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Se disputan espacios de venta en la Alameda

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Vendedoras de artículos de segunda mano del parque de la Alameda acusaron al subdirector de Mercados del Ayuntamiento de Campeche, Eleazar Herrera Vázquez, de otorgar permisos apócrifos y no respetar el acuerdo firmado con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tras impedir que tres comerciantes se instalaran.

Vaya zafarrancho el que se armó ayer por la mañana entre las vendedoras de bazar de la Alameda Central al impedir que se colocaran otros tres puestos por no estar en un padrón firmado por el INAH hace varios años, además de acusar a las comerciantes de conflictivas, lo que generó gritos y hasta mentadas de madre.

Petronila Espinoza Haas y Silvia Rodríguez, en representación de las comerciantes, manifestaron que cuentan con los respectivos permisos para  vender artículos y ropa de segunda mano desde hace 39 años, trabajando en orden porque es parte de los acuerdos firmados con el INAH de no saturar el parque con la instalación de más puestos, ya que de lo contrario todos serían retirados.

“Lo que hacemos de no permitir que más personas se instalen no es con dolo ni con la intención de evitar que otros vendan, aún teniendo necesidad, sino que existe un convenio que debe respetarse”, sostuvo Espinoza Haas.

Y recordó que existe un padrón, y lo tiene la Secretaría del Ayuntamiento, el cual establece que pueden vender únicamente 20 personas, pero el subdirector de Mercados, Herrera Vázquez, y los inspectores Víctor y Carlos Daniel Mass Canto, están empeñados en otorgar permisos irregulares.

Minutos más tarde acudió al lugar el inspector Mass Canto, quien intentó apaciguar la situación externando que nadie cedió un espacio, sin embargo, las vendedoras se le fueron encima llamando traidor a Herrera Vázquez por realizar cobros indebidos, pues según dijeron, existen recibos apócrifos.

También acusaron a los inspectores de cometer diversos atropellos al revisarles la mercancía sin tener los permisos, y cambiarlas a cada rato de lugar, a la vez que exigieron a Carlos Mass mostrar la hoja que tenía en mano con nombres y firmas del aparente padrón que alegaba poseer, pero se negó rotundamente por no estar autorizado.

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