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Comando armado mata a 2 en Bonfil

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FISCALÍA, SIN PISTAS DE NADA; MARCELA MUÑOZ INTENTA MINIMIZAR EL HECHO

El gerente y un velador de la gasolinería de Alfredo V. Bonfil, Municipio de Campeche, fueron ejecutados en la madrugada de ayer por un comando armado, mismo que estaría implicado en la desaparición de un presunto narcomenudista de Pich en noviembre pasado, el asalto a la gasolinería de Seybaplaya y otros hechos delictivos de la zona.

La Fiscalía General del Estado se limitó a confirmar el suceso y a integrar la carpeta de investigación, mientras que la secretaria de Seguridad Pública, la guanajuatense Marcela Muñoz Martínez, minimizó la doble ejecución, que describió a su manera en su cuenta de Facebook: “Bonfil: Sujetos son heridos con arma de fuego, debido a los impactos ambos pierden la vida”.

Fuentes no oficiales señalaron que fueron ejecutados ante el “cobro de piso”, mientras que otras versiones indicaron que durante el asalto lograron identificar a algunos de los delincuentes —lo que indica que viven en la zona— y otra más que fue agresión directa.

Al gerente lo identificaron como Juan Carlos Torres Alcocer, quien tenía entre 45 y 47 años. Cumpliría años el próximo jueves 8 de diciembre, por lo que ya había hecho preparativos para su celebración en el poblado de Alfredo V. Bonfil, donde tenía su domicilio y era conocido y apreciado.

El velador fue identificado como Jorge Alberto López Cendejas, de 47 años de edad. A ambos les habrían disparado en la cabeza. El cuerpo del primero quedó dentro de sus oficinas y el del segundo en la puerta del baño público.

Pobladores de Alfredo V. Bonfil, que pidieron guardar el anonimato, afirmaron que la ejecución habría sido cometida en complicidad con agentes de la Policía Estatal (PE), quienes llegaban todos los días a las 21:30 horas, 30 minutos antes de que cerraran la estación de servicio —situada en la carretera estatal a Pich, kilómetro 10—, y permanecían ahí hasta que el gerente se quitaba tras hacer el corte del día, es decir después de la media noche.

“El jueves —primero de diciembre— los policías pasaron por la gasolinería y no se detuvieron. La impresión sostenida es que aminoraron la marcha como verificando si estaba el gerente. No se quedaron como otros días”, refirió una de las fuentes anónimas.

LOS HECHOS

Como de costumbre, Juan Carlos Torres cerró la estación de servicio a las 22:00 horas del jueves pasado. Uno a uno se fueron retirando los despachadores, una vez que cumplían con el corte correspondiente.

Cerca de la medianoche llegó un grupo de sujetos encapuchados que portaban armas largas, en una camioneta roja y un Nissan March azul, que le quitaron a la esposa del gerente, cuando se dirigía a la gasolinería a buscar a su cónyuge. La dejaron a mitad del camino. Una parte de los delincuentes se quedó afuera vigilando mientras que otros ingresaron a las oficinas de la Gerencia, donde le dispararon a Juan Carlos. El velador fue abatido cuando se encontraba en la puerta del baño, cuando aparentemente salió a investigar al escuchar los disparos.

Los sicarios habrían tomado el dinero y se marcharon, mientras que otra versión indicó que tras la ejecución se retiraron sin llevarse nada. Dejaron el auto de la esposa, quien logró pedir ayuda.

Cerca de la 1:30 horas de ayer llegaron elementos de la Policía Estatal y de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), y fue hasta las cinco y media de la mañana que levantaron los cuerpos. A las ocho terminaron de procesar la escena del crimen.