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Fervor durante el paseo por mar del Cristo Negro

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Fieles a sus costumbres y creencias religiosas, decenas de campechanos atestiguaron el tradicional paseo por mar de la escultura del Cristo Negro Señor de San Román, luego de un año de ser suspendido.

Entre cantos, alabanzas y oraciones, la feligresía acompañó al patrono de los pescadores en su recorrido, con motivo del aniversario 456 de su llegada a Campeche.

En esta ocasión le hicieron peticiones por los enfermos y trabajadores de la salud que combaten el Covid-19.

Los colaboradores colocaron la escultura de ébano en una grúa, para llevarla con cuidado al muelle de San Román.

Cantando, bailando y orando, la grey católica la siguió a pie sobre el malecón de la ciudad. A su paso, algunos se hincaron y otros lloraron de emoción y alegría de ver cerca al Cristo Negro.

NAVEGÓ

Al llegar al muelle, fue subido a un catamarán, que también abordaron el sacerdote Marco Martínez Jiménez; la reina de San Román 2021, María Daniela Chab Che, y la Chiquitita San Román, Zoé Renata Argueta Pacheco, para navegar junto con otras 10 embarcaciones hasta la altura de los cocteleros, y regresar al punto de inicio.

Los fieles esperaron aproximadamente una hora el retorno del Señor de los Mares. Como la celebración comenzó desde temprana hora y la temperatura empezó a subir, una persona se desmayó dos veces en el muelle y fue auxiliada por los colaboradores y personal del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM).

Ya de nuevo en tierra, arrancó la procesión rumbo a la Concha Acústica, donde decenas de personas esperaban la misa en sus respectivos lugares, guardando la sana distancia y vigilando que todos los protocolos sanitarios se cumplieran para evitar contagios.

Nos da paz

La celebración eucarística fue oficiada por el obispo de Campeche, José Francisco González González, quien refirió que “la del Cristo crucificado no solamente se trata de una imagen sufriente, sino que también da paz y congrega a todos para convertirlos en hermanos de sangre”.

Jesús derriba el muro que nos divide, que es el odio, sin embargo, la hermandad es algo que todavía no se da en la vivencia diaria, porque las personas siguen encontrando topes o dificultades para mirar a todos como iguales.

El obispo instó a los fieles a pedir al Señor ser creyentes no sólo de palabras y pensamientos, sino que el mensaje de reconocer un solo padre lo hagamos con aquellos hermanos más pequeños.

Al término de la jornada, el Cristo Negro fue regresado a su santuario, para recibir a los gremios, siendo el primero el de pescadores.

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