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Nueva estrategia: más de lo mismo

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APATZINGÁN, Mich.— La mañana del miércoles 15 una humareda inundó el centro de esta ciudad y el ruido de un tiroteo hizo correr a los transeúntes: Dos enviados de Los Caballeros Templarios prendieron fuego a una farmacia y dispararon al aire. Se fueron sin que nadie los molestara. Ése era su desafío a los miles de policías y soldados llegados el día anterior para controlar el municipio.

Por la noche otros hombres dispararon contra la Delegación de la Procuraduría General de la República y también se perdieron en la oscuridad.

“Lo que pasa es que ellos mandan. El mismo día que llegaron todos estos policías y militares, los jefes de Los Caballeros Templarios estaban comiendo aquí cerca, llegando a acuerdos. ¿Cree que esto no lo sabía el Gobierno? Claro que sí, esto es una farsa”, asegura Gregorio López, vicario parroquial de la catedral de Apatzingán.

Ante la ingobernabilidad y la ineficacia de las autoridades, hace un año surgieron los grupos de autodefensa ciudadana, que decidieron “liberar” los municipios de Tierra Caliente bajo el dominio templario, y ya están presentes en 72 localidades de 33 municipios, de un total de 113.

La respuesta de los narcos fueron balazos, bloqueos en las principales carreteras de la zona y la quema de unos 15 vehículos. El gobierno de Peña Nieto decidió mandar más policías federales y soldados —12 mil—, y dar la sorpresiva orden de desarmar a las autodefensas. Pero todo fue un fracaso y atizó más las llamas.

Tan mal resultó que los militares terminaron matando a tres civiles. Dos comandantes de las autodefensas recuerdan que en la tenencia de Antúnez, municipio de Parácuaro, los militares balearon a Rodrigo Benítez Pérez, de 25 años; Mario Pérez, de 50 (ambos jornaleros e integrantes de la autodefensa local), y Adalberto Flores, de 26, defensor de Buenavista Tomatlán, cuando intentaban desarmarlos. Se habló de la muerte de una niña, pero esta versión no fue confirmada.

Los homicidios perpetrados por los soldados desataron la animadversión popular. Así que la gente evitó que siguiera el desarme. “Si les quitan las armas y se van, Los Templarios regresan y nos matan”, afirmó un hombre de la zona durante un recorrido hecho por reporteros, en el cual se pudo observar a las autodefensas haciendo labores de vigilancia junto con la Policía Federal. Esa misma opinión campea en los municipios de Tancítaro, Parácuaro, Buenavista Tomatlán, Tepalcatepec, Nueva Italia, Apatzingán, Uruapan y Múgica.

“Nosotros ya no podemos echarnos para atrás. Sin mentir: Todos los municipios del Estado nos piden que vayamos, que les ayudemos a liberarse. Para nosotros está muy claro nuestro objetivo, no dejaremos las armas hasta acabar con Los Caballeros Templarios, hasta limpiar los 113 municipios de todos los cárteles”, sostiene Estanislao Beltrán, “Papá Pitufo”, nueva cabeza visible de los defensores, luego de que su antecesor, el doctor José Manuel Mireles, tuviera un accidente aéreo el sábado 4, del cual se recupera protegido por el Gobierno Federal.

 

Legalizar las autodefensas

El martes 14, en las instalaciones de la 43 Zona Militar, en Apatzingán, se reunieron varias horas el gobernador Fausto Vallejo, integrantes del Consejo General de Grupos de Autodefensa Ciudadana y Policía Comunitaria, y representantes del Gobierno Federal.

Aunque la intención no era negociar se acordó una tregua: Las autodefensas rechazaron dejar las armas y propusieron que se dé forma legal a la existencia de grupos civiles de defensa, aceptaron detener las “liberaciones” de pueblos y municipios y colaborar con la Policía Federal en labores de vigilancia. D

Demandaron la detención de los siete líderes de Los Caballeros Templarios, principalmente Nazario Moreno, “El Chayo”; Enrique “Kike” Plancarte Solís, y Servando Gómez Martínez “La Tuta”.

La junta, dice Beltrán en entrevista, fue difícil por la presencia y la actitud del gobernador Vallejo, de quien desconfían.

