Tribuna Campeche

Diario Independiente

Exhibidos por ex policías mexicanos (parte 2)

(Continuación del reportaje y entrevista publicada ayer)

 

¿Cuánto tiempo estuvieron Félix y el otro extranjero con Camarena?

Unos cinco o diez minutos. Allí fue como una romería, como una visita a una iglesia, de puro político, de puro narcotraficante.

José III dice que no estuvo en la casa de Lope de Vega el 7 de febrero de 1985, pero sí estaba al lado de Fonseca Carrillo el 7 de abril de ese año en Puerto Vallarta. Ese día Don Neto y su gente fueron detenidos.

“En esa casa se estaba escuchando el interrogatorio de Camarena. Lo habían grabado todo”, dice el testigo. Al describir para este semanario el cuarto donde tenían a Camarena, José II menciona que sobre un buró había una grabadora con la cual registraron el interrogatorio.

 

¿Usted escuchó las grabaciones en Puerto Vallarta? —se le pregunta a José III.

Sí. Don Ernesto ponía a cada rato un casete. Era el casete donde esa voz entrecortada, cubana, le preguntaba a Camarena quiénes más estaban metidos del Gobierno, qué más sabía. Y se oían los golpes, los pujidos de Camarena que decía: “Ya déjenme por favor. Ya dije todo”.

 

¿Por qué repetía Fonseca Carrillo esa grabación con la voz del cubano?

No lo sé. Lo ponía y lo ponía. Se estaba fumando sus cigarros de base y tomando su coñac. La grabación la escuchó como unas cinco veces. La voz del cubano era muy clara. Esa grabación duraba como unos 30 minutos.

 

¿Qué decía Fonseca Carrillo del cubano?

Don Neto, al escuchar la grabación decía: “¡Ya nos llevó la chingada! ¡Ya valió madre!” Don Neto decía que el Max trabajaba para la CIA, que era inteligencia de Estados Unidos. Decía que Samuel Ramírez Razo, de la DFS (quien habría participado en el levantón de Camarena), estaba con los de la CIA y está con nosotros. Que eran socios de Manuel Bartlett Díaz.

 

Para la campaña

de Bartlett

En el acuerdo firmado con el Gobierno de Estados Unidos para hacerse de testigos protegidos (documento al cual este semanario tuvo acceso), José I, José II y José III se comprometen a decir “toda la verdad de lo que vieron, escucharon e hicieron como policías bajo las órdenes del narcotráfico”.

El acuerdo con el Witsec les advierte que de decir una mentira ante la Corte y en cualquier declaración pública que hagan (como ésta, ante Proceso), perderán los privilegios que les han brindado a ellos y a sus familias, serán acusados de obstrucción de la justicia y sentenciados a varios años de cárcel.

 

¿Fue usted testigo de alguna reunión de funcionarios públicos mexicanos con Don Neto o Caro Quintero? —se le pregunta a José I.

Sí. De Bartlett.

 

¿Dónde lo vio reunido?

En la casa de Lope de Vega.

 

¿Con quién, exactamente?

Con Rafael, con Ernesto, Manuel Salcido, con Miguel Ángel Félix, con el ex gobernador de Jalisco Enrique Álvarez del Castillo, y con el hondureño Juan Manuel Matta Ballesteros. Y Max.

 

¿Vio a Bartlett reunirse con Matta Ballesteros? ¿Está seguro?

Sí señor. En la casa de Lope de Vega. Esa reunión fue con el fin de entregar un tráiler completamente lleno de dólares que estaban en cajas de huevo de esa marca… Bachoco.

 

¿El dinero era para Bartlett?

Se les iba a entregar a todos ellos, a Arévalo Gardoqui, a Bartlett Díaz, a Aldana, que estaba también ahí, y a José Antonio Zorrilla (director de la Federal de Seguridad). Lo digo y lo sostengo porque personalmente bajé dos cajas que ellos me ordenaron. Me dijeron: “Súbete al tráiler y aviéntanos dos cajas de ahí”. Aventé dos cajas, las abrieron y estaban llenas de puros billetes de a cien dólares.

 

¿Para qué era ese dinero?

El dinero, hasta donde tengo conocimiento porque fue lo que vi y escuché en las conversaciones entre ellos, era para la candidatura como presidente de la República, de Manuel Bartlett Díaz.