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Expediente parte 2 del 15/06/2014

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“BARBIE” VALLADARES VS. “TRAVIESO”

En las sesiones del Congreso, en las que se aprobó la reforma a la Constitución Política, para armonizar la Ley General de Procedimientos Electorales, y entró la solicitud de deuda estatal para aportaciones de contraparte al Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales Estatal (FFDNE), Yolanda Guadalupe Valladares Valle y Manuel Zavala Salazar, se dieron con la cubeta.

Convertido el Salón de Sesiones en función de box callejera, Zavala se lanzó contra la panista con acusaciones, malabares y brincos, como si fuera el Travieso Arce en sus mejores momentos campeoniles, y la albiazul le recetó un collar de epítetos, golpes al hígado y hasta “ganchos recolchados”, cual si de la Barbie Juárez se tratara, y todo para que al final terminaran declarándose mutuo “cariño”, lo que llevó a algunos reporteros de la fuente legislativa a cruzar apuestas en torno a que, antes de que termine el actual periodo, podrían terminar casados.

Por supuesto, el dirigente del Comité Directivo Municipal del PAN, José Inurreta Borges, también se lanzó al encordado, primero aferrado al garrote y después sin él, para plantar cara a Zavalita, pero a control remoto, y tildarlo de radical, bipolar, “contreras”, lacayo y ejecutor de las líneas que le dicta la senadora Layda Elena Sansores San Román. Todo al tiempo que el respetable, desde la acera frente a las oficinas del partido que vuelve a dirigir Gustavo Madero, casi gritaba “quiero ver sangre”.

¿Pero qué llevó a tan verdulero enfrentamiento a los legisladores Manuel Zavala y Yolanda Valladares? Nada menos que la puja por garantizar a través de la reforma electoral local las diputaciones de regalo —que hace 38 años alentó el entonces presidente priísta José López Portillo—, pero mediante dos vías: la fórmula tradicional de asignación de esos cargos, con base en los porcentajes de votación obtenidos, y ahora también para asignar un escaño a cada partido sólo por recibir el tres por ciento de los sufragios emitidos.

Debe recordarse que siendo el autodenominado descendiente de Quetzalcóatl y también de Caparroso, titular del Ejecutivo Federal —que a la postre terminaría repudiado y con el mote de habitante de la “colina del perro”—, en un momento de total lucidez, comprendió que, tras el movimiento estudiantil de 1968, el país se encontraba sumergido en una fuerte crisis económica, social y política, por lo que se requerían una serie de reformas para no perder el control político.

Así, López Portillo convocó en 1977 a las asociaciones políticas, instituciones académicas y ciudadanos en general, a proponer ideas para la reforma política, que finalmente permitió incorporar el derecho a la información, definió a los partidos y les otorgó garantía para que funcionaran, y modificó el sistema representativo —legislativo— “para configurar uno mixto, de distritos uninominales de mayoría y de distritos plurinominales de representación proporcional con dominante mayoritario”.

La idea fundamental para ello fue que —ante la aplanadora electoral que era el Partido Revolucionario Institucional— hasta entonces los partidos políticos opositores no estaban representados en las cámaras de Senadores y Diputados, ni en las locales, por lo que tenía que garantizarse el modo para que accedieran a dichas posiciones, y esto llevó a crear las diputaciones plurinominales, de representación proporcional, o sea las de regalo, que se asignan conforme a fórmulas matemáticas previstas por la propia ley.

Así, los partidos políticos que por diversas causas no podían tener legisladores a través del voto ciudadano en las urnas, tenían garantizada su representación en las cámaras mediante los escaños plurinominales.

De acuerdo con muchos analistas políticos, con el paso de los años, y máxime con una mayor participación de los medios de comunicación y de las nuevas herramientas tecnológicas en la materia, dichas posiciones han perdido su razón de ser, y si algo representan es una enorme sangría millonaria para costear ofensivos privilegios de una casta de levantadedos, que no hacen nada a favor de la gente que les paga sus dietas.

 

 

EL PLEITO POR LAS PLURINOMINALES

Ese filón de oro es lo que ha estado en disputa en estos días en el Congreso del Estado, particularmente entre la panista Valladares Valle y el independiente Zavala Salazar, aquella pugnando porque se mantenga la subrrepresentación, y este último por desecharla.

