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Refrendan devoción al Señor de San Román

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El fervor y la devoción de decenas de campechanos se desbordaron durante el tradicional paseo por mar de la escultura del Cristo Negro de San Román, que este año cumple 451 años de ser traída a la entidad. La acompañaron 35 embarcaciones ribereñas.

Luego de 21 días de estar expuesta en el presbiterio, ayer el grupo de custodios llevó la escultura de su recinto a una grúa estacionada en las afueras el santuario, para trasladarla al muelle de San Román.

El alcalde Edgar Hernández Hernández y su esposa Enna Ortiz, junto con la reina de la Feria de San Román y Miss Chiquitita San Román 2016, Clarissa Berenice Ortiz Maldonado y Georgina Gordillo Valencia, respectivamente, acompañaron al patrono.

Entre gritos de “Viva Cristo Rey” y canciones entonadas por el coro Talita Kum, la escultura, con ángeles y la imagen de la Virgen María, fueron llevadas —en sentido contrario a la circulación— por la calle Bravo hacia la avenida Justo Sierra para tomar el malecón rodeando la glorieta de la monumental Astabandera y llegar al muelle de San Román, donde se encontraban las lanchas para el recorrido por la Bahía.

Mientras los fieles entonaban la canción Señor de San Román, cerca de 12 personas bajaron de la grúa la escultura y la subieron a dos lanchas que fueron unidas para soportar el peso.

Además de Enna Ortiz, Clarissa I y Georgina I, en la doble embarcación iban el cura Martín Mena Carrillo, denunciado civil y penalmente por pederastia, corrupción de menores y daño moral y psicológico desde hace más de un año, y un serio obispo José Francisco González González, quien también involucrado en este caso y evitó a la prensa.

En comparación con las procesiones por mar de años anteriores, sólo una lancha fue adornada con globos y flores de papel china. En el trayecto, que llegó a la altura del Foro Ah Kim Pech, hubo rezos y cánticos.

Algunos fieles que no pudieron subir a alguna lancha siguieron a pie el recorrido desde el malecón al sanromanero.

Después de dos horas de travesía, la escultura del patrono fue regresada al santuario para misa en su honor. Durante la homilía, se afirmó que “las fiestas patronales son muestra de amor y dolor por Cristo, pues no puede haber una sin la otra, e invita a la felicidad hacia un camino con Dios”.

Luego, decenas de fieles con flores y ruda en manos, tomaron fotografías y aplaudieron la subida del Cristo Negro a su altar, donde a partir de hoy recibirá la visita de los gremios de pescadores, grupos religiosos, escuelas, empresas, comerciantes del mercado Pedro Sáinz de Baranda, entre otros.

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