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Cambio de costumbres

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El funcionario de la Comuna, Rocha Segura, refirió que ante la falta de espacios en los cementerios de la ciudad, la ciudadanía no tiene otra opción que cremar, mientras que la sepultura o entierro en fosas mediante las vías tradicionales, paulatinamente se pierde.

Además es por cuestiones de comodidad, ya que muchas familias no tienen el hábito o el interés por atender las tumbas de sus familiares, y lo abandonan,  pese a son responsables de su mantenimiento.

Antes de que existieran los panteones en Campeche, los difuntos eran sepultados en torno y dentro de las iglesias, pero hace como 200 años, la autoridad que entonces era el teniente del rey, alrededor de 1820, determinó crear los cementerios.

Fue esa época en que se construyó el primer camposanto de San Román, que cumplirá 200 años, y que actualmente cuenta con alrededor de cinco mil tumbas. Posteriormente funcionaron Santa Lucía, Samulá y Siglo XXI.

El de Santa Lucía, inaugurado en los años 20 del siglo pasado, cumplirá 100 años, y la cantidad de gente sepultada ahí rebasa el orden de espacios, pues muchas áreas se ocuparon de manera desordenada y hasta abarcaron pasillos, por irresponsabilidad de autoridades, principalmente en el periodo del panista Carlos Ernesto Rosado Ruelas, donde fue más notable esta irregularidad.  El de Samulá apareció como cementerio municipal en 1957.

 

Panteón privado

Ninguno de los cementerios públicos de la ciudad de Campeche tiene espacios para enterrar a los muertos por los métodos tradicionales. Lo que se hace desde hace varios años es “reciclar” las tumbas que ya fueron ocupadas, y entregarlas a quienes lo necesitan para enterrar a sus difuntos.

El único panteón privado es Jardines del Ángel, y de acuerdo con sus propietarios, aún tienen espacios para atender la demanda. Un importante sector de la sociedad decidió regresar a los tiempos antiguos,  ubicando los restos de sus familiares en forma de cenizas en las iglesias, e incluso algunos tiran los restos al mar, los bosques o los resguardan en sus casas.

“Llegará el momento en que ya no se podrá ofertar nichos ni osarios. No habrá espacios, por lo que es necesario crear un nuevo panteón en un terreno adecuado con condiciones que no sean inundable, ni fuentes de abastecimiento cerca, que esté lejos de asentamiento humano, entre otros”, señaló Segura Rocha.

Osarios y nichos se ofertan no solo en los cementerios, sino también en algunas iglesias católicas. Los primeros son para colocar huesos y los segundos para guardar cenizas.

 

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