La reforma local para la armonización de la Ley General de Procedimientos Electorales incluye la reelección de diputados hasta por cuatro periodos consecutivos, y de alcaldes hasta por un periodo adicional, a partir de 2018; las candidaturas independientes y la iniciativa ciudadana; la desaparición del Instituto Estatal Electoral del Estado de Campeche (IEEC) y se instituye el Organismo Público Electoral del Estado de Campeche.

También desaparecen los juzgados electorales y la Sala Electoral del Poder Judicial del Estado, y se crea la Autoridad Electoral Jurisdiccional del Estado de Campeche, como organismo especializado en dirimir las controversias en la materia. Es independiente del Poder Judicial y se integra por tres magistrados electos por la Cámara de Senadores. Permanecerán siete años. Uno de ellos será el presidente.

Los partidos que obtengan el tres por ciento de la votación total conservarán su registro y contarán con un diputado de representación proporcional.

La pastora legislativa y dirigenta del PAN, Valladares Valle, reclamó que en el dictamen hubieran “mochado” un párrafo del inciso e) del artículo 31, que garantiza la subrrepresentación, y especifica que “en la integración del Congreso el porcentaje de representación de un partido político no podrá ser menor al porcentaje de votación que hubiere recibido menos ocho puntos porcentuales”.

Valladares demandó que se explicara por qué no se incluyó completo el párrafo previsto en la legislación federal aprobada, y el priísta Jesús Quiñones Loeza le respondió que este punto se contemplará en las leyes secundarias locales, pero nada apaciguó los ánimos de aquella, quien perdió su tradicional glamour y a punto estuvo de arañar el atril con sus uñas acrílicas.

Sin embargo, ese dictamen fue firmado de acuerdo por su compañera albiazul Ana Paola Ávila Ávila, integrante de la Comisión de Puntos Constitucionales y Control de la Convencionalidad, lo que evidenció de nuevo el rompimiento al interior de su bancada, por lo que también “La Jefa Yola” actuó como “la jefa sola” durante la sesión legislativa, pues nadie más secundó sus reclamos.

Yolanda Valladares, visiblemente enojada, leyó el párrafo “mochado” del artículo 18 de la Ley Federal de Procedimientos Electorales, en la que se asienta: “Esta fórmula  —la de la subrrepresentación— se aplicará una vez que le sea asignado un diputado por la vía de representación proporcional a los partidos que hayan tenido el porcentaje de votación para conservar el registro electoral”.

Es decir, como lo apuntamos párrafos arriba, la disputa es por más tajadas del pastel de regalo, garantizando de entrada el tres por ciento de votación recibida para la asignación de un diputado plurinominal, y otros más mediante la aplicación de la fórmula matemática tradicional. Por ello, los legisladores de izquierda, particularmente Manuel Zavala Salazar, pugnaron por garantizar la diputación del tres por ciento.

Al día siguiente de esa sesión, Inurreta Borges subió al encordado como boxeador emergente y acusó a Zavala Salazar de lacayo del Gobierno del Estado, y que durante la reunión que sostuvo la senadora Layda Elena Sansores San Román con el gobernador Fernando Eutimio Ortega Bernés, en su domicilio particular, negociaron “en los oscurito el tres por ciento para las pluris y quitarle un párrafo al artículo 18 de la Ley Federal de Procedimientos Electorales”.

El PAN, dijo Inurreta, no está contra los diputados del tres por ciento, pero pugnará por considerar en las leyes secundarias locales la fórmula que garantizar a los partidos “contar con más diputados por su votación arriba del ocho por ciento”.

El jueves, la Barbie Vallares volvió a calzarse los guantes, y cruzó nuevas acusaciones con Zavala, quien preparado, se desquitó proponiendo un punto de acuerdo, aprobado por mayoría, para exhortar a las autoridades federales para que investiguen, localicen y que no quede impune el ex candidato panista a la gubernatura del Estado, Mario Alberto Avila Lizarraga, por su corrupción en Pemex y su relación con Oceanografía.

Zavala le replicó: “No pretendo quitarle el privilegio de ser ‘servil’ del PRI y del Gobierno en turno, y si alguien es ignorante de las leyes es usted. No entiendo cómo fue directora de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Campeche, pero imagino qué política habrán llevado los alumnos. Esto es con todo el cariño que le tengo”.

La panista se exitó de nuevo y respondió: “Yo también le tengo mucho cariño diputado, sólo que no se lo he podido demostrar. No se sulfure, ya sabemos para quién trabaja”. Las risas estallaron en gayola, y algunos reporteros comenzaron a cruzar apuestas al tiempo que vaticinaban: “¡Van a terminar casados!”.

