Tribuna Campeche

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Los Reyes Magos no llegaron a los cerros

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En sus rostros de tristeza y desvelo se adivinaba la enorme decepción, porque una vez más los reyes de Oriente no llegaron a sus humildes vivienda de maderas y cartón. La pandemia, la pérdida de empleos y la carencia de dinero ahuyentaron este año de miles de hogares campechanos a Melchor, Gaspar y Baltazar.

En la colonia Mirador, en una casa humilde vive Guadalupe Martínez Cahuich con sus nietas Lupita y Xail, de 5 y 6 años. Por la pandemia se quedó sin trabajo, porque la lonchería donde trabajaba cerró, y al no tener dinero para comprar regalos les tuvo que decir que los Reyes Magos se enfermaron.

“O comen o compran juguetes” platica, mientras explica que ahora, para poder llevar comida a su vivienda, tiene que salir a juntar chatarra y venderla, “porque las niñas piden leche y no se les puede negar, aunque esta sólo es la primera vez que les sucede por la falta de dinero”.

La más chica quiere una muñeca, sus ojos inocentes no se explican la razón de no recibir regalos este año. La más grande refleja tristeza y cabizbaja dice que los reyes no llegaron porque estaban enfermos y aun así les pidió una muñeca que traiga su carriola y su biberón. Por la tarde-noche, luego de la difusión parcial de esta nota, en las redes sociales de Organización Editorial del Sureste, doña Fátima Chuc cumplió con el sueño de las pequeñas.

Pero un panorama similar de tristeza se vivió en decenas de casas de Ampliación Polvorín, Leovigildo Gómez, Diana Laura o Sinaí por citar algunas zonas populosas. Este año tampoco se observaron caravanas de organizaciones caritativas para llevar algunos presentes en los suburbios.

Y mientras algunos están en sus casas con o sin juguetes, pero bajo un techo con comida, otros tuvieron que salir a trabajar con sus papás, pues la falta de recursos económicos los obliga a dejar la escuela y ayudar a vender cacahuates en los semáforos de las calles para llevar el dinero y que no haga falta comida en la mesa.

Freddy y Mateo, originarios de Santo Domingo Kesté, se mueven aprisa entre los coches para que el semáforo en rojo no les gane, ofrecen sus productos para obtener unas monedas. Algunos pasan y los ven, otros se detienen y les dan un pedazo de rosca o unas cuantas monedas.

Su madre María Vázquez los acompaña. Tiene siete hijos, todos  estudiaron la primaria y por necesidad tienen que trabajar, y por eso no preguntan por Melchor, Gaspar o Baltazar llegaron. Sólo se dedican a sus labores. Tenemos que salir a vender, porque no hay trabajo, y luchar por la familia, manifestó.

La romería por las ventas de juguetes concluyó sin incidentes. Según la Subdirección de Bomberos, hubo tres bases de auxilio en igual número de puntos de la ciudad, debido a que si bien se canceló el denominado Paseo de Reyes, no fue posible evitar las concentraciones en la calle 53, alrededores del mercado Pedro Sáinz de Baranda, parque del Infonavit Fidel Velázquez y el Holoch de la colonia Granjas. No se atendió ninguna emergencia y el reporte final fue de saldo blanco.