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Por culpa del obispo se van curas polacos

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La soberbia y capricho del obispo, José Francisco González González, fueron los principales elementos que utilizó para desterrar definitivamente a los curas de la Sociedad del Divino Salvador de la comunidad de San José Obrero, Andrés Kusiak y Jacobo Trzopek, quienes tendrán que abandonar el recinto religioso a más tardar este 31 de julio y regresar a su ciudad natal Polonia.

Como informó TRIBUNA en edición pasada, el jerarca católico en Campeche no se cansó de insistir en que los salvatorianos se fueran de la entidad. Pese a que tenían un contrato por 50 años que se firmó con monseñor Ramón Castro Castro, González González se pasó por el “arco del triunfo” ese documento notariado y de uno a uno comenzó a mandarlos de vuelta a su lugar de origen.

Aunque el padre Andrés Kusiak no quiso hablar al respecto, la diócesis de Campeche emitió un comunicado en donde afirmó que los salvatorianos se ausentarán, pues en el último encuentro con su superior Piotr Filas (en junio), se acordó que el 31 de julio del presente año se irían.

La atención pastoral en la parroquia y comunidades estarán a cargo de los sacerdotes que integran del Decanato de San Francisco y firma al final el secretario canciller, el presbítero Luis Alfonso Gala Rodríguez.

Reporteros de TRIBUNA intentaron obtener la versión por medio del grupo de comunicación social de la diócesis, sin embargo se notificó que el padre Ricardo Hernández Tinoco viajó a las comunidades y Gerardo Casillas González estaba de vacaciones en Guadalajara.

No pasó mucho tiempo para que la feligresía demostrará su descontento ante los hechos y algunos se sorprendieron ante tal noticia. Humberto Antonio Chuc, Guillermo Acevedo Cabrera y Graciela Heredia, manifestaron que los sacerdotes llegaron hace nueve años y desde entonces comenzaron a trabajar para levantar y unir a la comunidad.

Unas personas que prefirieron no dar sus nombres por temor a represalias, señalaron que desde la salida del padre Sebastián Korczak dejaron de asistir al lugar; recriminaron las acciones del obispo e indicaron que los polacos son de los pocos sacerdotes que conviven con los fieles y se interesan por ayudarlos en los momentos difíciles.

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