 

 

ZAVALA QUIERE MÁS HUESO

Como si la sobrerrepresentación política en la Cámara de Diputados local dependiera exclusivamente de las leyes en la materia, el legislador independiente Manuel Zavala Salazar comenzó ya su plañidera en el sentido de que en la armonización de la reforma electoral, que se discute y analiza en comisiones legislativas, la fracción del Partido Acción Nacional (PAN) pretende “agandallarse” con las plurinominales mediante aquella.

En el documento que las comisiones de análisis presentarán al pleno de la LXI Legislatura local, acusa Zavala, se incluye la “sobrerrepresentación”, lo que pulverizará a los partidos emergentes y dará pie al “bipartidismo”.

¡Pasupuchis! ¿Y cuáles son esos partidos emergentes? ¿Dónde están y quienes los dirigen? Vivillo como es, el independiente no los identificó, pero sin duda alguna se refiere única y exclusivamente al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que promueve el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, quien “democráticamente” y sin que su agrupación sea todavía un partido político, ya destapó a la actual senadora Layda Elena Sansores San Román como su candidata a la gubernatura del estado para los comicios del 2015.

Entonces, la desesperación y los sombrerazos de Zavala Salazar pueden tener una explicación muy sencilla. Siendo él actualmente diputado independiente, está preparando el terreno para aspirar a continuar en el cargo, pero ya como legislador de Morena, o sea un salto de trampolín a trampolín, pero con la red protectora de la asignación de diputaciones plurinominales, cuyo motivo de ser, permitir en los tiempos del lopezportillismo la participación política de las minorías, se perdió hace mucho tiempo.

Por ello, Manuel Zavala se desgañita para acusar que la sobrerrepresentación implica más asignación de diputados de representación proporcional al partido que obtenga la segunda mayor votación, cuando lo que le conviene a esa izquierda de la que dice ser parte, es que a todo partido político que alcance el tres por ciento de votos en la contienda electoral, se le asigne una posición plurinominal.

La gran realidad es que, lejos de pedirle al gobernador Fernando Eutimio Ortega Bernés garantizar la pluralidad y el régimen democrático de las instituciones políticas para que estén representadas en el Congreso del Estado —traducción para los apanicados, sin dejar de darle al menos un escaño de representación proporcional a Morena—, lo que deberían hacer Zavala Salazar, lo mismo que los integrantes de los minipartidos, es ponerse a trabajar, a gestionar, a concretar beneficios a favor de la gente.

Eso les permitiría ganarse el apoyo ciudadano en las urnas y obtener una votación sustanciosa, que les dé calidad moral para ejercer como verdaderos opositores, en vez de esperar que fórmulas y porcentajes contenidas en las leyes electorales les permitan recibir parte del pastel, sin que lo merezcan.

 

 

ESTACIONAMIENTO DEL SÁINZ, PELIGROSO

El lunes por la mañana hubo un accidente en la rampa de acceso al estacionamiento público del mercado Pedro Sáinz de Baranda, cuando un automóvil bajaba en reversa y terminó estrellándose contra un carrobomba del Cuerpo de Bomberos, de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección a la Comunidad (SSPPC).

A simple vista el hecho, podría parecer uno de tantos accidentes automovilísticos que ocurren a diario en la ciudad de San Francisco de Campeche. Pero vale la pena detenerse un poco en el asunto, que por fortuna no tuvo consecuencias trágicas, y debe servir para alertar tanto a las autoridades del principal centro de abasto, como a las policiacas y a los consumidores, y en particular a quienes usan el aparcamiento ubicado arriba del inmueble.

A quienes vieron lo ocurrido a través de las emisiones de Telemar, posiblemente les haya parecido extraño que el automóvil, un Aveo gris, estuviera bajando en reversa la rampa de subida al estacionamiento, y que abajo lo estuviera esperando la unidad de los tragahumos, que recibió el impacto que detuvo su alocada carrera.

El asunto tiene una explicación un tanto jocosa. Resulta que una persona de la tercera edad que conducía el Aveo gris, con la intención de aparcarlo en el estacionamiento elevado, para hacer algunas compras en el mercado principal de la ciudad, de pronto detectó que su carro comenzaba a incendiarse, por lo que sin pensarlo dos veces lo detuvo para verificar qué ocurría.

Lo que el conductor no tomó en cuenta es que estaba ya en el extremo de la rampa de subida, lo que constituye un desafío para los frenos de cualquier unidad automotriz. Enseguida solicitó el auxilio policiaco, en tanto los mirones, que nunca faltan, se arremolinaban para ver qué pasaba, pero sin que nadie le ofreciera un extintor de fuego.

