Tribuna Campeche

Diario Independiente

Pibipollos, una tradición que también genera dinero extra

En Campeche se mantuvo la tradición de los pibipollos. A las mujeres correspondió el guiso y la elaboración.

Como muchas familias campechanas, Josefina Cu Pech y María de Lourdes Reyes Valencia prepararon ayer el tradicional pibipollo, no sólo para conmemorar el Día de Muertos, sino para tener un dinero extra, como hizo ésta última al invertir casi 10 mil pesos para vender tanto horneados como los típicos enterrados.

Para doña Josefina, de 72 años de edad, hacer pibipollos es retroceder en el tiempo, “sentir” a sus padres Alejandro Cu Moguel y María Tomasa Pech,  y recordar detalles de su adolescencia en Bellavista, cuando aprendió a cocinar ese tamal de maíz y pollo y puerco envuelto en hojas de plátano.

Ayer, mientras sus hijos enterraban los 10 que cocinó con ayuda de sus hijas, comentó que a los 12 años de edad aprendió qué ingredientes lleva y cómo se prepara. “La mejor tierra para enterrarlos es la negra, porque así lo hacían nuestros antepasados”.

Nunca ha intentado hornear, “porque se pierde sabor, y no es la tradición”. Ayer, una estela de humo brotó de la tierra negra frente a la puerta de su casa, ubicada en la calle 106.

En el espacio donde excavaba su esposo Ernesto Pech, quien murió hace 13 años, sus hijos Manuel y Pablo y sus dos yernos abrieron ayer el hueco.

La tarea de las mujeres inicia un día antes con ir al mercado por el recado, la hoja de plátano, el tomate, el pimiento dulce, la carne y todo lo que necesita el “pi”, además del las frutas y las flores para el altar.

Ella prepara la masa, sabe la porción exacta de sal y manteca. Sus hijas la ayudan. El dinero es lo de menos, “pues hacemos coperacha para comprar todo”. Esta vez les costó alrededor de mil 200 pesos para elaborar 10 pibibollos.

La espera dura hora y media. “Sale doradito, riquísimo”, exclama frotándose las manos y lamiéndose los labios. Antes de probarlos, ofrecen una o dos piezas a sus fieles difuntos y rezan.

 

UNE A LA FAMILIA

Al otro extremo de la ciudad, la foto de Concepción Mendoza Gil resalta en el altar de María de Lourdes Reyes Valencia. También hay flores y veladoras.

Destaca la de Conchita porque murió a los 101 años de edad. En Montecristo todos la recuerdan, porque engalanaba las fiestas a la Santa Cruz bailando la cabeza de cochino. “Fue la mujer que hace 45 años me enseñó a elaborar este platillo típico”, recuerda nostálgica.

Para la familia de María de Lourdes, cocinar pibipollo es una tradición que no sólo une en torno a sus difuntos, sino además le permite una ganancia extra.

Entrevistada junto al altar, comentó que aprovechan estos días para vender pibipollos. Ofrece a sus clientes dos opciones: enterrados y horneados. Del tradicional elaboró 16 y al horno 25. Hay de 200, 300 y hasta 650 pesos.

La gente aparta con días de anticipación, algunos incluso pagan poco a poco, aunque mantiene la tradición de que el primero que sale va directo al altar.