Tribuna Campeche

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Inician cortes del servicio de agua

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El Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Campeche (Smapac) inició su campaña de corte del servicio a los usuarios que presentan adeudos, sin importar el monto, por lo que diversas brigadas recorren principalmente las colonias populares y las unidades habitacionales para cortar las tuberías que los abastecen del vital líquido.

Por instrucciones y órdenes firmadas por el encargado de despacho de la Dirección General del Smapac, Fernando Eduardo Quijano Palomo, cientos de viviendas son visitadas por los trabajadores, que con listado en mano verifican la decisión emitida desde las oficinas centrales, por presentar atrasos en sus pagos.

En sólo unos cinco minutos los empleados proceden a romper la banqueta o la calle para dejar al descubierto la tubería que suministra el vital líquido, la cortan y proceden a enterrarla de nuevo, colocando un sello de cemento, en la que ponen la inscripción “Smapac 2022”, y sin más se retiran.

Así, sin importar que en la vivienda tal vez haya enfermos, niños, ancianos o personas con discapacidad, les dejan de suministrar el vital líquido, violando así el derecho humano consagrado en el artículo 4º, párrafo sexto, de la Constitución Política de México, que estipula, como rango constitucional, que “toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible”.

A los domicilios de los usuarios están llegando estados de cuenta y avisos de suspensión en caso de no realizar el pago de adeudo en un plazo de tres días una vez entregado el documento, en que se detalla el monto y se argumenta que se procede a la suspensión del servicio del agua a partir de ocho mensualidades por falta de pago en caso doméstico y de dos mensualidades en el caso comercial.

Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el derecho humano al agua es indispensable para vivir dignamente y es condición previa para la realización de otros derechos humanos. Es por eso que el agua debe tratarse fundamentalmente como un bien social y cultural, y no sólo como un bien económico.