“Técnicamente la reunión a la que nos invitaron no era para acordar, sino para ratificar lo que ya había manifestado Miguel Ángel Osorio Chong, que iba a aplicar la ley y nos iba a desarmar. El gobernador Fausto Vallejo no admitía ninguna propuesta. Yo le dije que estábamos en la mayor disposición de sentarnos en una mesa y darle estatus legal a los grupos, pero le dije: ‘primero limpiemos nuestro Estado, limpiémoslo juntos, organicémonos juntos y vayamos por los criminales, y cuando hayamos capturado a las cabezas principales y limpiado Michoacán, entonces con gusto dejamos las armas’”.

El mandatario insistió en quitarles pistolas y fusiles sin importar el hecho de que los dejaría a merced de Los Templarios. Para no entrar en discusiones le dijeron a Vallejo que analizarían su postura en el Consejo de Autodefensas y le darían la respuesta.

Al día siguiente, reunidos en Tepalcatepec, los rebeldes contestaron que le darían una oportunidad “para que demuestre que tiene ganas de trabajar combatiendo al crimen organizado”, pero sin dejar las armas, pues no confían en su gobierno, al cual acusan de proteger a Los Templarios.

“Eso es muy sabido de todos, que el secretario de Gobierno del Estado, Jesús Reyna, está coludido con Los Caballeros Templarios. Ésa es la cruda realidad. No hay que darle vueltas. El Gobierno del Estado está a las órdenes del Chayo y de La Tuta, de Kike Plancarte, del Tucán y todos esos esbirros. Ésa es la realidad.”

Ese vínculo, sostiene Beltrán, es la razón por la cual el Gobierno Estatal no avanza en la lucha contra el crimen organizado y en especial contra Los Templarios. “Ahora que nosotros trabajamos sí estamos avanzando y se ve tranquilidad. A ustedes les consta, miren la gente en la calle. Ésa es la gran diferencia: nosotros sí trabajamos y ellos hacen como que trabajan. Van y se los encuentran y les dicen: ‘Váyanse más lejos porque los andan buscando y los van a ver’. Ésa es la verdad. Es triste”.

 

¿El Gobierno Federal no sabe esto?

—¡Claro! Por eso nosotros estamos utilizando los medios para decirles la verdad. Y si tienen dudas, que vengan, que vengan a ver. Invitamos a todas las autoridades superiores a que vengan a ver la realidad, que ellos mismos vengan y entrevisten a la gente (de los sitios) donde estamos presentes, y si el pueblo dice que no nos quiere y quiere que nos desarmen, inmediatamente dejamos las armas.

Señala que ahora la confianza está depositada en el gobierno peñanietista y particularmente en la Policía Federal, “con la que ha habido más coordinación, más cordialidad, más apoyo”. Con los militares, explica, no hay buena relación: En los últimos meses los soldados han matado a cinco defensores, entre ellos Montserrat Sandoval, de 17 años.

Entrevistado en Tancítaro, municipio “liberado” el pasado 17 de noviembre, Beltrán revela que ahí lograron concretar algo que ningún Gobierno había hecho en México: Recuperar 25 huertas de aguacate de exportación, con una superficie total de 265 hectáreas, que Los Templarios se habían apropiado a la fuerza.

“Nunca se había hecho, es un trabajo que se está llevando a cabo con todo el pueblo. Aquí no hay otro interés más que el de tener el pueblo libre de criminales, libre de cárteles, libre de secuestradores. A nosotros no nos interesa más que la libertad. A aquellas personas que fueron despojadas de sus bienes o patrimonios, corridos de sus municipios, los estamos invitando a que regresen a tomar posesión de su patrimonio y ése es el objetivo”, dice con una amplia sonrisa.

Insiste en que las autodefensas no dejarán las poblaciones que ya dominan. “Lo hemos manifestado abiertamente, que donde las autodefensas tienen presencia… no podemos dejarlos solos. No podemos; porque si los dejamos solos peligraría el pueblo. ¿Qué pasaría si nos quitáramos de la barricada? Ya no habría control de quién entra y sale. Así de fácil, entran en una moto como lo saben hacer, matan a alguien y se pelan. ¿Cómo no ve esto el Gobierno? Si nosotros dejamos el pueblo así, lo vamos a dejar en peligro. Lo que estamos haciendo son trabajos honestos que a la autoridad le correspondería hacer”.

