puerto seguida de un pelotón de ciudadanos vestidos de dominós que representaban a los verdugos.

No faltaban Las Plañideras, las mujeres vestidas de negro que iban llorando en el recorrido clamando por el final que tendría aquel personaje. “Son las viudas de Juan Carnaval”, decían los espectadores, en medio de risas por aquella ficción teatral. En Ciudad del Carmen el acontecimiento era de fiesta. Y, claro, a la vez de tristeza porque con ello culminaba la alegría, era Miércoles de Ceniza.

Gabriel González Mier, uno de nuestros eminentes escritores que dejó testimonio de esta tradición en el siglo XIX, narra en “Muerte y funerales de Juan Carnaval” que la quema de la popular figura constituía el colofón del desenfreno del pueblo lagunero, el momento más esperado porque todos querían escuchar qué heredarían en su imaginario “testamento”.

“Un cura le cantaba un responso y lo rociaba de petróleo, y por último se le echaba una reata al cuello, y colgado de un cable tendido entre las dos palmas que entonces decoraban aquel lugar, le prendían una mecha y lo quemaban como a un hereje condenado por el Santo Oficio”, muestra de que ahí quedaba sepultado el humor hasta el año venidero.

La costumbre de quemar a Juan Carnaval fue teniendo sus altibajos hasta dejar de ser realizado por condena de la Iglesia Católica, dado que el evento tomaba como fecha el Miércoles de Ceniza.

Noticia anterior

Añeja celebración

Siguiente noticia

Vuelo de Interjet a punto de no salir por platos de porcelana