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Tolera la Semarnat daños a una laguna

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LAS MARAVILLAS, Escárcega.— La Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) toleran la afectación a la Laguna Las Maravillas, localizada en el municipio de Escárcega.

“Han sido deforestadas más de 24 hectáreas, hay daños en áreas donde se reproducen especies de flora, fauna y peces, además de que solapan que un particular coloque postes y alambres de púas en medio del cuerpo de agua, para impedir que pescadores de los ejidos Las Maravillas y Altamira de Zináparo puedan laborar”, denunciaron los afectados.

En la redacción de TRIBUNA, los representantes de ambas comunidades, Rodolfo Torres Hernández y Antonio Cabrera Zárate, mostraron las pruebas de las irregularidades que solapan las autoridades ambientales, y lamentaron que sólo les estén dando largas bajo el pretexto de que Las Maravillas no es laguna, sino “un charco de agua muy grande”, pues no desemboca al mar.

Mostraron las firmas de al menos 60 pescadores de Altamira de Zináparo y Las Maravillas, para exigir a la Semarnat, a la Profepa, a la Secretaría de Bienestar (Sebien) y a la propia Presidencia de la República, que investiguen las arbitrariedades en que incurren dos o tres personas en perjuicio de decenas de familias.

Cabrera Zárate, con más de 40 años dedicado a la pesca y a la agricultura, acusó que el principal causante del problema es Fernando Ramón Montero Pérez, dueño de más de mil hectáreas en esa zona, dentro de las cuales supuestamente se encuentra la Laguna Las Maravillas, cuya longitud es superior a los 15 kilómetros y unos cuatro kilómetros de ancho.

Desde hace muchos años, ese señor les ha exigido como “cuota” el 30 por ciento de la captura, para poder pescar en esas aguas. Obtienen tilapia y carpa principalmente, y en promedio, cada una de las 30 familias de Zináparo que se dedican a esa actividad obtiene entre 15 y 30 kilos diariamente.

Durante más de 20 años estuvieron “pagando”, pero hace como cuatro dejaron de hacerlo, ya que Montero Pérez se fue del rancho porque dos de sus sobrinos estuvieron involucrados en un secuestro.

Sin embargo, luego de que sus familiares fueron sentenciados por esos ilícitos, esta persona regresó y quiere continuar con el cobro de la cuota.

Como la mayoría de los pescadores se opuso a cubrir la aportación arbitraria, Montero Pérez ordenó a sus trabajadores instalar postes y alambres de púas en medio de la laguna, para impedir el paso de las lanchas, aunque con eso también afecta la reproducción de los peces que abundan en la zona.

Fueron a la Conagua a denunciar el hecho, pero no les hicieron caso, ni siquiera fueron atendidos. Llegaron a la Sebien, los recibieron y les ofrecieron que iban a investigar, pero cuando regresaron por segunda vez para obtener información del asunto, ya no los tomaron en cuenta. También acudieron a Semarnat, y hasta ahora no obtienen respuesta.

Hace como cinco años igual denunciaron que Victoria Ramírez Prado, otra propietaria de vastas extensiones de tierras, tapó dos de los siete cenotes que hay en esa zona, pero tampoco investigaron.

Lo peor es que ha habido deforestación en la zona de la laguna. Es un área donde se crían jabalíes, venados, tucanes, varias especies de aves que se quedaron sin su hábitat, ya que tumbaron más de 24 hectáreas sin los permisos correspondientes.

Asimismo, se afectó un pantanal donde se reproducen los peces que alimentan la laguna, y aunque de todo eso se presentaron denuncias, nadie hizo nada.

La Profepa mandó personal la semana pasada, el cual se subió a una chalupa para recorrer durante cuatro horas la laguna, y al regresar una de las observaciones de los inspectores fue que Las Maravillas no es una laguna, sino un charco, y por eso no se puede hacer nada.

Que es un “charco”

En un escrito, los pobladores de Altamira de Zináparo relataron que el sábado a las 11:00 de la mañana, personal de la Profepa al mando de la ingeniera Viviana del Carmen Sonda Acosta, arribó a la comunidad para darles a conocer el resultado de las investigaciones realizadas hasta ahora.

Sonda Acosta les comunicó que “la laguna no era laguna”, ya que los estudios realizados por la Profepa señalan que el área que los pescadores consideran como tal, y donde realizan la captura de especies como tilapia y carpa, en realidad es “una bajería” (zona baja) que el señor Francisco Arias, productor de arroz,  inundaba con las compuertas que tiene.

Pero posteriormente, Sonda Acosta aclaró que la Laguna Las Maravillas sí era laguna, pero que la parte que recorrió y donde colocaron postes y alambres de púas, no lo es, a pesar de que los pobladores de la región encabezados por  Rodolfo Torres Hernández y Antonio Cabrera Zárate, aseguran que todo forma parte de un mismo cuerpo de agua.

Incluso durante el recorrido en lancha por la laguna, avistaron siete islas y siete cenotes, de los cuales dos fueron tapados por Victoria Ramírez Prado, porque supuestamente se encuentran dentro de su propiedad.

“Hace cinco años se hizo un recorrido similar y la conclusión fue la misma, por eso sospechamos que hay corrupción de por medio”.

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