Inicio»Local»Nunca presentaron proyecto de remodelación dueños de casona

Nunca presentaron proyecto de remodelación dueños de casona

0
Compartidos
Google+

En efecto, se atendió en su momento a la señora Guadalupe Pérez Blanquet, una de las propietarias de la casa histórica sobre la calle Tamaulipas esquina con 47, pero ni ella ni sus hermanos han entregado un proyecto y eso es necesario para cualquier obra, por otro lado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) no puede absorber los gastos de una propiedad privada, expuso Jorge Alberto Aguilar Montero, jefe del departamento de trámites y servicios legales.

El jurídico desmintió que se haya negado realizar obras en la casa del siglo XIX sin fundamentos; con expediente en mano hace 11 años (en marzo del 2007).

Explicó que los hermanos de Guadalupe Pérez Blanquet, Laura Taidé y Eduardo de Atocha fueron los primeros en dar parte a la institución de la situación deplorable en la que se encontraba el inmueble.

En el formato 08 INAH, solicitaron la autorización para realizar obras porque el techo se estaba cayendo, pero no entregaron ningún proyecto que debe incluir planos arquitectónicosa. Sólo pidieron intervención, además ante la falta de recursos exigieron que el INAH absorbiera los mismos, lo cual es imposible, pues es obligación del dueño o dueños de las casas históricas de darle mantenimiento.

“Ellos no quieren darle mantenimiento al inmueble, han manifestado querer demoler toda la casa para poderla usarla como terreno, lo cual no se puede, debe conservarse los estilos para eso debe haber un proyecto tal como dicta la Ley  Federal sobre Monumentos, Zonas Arqueológicas y Artículos Históricos, que en su artículo 42 señala que para toda obra en el interior, exterior de los monumentos  requiere autorización del INAH, según un proyecto”, precisó.

De acuerdo al formato, indicaba de puño y letra “es importante poner de su conocimiento que en virtud de lo antiguo del edificio las vigas tipo de teléfonos, se están desprendiendo y al presionar están cediendo las esquinas de la fachada principal, poniendo en peligro la integridad de los transeúntes y vehículos. No contamos con recursos para su reparación, por lo que solicito la intervención de la institución a su cargo o cuál sería la  mejor forma para solucionar aunque sea la forma principal”, decía el escrito entregado por los propietarios.

En este ámbito se remitió al área de monumentos históricos donde luego los arquitectos realizaron los estudios y se dictó dictamen el 4 de abril del 2017, en el que de manera urgente se les indicó que debían hacer, como apuntalar previamente la techumbre y los muros de las fachadas así como los interiores, previo a la demolición de los techos para evitar que se  desplomen abruptamente, ocasionando derrumbes a los muros perimetrales.

La demolición se realizara  usando herramienta menor como cincel, martillo a golpe rasante.

Para el 2010 cuando estaba al frente la delegada Lirio  Suárez Améndola, de nueva cuenta solicitaron la intervención del INAH y recordaron el primer oficio, pero informó no tener recursos para los trabajos y otra vez solicitaron la intervención de la institución para los gastos.

Prácticamente, ha habido varias reuniones, dijo, años atrás el área técnica expuso que la casa únicamente requería intervención y no una demolición, pero dejaron pasar el tiempo y quedó en el abandono.

En una ocasión respondieron “no vamos a hace nada hasta que se caiga, por ende al parecer esa es la intensión, pues el lugar sigue abandonado”, sostuvo.

Noticia anterior

Albañiles, más de dos millones de mexicanos

Siguiente noticia

Comuna de resultados ofrece Baas Cahuich