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Transformación profunda y radical, anuncia AMLO

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CIUDAD DE MÉXICO.— En su discurso de toma de protesta como Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador pronunció las siguientes frases.

No sólo inicia un nuevo gobierno, sino un cambio de régimen político.

La política económica neoliberal ha sido un desastre, una calamidad para la vida pública del país.

El poder político y el poder económico se han alimentado y nutrido mutuamente y se ha implantado como modus operandi el robo de los bienes del pueblo y de las riquezas de la nación.

En una frase el plan del nuevo gobierno es acabar con corrupción e impunidad.

No es mi fuerte la venganza. Si bien no olvido, soy partidario del perdón y la indulgencia.

Propongo al pueblo de México poner punto final a esta horrible historia y mejor empecemos de nuevo. Que no haya persecución a los funcionarios del pasado.

Hoy se constituye una comisión de la verdad para castigar los abusos de autoridad, y atender el caso de los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa. Que se castigue a los responsables, pero que la Presidencia se abstenga de solicitar investigaciones en contra de los que han ocupado cargos públicos o se hayan dedicado a hacer negocios al amparo del poder durante el periodo neoliberal.

Hay que dejar en claro el manifiesto fracaso y evidente corrupción del periodo neoliberal, y hacer todo lo que podamos para abolirlo y someter a procesos judiciales o a juicios sumarios a sus personeros.

Me comprometo a no robar y a no permitir que nadie se aproveche de su cargo o posición para sustraer bienes del erario o hacer negocios al amparo del poder público. Aplica a amigos, compañeros de lucha y familiares. Dejo en claro que si mis seres queridos, mi esposa o mis hijos, cometen un delito, deberán ser juzgados como cualquier otro ciudadano. Sólo respondo por mi hijo Jesús, por ser menor de edad”.

Reformar el artículo 108 de la Constitución para eliminar la impunidad y los fueros de los altos funcionarios públicos, empezando por el Presidente de la República. La iniciativa de ley la envío hoy al Senado. Podrá ser el Presidente juzgado como cualquier ciudadano por el delito que sea, aun estando en funciones. Un buen juez por la casa empieza.

Se acabará la vergonzosa tradición de fraudes electorales. Las elecciones serán limpias y libres, y quien utilice recursos públicos o privados para comprar votos y traficar con la pobreza o el presupuesto para favorecer a candidatos o partidos, irá a la cárcel sin derecho a fianza.

Las inversiones de accionistas nacionales y extranjeros estarán seguras y se crearán condiciones hasta para obtener buenos rendimientos, porque en México habrá honestidad, Estado de Derecho, reglas claras, crecimiento económico y confianza. Se respetará la autonomía del Banco de México.

Queremos que la migración sea optativa, no obligatoria. Que los mexicanos tengan trabajo, prosperen y sean felices donde nacieron y están sus familiares, costumbres y culturas. Por ello, se construirá el Tren Maya, se sembrarán un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables en el sur-sureste. Se rehabilitarán, como ya lo expresé, las refinerías existentes y haremos una nueva en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, para dejar de comprar la gasolina en el extranjero.

En tres años estará funcionando —me canso, ganso—, además del actual, el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, con dos pistas adicionales en la base aérea de Santa Lucía”.

El Estado se ocupará de disminuir las desigualdades sociales, no se seguirá desplazando a la justicia social de la agenda del Gobierno. No se condenará a quienes nacen pobres a morir pobres

Se cancelará la mal llamada reforma educativa. Se creará el Instituto Nacional para la Atención de los Pueblos Indígenas. Iniciará el programa de atención médica y medicamentos gratuitos en zonas marginadas y se volverá universal en todo el país a la mitad del sexenio. Ya no va a haber ni-nis

No viviré en Los Pinos y esa residencia oficial ya se abrió, desde hoy, al público y se integrará al bosque de Chapultepec para convertirse en uno de los espacios más grandes e interesantes del mundo para el arte y la cultura. Otro cambio importante será la creación de la Guardia Nacional.

Trabajaré 16 horas diarias para dejar en seis años muy avanzada la obra de transformación. Y dedicaré todo mi tiempo, mi imaginación, mi esfuerzo a recoger los sentimientos y a cumplir las demandas de la gente. Actuaré sin odios, no le haré mal a nadie, respetaré las libertades, apostaré siempre a la reconciliación, y buscaré entre todos lograr la Cuarta Transformación de México.

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