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Termoeléctrica se moderniza o cierra

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A 47 años de su construcción, baja eficiencia, altos costos y cuestionamientos de políticos y ambientalistas por supuestos daños a la salud y al ambiente, la Central  Termoeléctrica de Lerma, que trabaja al 75 por ciento de su capacidad, se enfrenta al dilema de cerrar por causas ecológicas o iniciar un proceso de modernización, para satisfacer la demanda de electricidad en la zona.

De sus cuatro unidades generadoras de energía eléctrica —cada una con capacidad para producir 37.5 megawatts—, una se encuentra en ‘reserva fría’ —ya no funciona—, y las otras tres operan con altibajos.

Tiene 114 trabajadores sindicalizados y un promedio de 25 de confianza, además de los temporales en los talleres de mantenimiento, eléctrico, instrumentación, civil  y operativo, que las 24 horas del día operan las unidades.

La Termoeléctrica se asentó en Campeche por gestión del entonces gobernador Carlos Sansores Pérez, que luchó para que no la establecieran en Mérida, como se pretendía.

Estaba en zona deshabitada y su construcción inició en 1972 con inversión de 140 millones de pesos, ejecutada por la empresa “Santalo y Compañía”. En 1975 concluyó las dos primeras unidades. En 1979 terminó de construir otras dos unidades con capacidad cada una para producir 37.5 megawatts. El gasto total fue de 230 millones de pesos.

En los años 80´s y 90´s se hicieron pruebas para que la central deje de usar combustóleo y emplee gas, para conseguir un ambiente más limpio. No se pudo porque no garantizaron el abasto del combustible.

El uso de combustóleo ha sido factor para que la central continúe, pues en Mérida empresas particulares construyeron tres termoeléctricas y una en Tabasco que funcionan con gas, pero cuando se presenta desabasto no operan, mientras que la de Lerma abastece de energía a Campeche y parte de Yucatán.

En sus primeros años de funcionamiento produjo la suficiente electricidad para la Península de Yucatán, y tenía capacidad para vender a Belice, pero ante la explosión demográfica y el incremento de la demanda suspendió la exportación.

Pese a ello, sigue siendo soporte para Campeche, Yucatán y Quintana Roo, ya que mientras no se regularice el abasto de gas que utilizan plantas más modernas, no se puede garantizar al 100 por ciento la energía a la Península.

El comisario municipal de Lerma, Jesús Reyes Rendón, señaló que la Termoeléctrica representa economía y servicios para la comunidad, pues los pozos de Chulbac dotan del servicio de agua potable y los trabajadores dejan derrama económica en hospedaje y servicios.

Contaminación, dato sin confirmar

Pese a los señalamientos de ambientalistas y políticos por supuestos daños a la salud y contaminación, aún no hay nada que confirme que las emanaciones de las chimeneas de la Termoeléctrica afecten al ambiente y las personas, aunque la exposición afecta vías respiratorias, ojos y garganta, no permanentemente.

La Secretaría de Salud (SSA) tampoco ha determinado la presencia de un elemento, y no hay estudios médicos que sustenten o prueben que derivado de las pequeñas partículas que emanan de la central eléctrica, hayan causado enfermedades de piel, vista y pulmones.

Incluso la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) certificó a la Termoeléctrica por cumplir con las normas mexicanas de calidad del aire, con lo que evalúo las emisiones a la atmósfera de gases contaminantes y partículas suspendidas en las unidades de generación, y cumple con la legislación ambiental en materia industrial.

Pese a ello, agrupaciones ambientalistas, activistas de partidos políticos y líderes de Lerma no han dejado de exigir a la Comisión Federal de Electricidad que tome medidas para mitigar las emisiones de gases por la generación de energía eléctrica, a través de la participación creciente de energías limpias.

Planeaban cerrarla

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) en su Programa Indicativo 2017-2031 planeó para 2018 iniciar el retiro de la central de generación de Lerma que opera con combustóleo, y actualmente genera 113 MW, para instalar una Termoeléctrica de ciclo combinado, y al no tener garantizado el abasto de gas natural, el proyecto se retrasó, aunado a que el Gobierno de la cuarta transformación no ha confirmado si mantiene los planes aprobados en el sexenio pasado, de Enrique Peña Nieto.

El secretario de Desarrollo Energético Sustentable (Sedesu) del Gobierno del Estado, Ricardo Ocampo Fernández, confirmó que el proyecto de la CFE contemplaba remover las tres unidades que aún operan. La Lerma U1, la Lerma U2 y la Lerma U3, y dejarían de generar 112.5 megawats de la red.

La propuesta era construir una planta de ciclo combinado con capacidad de 250 MW,  por ser de tecnología más eficiente, y Campeche cuenta con infraestructura de transporte de gas natural, lo cual  brinda suministro a precio competitivo.

Entre las ventajas que argumentó la CFE es que la construcción de una planta de ciclo combinado abonaría a la seguridad en el suministro energético del Estado, reduce costos de las tarifas eléctricas y evita sobrecostos, al traer energía de otras regiones del país y aportaría 200 empleos directos y mil 500 indirectos.

Además de suministrar energía a la entidad, podría aprovechar la situación deficitaria en el mercado eléctrico de los estados vecinos, pero por ahora no hay nada cierto sobre el futuro de la Termoeléctrica.

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