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La fiesta religiosa

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HOOL, Champotón.— El repicar de las campanas, el estruendo de los voladores, el olor a incienso, la venta de veladoras y milagritos, el murmullo de los cánticos y la multitud de los feligreses, enmarcan el ambiente en estos días en la feria de Hool, una tradición viva y con fervor religioso.

Se trata de un pequeño y colorido poblado, donde en lo alto de su cerro yace el santuario que alberga a la Santísima Virgen de Hool, también conocida como Nuestra Señora de la Candelaria, adorada y venerada por propios y extraños, y considerada igual hacedora de milagros.

“Ella le ha concedido milagros a mucha gente, no hay nada documentado pero hay testimonios de ello, por eso muchos feligreses le tienen fe y devoción”, comenta don Felipe Solís, colaborador de la sede parroquial.

En realidad la veneración a la Virgen de Hool, de manera específica, a la fiesta patronal en honor a Nuestra Señora de la Candelaria ya suma varios años, no obstante, precisar fecha es complicado.

Lo cierto de todo ello —continuó el entrevistado—, es que representa una fecha especial para miles de feligreses que llegan de muchas partes del interior del Estado y de lugares como Yucatán, Puebla, Hidalgo y Chiapas, por citar algunos.

TRES ADVOCACIONES

La Virgen de Hool posee tres advocaciones marianas: la Candelaria, la Asunción de María y la Inmaculada Concepción. “Es por eso que durante el año sale tres veces de su templo parroquial”, enfatiza don Felipe Solís.

Su primera fiesta, quizá la más popular, gira en torno al 2 de febrero, durante la solemnidad de Nuestra Señora de la Candelaria. La segunda, el 15 de agosto con la celebración a la Asunción de María, y el 8 de diciembre cuando se venera a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.

“Según la leyenda, la mística imagen apareció en un aguada localizada como a 10 kilómetros del pueblo y fue traída por un cazador a estas tierras sagradas. En resumen, recibe el nombre de la Santísima Virgen de Hool”.

La parroquia de Hool, edificada en la cima de un cerro de una pequeña comunidad que hoy en día alberga quizá a unos mil 200 habitantes, se convierte en la simbiosis de fe y devoción durante los primero días de este mes.

La enorme estructura en tonalidad azul y blanco  con varios siglos encima desafía al tiempo, se mantiene firme. Su pueblo —afirma—, representa el Hool de hoy, mañana y siempre.

Ayer, el día fue de aglomeración de creyentes principalmente, cuya mayoría regresará el 9 para la misa, procesión por la laguna y agradecimiento por los milagros. En la noche hubo procesión.

En el cierre de la festividad, la imagen saldrá en hombros de su parroquia y portará su vestido azul con blanco y corona dorada. La marcha será por las principales calles rumbo a la aguada que, cuenta la leyenda debe tener un lagarto porque de lo contrario se seca, donde finalmente será oficiada mi

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