Tribuna Campeche

Diario Independiente

Incrementan denuncias por delito de odio

Sin embargo, hay confusión en la interpretación del ilícito, alertan

A cuatro años de entrar en vigor el delito de odio en la entidad, la jueza segunda de lo Penal, Diana Leonor Coma Soberanis, afirmó que existe confusión en la conceptualización del ilícito, así como falta de criterio del Ministerio Público del fuero común al momento de integrar un expediente.

“Regularmente lo que se denuncia son conflictos entre vecinos y familiares, que no es lo mismo que un delito de odio por la pertenencia a un grupo, ya sea por género, edad, preferencia sexual, etcétera”.

La juzgadora detalló que ha conocido 10 casos por este ilícito, en su mayoría de mujeres contra mujeres, y en los que no se configuraba el delito de odio, sino otro.

TRIBUNA solicitó información sobre el número de querellas integradas en la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y ahora Fiscalía General del Estado de Campeche (Fgecam) sobre este ilícito, pero como ya es costumbre a partir de septiembre del 2015 en esa dependencia, no hubo respuesta a la solicitud.

 

DIFÍCIL DE COMPROBAR

Al tiempo que informaba que recientemente la Sala de Magistrados del Poder Judicial del Estado (PJE) reclasificó un caso, Coma Soberanis destacó lo novedoso del delito que se persigue por querella a partir del 4 de septiembre del 2012.

“Requiere de criterio para no confundirlo con la discriminación y otros ilícitos, la gran mayoría de los casos han sido conflictos entre vecinos y familias, son cosas diferentes”.

Y explicó que es muy difícil comprobar este ilícito, pues se requiere de una investigación de carácter sociológico, por así llamarlo, porque hay que determinar si el denunciante pertenece a un grupo.

Refirió que en el artículo 244 y 245 del Código Penal del Estado (CPE) se especifica el delito de odio, con una sanción de seis meses a cinco años de prisión, y una multa de 100 a 350 días de salario mínimo.

“El delito de odio es la violencia física o psicológica cometida en contra de una persona o su patrimonio por motivo de odio, no debe ser confundido con un sentimiento de odio”.

Es decir, continuó, “no porque tú me caigas mal es ya un delito de odio, debes tener pertenencia a un grupo vulnerable (por así llamarlo), en razón de género, condición social o económica”.

Se debe comprobar la vinculación, pertenencia o relación con un grupo social definido de origen étnico o social, nacionalidad, lugar de origen, color de piel, orientación sexual, edad, religión, discapacidad, entre otros”.

La jueza destacó que se trata de un mensaje que la persona que comete el delito envía hacia el grupo al que pertenece la víctima.