Poco tiempo después se escuchó el ulular de una patrulla de la Policía Estatal Preventiva, y también llegó al lugar una unidad del Cuerpo de Bomberos, con su comandante Justo Ancona Inurreta al frente, quien ni tardo ni perezoso, y radio en mano, instruyó a sus muchachos, quienes, calzados con sus trajes y botas de protección, comenzaron a desplegar las mangueras y echaron a andar la bomba del carrotanque.

Grande fue su sorpresa cuando no vieron fuego por ninguna parte, y menos en el automóvil que momentos antes conducía la persona de la tercera edad. Los bomberos constaron que no había llamas que extinguir, pues el incendio en el carro no pasó de algunos cables quemados, lo que fue suficiente para que el Aveo gris no volviera a arrancar.

Frustrada la intervención de los apagafuegos y la extraña ilusión de quienes esperaban ser testigos de todo un operativo de combate de las llamas, intervinieron en el caso los agentes de Vialidad, y lo mejor para los mirones estaba por venir, y también lo peor para el guiador del Aveo.

Los elementos policiacos decidieron que el automóvil averiado bajara en reversa la rampa del estacionamiento elevado del Sáinz de Baranda, sin duda porque les habría costado bastante trabajo empujarlo para que  terminara de subir el pequeño tramo que le quedaba para ser aparcado, y le pidieron al adulto mayor que se pusiera al volante de su vehículo.

No obstante, el susto por el conato de incendio evidentemente ya había hecho mella en los nervios del guiador, por lo que no pudo mover el volante de su carro, y entonces… apareció un voluntario para realizar la faena: un expendedor de pollos del mercado principal, que se sentó al volante, en tanto los agentes le hacían señales para que bajará lentamente la unidad automotriz.

Y aquí viene el problema. El conductor voluntario perdió el control del Aveo, dio un giro que amenazó con voltear el carro, en tanto un agente tuvo que correr para no ser arrollado, y el automóvil terminó incrustándose sobre el carro de Bomberos, ante los ojos desorbitados del comandante Justo Ancona.

¿Cómo esperaban los agentes de Vialidad y los apagafuegos que el Aveo bajara la rampa si al pie de ella estaba el carrotanque? Bien valdría la pena que alguien lo explicara, porque cualquiera entendería que antes de mover el auto averiado, era necesario que el acceso y la calle hubieran sido despejados, pues era de esperarse que los frenos fallaran en cualquier momento. ¿O no?

Si se quiere, fue la parte chusca del accidente, pues lo verdaderamente censurable es que las rampas de subida y bajada al estacionamiento elevado del mercado Pedro Sáinz de Baranda, en su momento hayan sido construidas sin tomar en cuenta la altura y dimensiones de los carrobombas y otras unidades de auxilio, para que en caso de una situación de emergencia puedan acceder sin ningún contratiempo.

El ancho de la carpeta de las rampas y la altura entre la de subida y bajada no permite más que el paso de automóviles y camionetas pequeñas, pero las unidades de auxilio no pueden subir el aparcamiento, por lo que guiadores y consumidores están expuestos en esa parte del mercado principal a no recibir el apoyo de las unidades de emergencia, porque no pueden acceder al lugar.

Eso no es todo. Como lo han constatado ya varios conductores, particularmente cuando se trata de automóviles viejos o dañados, que tienen fugas de aceite o gasolina, es elevada la probabilidad de que estos líquidos caigan sobre las partes calientes del motor, por la inclinación de las unidades al subir y bajar las rampas, lo que provoca que se incendien, y si logran llegar al aparcamiento, se encuentran con la desagradable sorpresa de que ahí no se cuenta con extinguidores de ningún tipo y muchos menos con mangueras para apagar las llamas.

Ha habido en el estacionamiento elevado del Sáinz de Baranda varios conatos de incendio de vehículos, que por fortuna no han llegado a provocar alguna tragedia. Lo ocurrido el pasado lunes más que como un accidente jocoso, debe ser visto por las autoridades del principal centro de abasto, Protección Civil y el Ayuntamiento de Campeche como un aviso de lo que podría ocurrir si se desata un incendio y los cuerpos y equipos de atención de emergencias no pueden llegar al lugar de los hechos.

Todos ellos al menos deberían ocuparse en instalar equipos para extinción de incendios y en diseñar un plan de emergencias no sólo en esa parte del mercado, sino en todo el inmueble.

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