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Desempleo y sueldos bajos a trabajadores

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Salarios raquíticos, inhumanas jornadas y creciente desempleo son las constantes en el sector laboral campechano, cuyos representantes sindicales consideran que no había nada que festejar el pasado primero de mayo, y sí mucho que exigir, como la desaparición de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami).

El secretario general con licencia de la Federación de Trabajadores de Campeche (FTC), Francisco Javier Haas Palomo, aceptó que para nadie es un secreto la difícil situación económica de los trabajadores, por la pulverización del salario.

El acuerdo de la Conasami sobre la reforma tripartita —empresarios, Gobierno Federal y la misma comisión— de otorgar un salario bajo en 2015, a nadie satisfizo, y menos al sector laboral, que se encuentra muy inconforme.

Es el sentir nacional ante la determinación del Consejo de Representantes de la Conasami, que  determinó  un aumento general de 4.2 por ciento a los salarios de ambas áreas geográficas (A y B), por debajo de la inflación, y que dejó mucho que desear al sector obrero.

Es una lucha en la que se encuentran los líderes sindicales, pues  los avances en materia laboral no son suficientes y no se ha recuperado el poder adquisitivo.

 

CARECEN DE TRABAJO

A la pulverización salarial se suma el creciente desempleo en el país, en donde Campeche no ha sido ajeno, especialmente en el municipio de El Carmen, donde se disparó.

Ese drástico aumento se refleja en la encuesta nacional de ocupación y empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En el último trimestre de 2013 la tasa de desempleo contaba con 2.1 por ciento, y al entrar los primeros meses del 2014 se elevó 2.6 y término de la misma manera, y la situación no ha cambiado. Hoy más de 12 mil 500 campechanos carecen de trabajo.

A principios de 2015, secretarios generales de los sindicatos de la FTC, del Sindicato de la Actividad Comercial y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), previeron una situación difícil, debido entre otras cosas a los aumentos de la canasta básica y la incertidumbre por el aumento en los combustibles, como el gas butano.

Por ello insisten en su propuesta de desaparecer la Conasami, por ser un órgano que no beneficiaba a los trabajadores y que no opta por un verdadero estudio socioeconómico que visibilice el escenario en que los obreros viven para sostener a sus familias.

En marzo, en un intento de disminuir la creciente inconformidad por la disparidad salarial que se mantenía por zonas, el secretario del Trabajo y Previsión Social (STPS), Alfonso Navarrete Prida declaró que los sectores productivos del país han avanzado para que a fines de este año se puedan homologar las áreas geográficas A y B en salario mínimo en 100 por ciento.

Se trata de homologar  la zona B —en la que se encuentra el Estado de Campeche— con la zona A, en dos partes, primero en abril el 50 por ciento y octubre la otra parte.

Haas Palomo mantiene dudas sobre esta integración, y que se convierta en pretexto para que el incremento en 2016 sea bajo o no exista. El trabajador a nivel nacional se ve muy afectado, por el incremento a los productos de la canasta básica. Para que la situación ayude a los trabajadores cuando menos debe ser del 10 al 15 por ciento de aumento adicional a lo que se manejó en  abril y se pretende en octubre.

En la entidad es la misma situación, precisó. La diferencia es que el 55 por ciento de los 80 sindicatos afiliados a la Federación tienen contratos colectivos, y de ellos se ampara el salario medio mínimo regional por número de planta.

 

INSUFICIENTES SALARIOS

No satisfacen necesidades de los obreros, dice la CROC

El incremento al salario no es suficiente para que los trabajadores resuelvan sus necesidades familiares, sostuvo Juan Carlos González, secretario general del Sindicato Unico de los Trabajadores al Servicio de los Poderes, Municipios e Instituciones Descentralizadas.

En ello coincide Miguel Alonso Pacheco Díaz, representante de la Confederación Revolucionaria de Obreros Campesinos (CROC) de Campeche, que insiste en revisar los salarios mínimos, ya que con la difícil situación, a los trabajadores no es alcanza ni para cubrir sus necesidades básicas.

Con 68.28 pesos que gana un empleado promedio no le alcanza para adquirir lo básico, y menos aspirar a vivienda. Se requiere al menos de tres salarios mínimos, pues ahora o come o se tiene casa. La ley indica que el sueldo debe alcanzar para alimentación y adquisición de una casa. La ley quedó acéfala, apunta.

En general, quien trabaja en una maquiladora gana menos de tres mil 500 pesos al mes, y una vivienda al mes le representaría un desembsolso de entre 750 a 800 pesos y el resto tendría que dividirlo entre el pago de servicios básicos como energía eléctrica, agua potable, despensa, gastos escolares y algo de recreación.

Además tiene que pagar su transportación y el de su familia. Si es despedido, tiene que seguir cubriendo el importe de la vivienda, pues tras morosidad de tres meses se envía orden de cobranza y procede el desalojo.

Luis Felipe Cocom Mass, titular sustituto de la FTC, indicó que la situación del sector obrero no ha cambiado mucho.  Fidel Velázquez decía que “de nada sirve incrementar dos o cuatro pesos, si la canasta básica sube en 40”. Esto no deja de ser una mentira, pues parecer que el ascenso del sueldo es un pretexto para que los básicos como frijol, arroz, sal, huevo, pollo, carne y otros eleven sus costos, se quejó.

Con tantos reajustes en las empresas, el desempleo sigue a la orden del día. La economía estatal gira en torno al Gobierno del Estado en más de un 80 por ciento y la falta de liquidez afecta. Son necesarias más empresas para abrir el abanico laboral.

 

INADECUADAS CONDICIONES LABORALES

Los dirigentes coinciden en que las condiciones laborales que prevalecen en la entidad, no son las mejores. El titular sustituto de la FTC, Cocom Mass, va más alla, y sostiene que no son las adecuadas y las instituciones no realizan su labor real.

Ejemplo de ello es con los albañiles. Se engaña a las autoridades cuando van a verificar, compran dos o tres cascos y eso les enseñan. Pasa que de 100 trabajadores cinco son los que muestran en su momento a la inspección.

Pero prevalece a todos los niveles, añadió.

En Petróleos Mexicanos las condiciones no son verificadas para evitar accidentes, y que se obligue a los patrones a  cumplir con las normas de seguridad e higiene.

Hay jornadas inhumanas y explotadoras, continuó Cocom Mass, como el de los vigilantes, que laboran 12, 24 y hasta 36 horas correlativamente, lo que de acuerdo a la Ley Federal del Trabajo no está permitido. Es cierto que multan a los patrones cuando descubren la irregularidad, pero hay que obligarlos a que no incurran en ellas, y si hubiera buenas inspecciones no pasaría.

El argumento de siempre es que el trabajador no ha ido a quejarse, y no lo hace porque al otro día lo despiden. Lamentablemente parece que se espera que suceda algo para que entones si actúen, y no se vale.

Son la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la Dirección del Trabajo y Previsión Social, la Junta Local de Arbitraje y la Procuraduría de la Defensa del Trabajo las que deben verificar y velar por los derechos de los trabajadores, y no lo hacen por lo que hay reprocharles.

Este año, por veda electoral, están calladas, y se llegó al extremo de suspender el desfile del primero de mayo para evitar la “intromisión de partidos y actores políticos”, aunque el sentir de los trabajadores es que tratan de acallar toda protesta ante los múltiples problemas que les afectan, y que se estima aumenten ante la difícil situación económica que se avizora en 2015 y que se recrudecerá en 2016, de acuerdo a  previsiones de las propias autoridades.

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