Tribuna Campeche

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Piden curas otorgarles dignidad a los difuntos

En el panteón Jardines del Ángel, el presbítero José Luis Yeh Euán señaló que los seres queridos que se nos han adelantado

Es falso que la Iglesia Católica busque el dinero con el llamado del Vaticano a no esparcir las cenizas de los difuntos o mantenerlas en casa, señalaron sacerdotes durante las misas de ayer en los panteones, en que también pidieron «dignificar a los muertos para que alcancen la resurrección».

Durante la misa en San Román se abordó el tema de la determinación de la Congregación de la Doctrina de la Fe acerca del manejo de las cenizas de los fieles difuntos cuando son cremados, y esto provocó una revoltura de interpretaciones.

«Alguien interpretó que la Iglesia lo que busca es el dinero, porque al decir que ya no tengan las cenizas en su casa, lo que se quiere es que se dé el dinero, pero es falso». En realidad el fondo del documento indica que el  difunto tiene una dignidad que  no ha perdido aunque ha muerto, y por ende los vivos deben darle su dignidad. Cuando agarras las cenizas de un pariente difunto y las esparces, es como un signo de «aquí ya se acabó todo y entonces se estaría negando la resurrección.

En el panteón Jardines del Ángel, el presbítero José Luis Yeh Euán señaló que los seres queridos que se nos han adelantado al paso sin retorno de la muerte, que no es otra cosa que la vida eterna, tienen que ser recordados con alegría en sus tumbas, osarios o sus casas, como muchas personas acostumbran, pero con respeto y devoción.

Al encabezar la ceremonia eucarística ante decenas de feligreses, pidió visitar a sus fieles difuntos «no llevar flores tristes a los panteones, no recordar con tristeza a los seres queridos. Es cierto ya murieron, el cuerpo reposa en la tumba, pero las almas no están aquí, sino con Dios, el que nos llama otra vez al cielo”.

En el cementerio de Santa Lucía, el párroco José Joaquín López Arévalo señaló que la muerte llega en un momento en el que parece que la vida no ha culminado, tiene la característica de interrumpir y llegar de una manera inoportuna.

«En estos días las flores, las velas y altares son un signo de que estamos pendientes de nuestros difuntos. Creemos que salen cuando en realidad la comunión puede permanecer entre ellos y nosotros durante todo el tiempo», expresó.

En el panteón de Samulá, el presbítero Tomás Chablé Pascual dijo que si Jesús resucitó, nosotros también vamos a resucitar con Él, porque el amor hace a los hombres libres.

Por ello hay que amar y saber realmente a los que hemos venido al cementerio, el cual es un lugar santo, ya que significa estar en la casa de los dioses, en silencio, donde descansan nuestros seres queridos.

El silencio, es aquel estado donde ya no hay voz ni miradas. No se escucha, no se mueve nada físicamente. Es aquí donde nuestros familiares fallecidos han encontrado el descanso.