 

¿Qué piensa de la estrategia de Peña Nieto de meter más soldados, más policías federales, más marinos?

—Es el juego de todo el tiempo. Más de lo mismo. Contratan gente especializada, buena policía, gastan millones de pesos en prepararla y en lugar de avanzar vamos en retroceso, vamos para atrás. No sé qué está pasando… ¡La realidad es que no se ponen a trabajar! Porque nuestro Gobierno está sobornado. Sí, háblese de lo que se quiera hablar. No con esto digo que todo el Gobierno, no lo acuso, pero sí sectores, importantes sectores que están coludidos con el crimen organizado y reciben su cuota. Eso ya salió en algunos medios.

 

Los pueblos siguen pidiendo que los ayuden, ¿seguirán avanzando?

—Vamos a darle margen (de maniobra) al Gobierno, vamos a estar al pendiente. No vamos a dejar que se disperse este movimiento, vamos a mantenerlo porque creemos que como el Gobierno trae artillería, trae aviones, los resultados deben darse rápido.

“Si no nos da resultados y los pueblos deciden juntarse y nos dicen ‘Vamos contra el crimen organizado porque el Gobierno no hizo su trabajo’, ¡vamos a ir!”

 

¿Qué va a pasar con Mireles?

—Ya que esté sano se va a reincorporar a su trabajo.

 

¿No hubo problemas con el video que salió en Televisa (en el cual Mireles aceptaba el desarme, para después desmentirse en otro video)?

—Él es un gran amigo y un gran hombre, y no he querido meterme en ese tema por su salud. Lo que más nos interesa es que se recupere.

 

La comida templaria

Gregorio López, vicario parroquial de la catedral de Apatzingán, sostiene que esta ciudad es un pandemónium donde la ley de Los Templarios es la única que vale.

Tan es así que, asegura, las cabezas del grupo criminal se juntaron para delinear su propia estrategia el mismo martes que se reunieron Vallejo, representantes del Gobierno Federal y autodefensas en medio de centenares de policías y soldados.

“Hoy, Nazario Moreno, Enrique Plancarte Solís y Servando Gómez Martínez se encuentran en una comida en La Cucha, están ahí. Ellos llegaron a un pacto, a un convenio, así como lo hizo Fausto Vallejo con Miguel (Ángel) Osorio Chong. Pero acá los líderes de Los Templarios se reúnen y hacen sus pactos, sus propias alianzas y deciden a quién matar”, apunta en entrevista en la catedral el martes 14.

Con 19 años en las comunidades de Michoacán, sobre todo en Tierra Caliente, López —conocido como padre Goyo— confiesa que ya no es suficiente rezar para ahuyentar a los demonios que se han apoderado del Estado, y sobre todo de Apatzingán, sino que la Iglesia tiene que cooperar haciendo un llamado a sus feligreses para defenderse, participando en la organización pero sin tomar las armas.

Desestima el hecho de que el gobernador Fausto Vallejo haya ido “a despachar” al Palacio Municipal de Apatzingán, porque, afirma que sólo fue para decir que no tiene miedo, que no tiene nada que ver con la delincuencia y para querer ganar “un poco de rating”.

Lo que tendría que hacer, asienta, es desaparecer todos los puestos de la alcaldía, “porque el presidente municipal, Uriel Chávez Mendoza, es sobrino de Nazario Moreno y no puede darle la espalda a su tío. Aunque lo pongan contra la espada no lo puede traicionar”. Lo mismo pasa con el regidor Isidro Villanueva Moreno, a quien señala como primo hermano del Chayo.

El padre Goyo asegura que no tiene vínculo alguno con el Cártel Jalisco Nueva Generación. La aclaración es pertinente pues Los Templarios han difundido la idea de que las autodefensas son pertrechadas por los narcos jaliscienses (satélites a su vez del Cártel de Sinaloa), en su lucha por ganar espacios en Michoacán.

El vicario en cambio admite que asiste a las reuniones de los grupos de autodefensa.

 

¿Quiénes financian a las autodefensas?

—Es la pregunta del siglo, los propios empresarios que fueron sacados de la ciudad, son cientos que incluso me han ofrecido mil rifles para que me alce con mil soldados. Si yo fuera un caudillo, ya me hubiera levantado con muchas personas.

 

José Gil Olmos

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