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Detectan glifosato en el agua de Hopelchén

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Pese a la orden de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de suspender el cultivo de soya y el uso del glifosato asociado, los pobladores de Hopelchén aseguran que se sigue realizando de manera ilegal, y estudios realizados en comunidades cheneras, principalmente en Ich Ek, detectaron residuos del herbicida en aguas subterránea y embotellada, y en orina de trabajadores de esa zona y de la capital del Estado.

De acuerdo con un artículo publicado por Beatriz Torres Beristáin en un periódico de circulación nacional, en junio fueron difundidos los estudios para detectar dicho pesticida, a través de la técnica Elisa (Ensayo por Inmunoabsorción Ligado a Enzimas).

Hallaron residuos en el agua subterránea de las siete comunidades agrícolas donde se realizó el estudio, e incluso en la capital del Estado, que se usaba como referencia.

Detectaron mayor concentración en Ich Ek, con 1.41 µg/L (microgramo por litro), y en el municipio campechano el registro marcó 0.44 µg/L, cifras que están por encima de los límites máximos permitidos para agua subterránea en Europa.

El artículo destaca que Hopelchén es el principal productor de miel y soya en el Estado, sin embargo, el 90 por ciento de este grano lo obtiene utilizando semillas genéticamente modificadas resistentes al glifosato.

“Es común que los agricultores perforen pozos de filtración para evitar inundaciones, pero las escorrentías de las aguas contaminadas con pesticidas se conducen por estos pozos, contaminando a su vez el agua subterránea, que es la principal fuente de abastecimiento”.

En Hopelchén hay muchos pozos de absorción ilegales, y se detectó glifosato en el agua embotellada de tres comunidades muestreadas.

La detección del glifosato en orina humana proporciona una medida de la exposición reciente de la población a dicho herbicida. Para el estudio referido tomaron 81 muestras a campesinos de cinco comunidades, y como grupo de control estuvieron pescadores de la capital campechana.

Como resultado, identificaron residuos del pesticida en todas las muestras de orina, pero los campesinos llegaron a tener el doble de concentración (0.47 µg/L) respecto a los pescadores (0.22 µg/L).

Además de la afectación directa a seres humanos, este producto causa mortalidad en las colonias de abejas a nivel mundial.

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