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Cambió todo… para que todo siga igual

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MÉXICO, DF.— El propósito de la venta de los activos de América Móvil, según Carlos Slim, es dejar de ser agente económico preponderante; es decir, disminuir su control del 70% a menos del 50% del mercado del sector que agrupa la telefonía fija, la telefonía móvil y el Internet.

La decisión sorprendió a los legisladores y al propio Ejecutivo Federal, pero no a los mercados financieros. Incluso se dio a conocer justo cuando la Cámara de Diputados había votado en lo general la minuta de la Ley de Radiodifusión y Telecomunicaciones.

No había posibilidad ya de cambiar el artículo 12 transitorio que establece los plazos para la desincorporación de activos, partes sociales y acciones de los llamados “agentes económicos preponderantes”. Al día siguiente del comunicado de América Móvil, las acciones de la compañía repuntaron de manera espectacular en las bolsas de México y Nueva York: crecieron 9.4%.

La firma ganó seis mil 851 millones de dólares el miércoles 9; es decir, recuperó parte importante de lo que había perdido desde marzo de 2014, cuando se presentó la iniciativa del Ejecutivo Federal. En aquella jornada, América Móvil perdió 24% de su valor, en una clara percepción bursátil de que sería el monopolio más afectado. Hasta el viernes 11, las acciones de América Móvil habían crecido 10% en Nueva York y 11% en México.

El miércoles 9, Slim y su equipo financiero viajaron a Nueva York para negociar un programa de crédito por dos mil 500 millones de dólares con el BBVA, el Banco de Tokio, Mitsubishi, Citigroup, Sanpaolo y Santander, según información de la agencia Reuter. Asimismo, el magnate analiza incrementar a 17% su participación financiera en The New York Times, donde invirtió 250 millones de dólares en créditos en 2009.

Desconcertados, los reguladores del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) guardaron silencio ante el anuncio de esta compañía claramente dominante, y que según la ley, tendría que compartir su infraestructura y cobrar tarifa de interconexión cero a sus competidores más pequeños, como la española Telefónica —en pláticas con Iusacell-Televisa para formar una sociedad—, Maxcom y Nextel.

En el Senado, el perredista Alejandro Encinas ironizó: quisieron frenar a uno de los hombres más ricos del mundo y con un simple anuncio ganó en la bolsa casi 70 mil millones de pesos.

El consejero jurídico de la Presidencia, Humberto Castillejos, actuó en una forma que pone en duda la autonomía recién estrenada del IFT. Prácticamente habló en nombre del instituto cuando afirmó en una rueda de prensa, el mismo miércoles 9, que América Móvil “deberá presentar un plan” ante el instituto, y éste “tendrá que señalar si ese plan cumple o no con generar competencia efectiva en cada uno de los mercados”.

 

INCENTIVO PARA FORMAR CÁRTELES

Para el especialista Jorge Fernando Negrete, director de Mediatelecom, el anuncio de América Móvil es “una carambola de varias bandas”. Permitió, dice, el repunte bursátil de la compañía, lo que impactará en los otros mercados latinoamericanos.

La firma pasará de ser “el agente a controlar, a ser el consorcio que ayudará al regulador”, y le dará mayor valor al mercado del triple play, al tiempo que pondrá en aprietos a las otras compañías telefónicas —incluyendo a Televisa-Iusacell—, que esperaban utilizar la infraestructura de Telmex y Telcel para crecer.

Entrevistado por Proceso, Negrete interpreta así los escenarios: “Cálculos preliminares indican que desincorporando cerca de 20% de cada uno de sus negocios en los segmentos de telefonía fija y móviles, le bastaría a América Móvil para tener una participación en el sector de 49.17%. Sin embargo, esto no indica que en cada servicio haya reducido su participación por debajo de 50%, evidenciando que la regulación de preponderancia debió ser por servicio y no por sector”.

De manera coincidente, el especialista Ramiro Tovar, académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México, considera que la decisión de América Móvil constituye “un escarnio público” a las empresas vinculadas a Televisa, como Canitec, Canieti y otras que alabaron la ley por frenar al monopolio de Slim; además, tendrá un impacto negativo sobre la noción de “agente económico preponderante” por “sector”, que fue defendida por los legisladores que votaron a favor.

“El 30% de esta nueva legislación, que tiene que ver con el agente económico preponderante, queda anulado. Los mismos legisladores mataron este invento. Al intentar transferir recursos financieros y redes e infraestructura de un operador a otro, acabaron matando la noción del agente económico preponderante. Afortunadamente, la ley marcó el camino de salida”, abunda Tovar.

“El autor o los autores del término ‘agente económico preponderante’, establecieron el peor criterio regulatorio en la historia de México, y como consecuencia de eso obligarán a los competidores en telefonía y en radiodifusión a ponerse de acuerdo para distribuirse un mercado y a volverse cárteles”, sentencia el también especialista en competencia.

—¿Pasarán entonces de ser monopolios a ser cárteles agrupados en torno a un dominante? —se le cuestiona a Tovar.

—Así es. En lugar de regular a través del criterio de “mercado relevante”, que está en la Ley Federal de Competencia Económica, prefirieron el de “agente económico preponderante” por sector y no por servicio, a partir del control del 50%. Obviamente, no hubo ningún economista que les dijera que esto equivale a hacer un cártel de la industria.

“Eso equivale a decir que sólo te penalizarán si superas el 50%. Luego entonces, todos tratarán de mantener un poco menos, entre 40 y 47%; tanto Televisa como América Móvil”.

—¿Qué implicaciones tiene que lo hayan definido por sector y no por servicio?

—Por sector es todavía peor, porque les da la oportunidad de que sigan manteniendo el monopolio en un mercado, ya que sumas lo que no es sumable.

Por ejemplo, a Televisa le van a sumar las audiencias de radio y de televisión abierta. Así no supera el 50%, pero mantendrá el control de las audiencias de televisión abierta.

“Aún si hubieran puesto el 50% por servicio, esto es un incentivo para cartelizarse. Esto lo vamos a ver. Eliminaron el incentivo para competir cuando uno se va acercando al 50%. Entonces, los presuntos rivales se van a poner de acuerdo y se repartirán el mercado. Es una especie de competencia administrada”.

—¿Algo similar a lo que han hecho Televisa y TV Azteca al repartirse entre 70 y 30% del mercado de la televisión abierta?

—Así es. Aquí hay dos aberraciones: definir preponderancia a partir del 50%, y la aplicación mañosa de que sea por sector. Hubo mucho ruido y nada de nueces en esta ley.

 

SLIM, HACIA LA TV ABIERTA O DE PAGA

De acuerdo con datos del IFT, América Móvil —que agrupa a Telmex, Telcel y al servicio de Internet—, mantiene más del 60% del mercado en telefonía móvil, telefonía fija, Internet móvil e Internet inalámbrico. En el único rubro donde no tiene inversión es en televisión restringida.

Hasta 2006 Slim mantuvo una participación del 24.7% en Televicentro, a través del Fideicomiso Inbursa. Incluso llegó a tener el 49% de inversión en Cablevisión, la empresa de tv por cable más importante de Azcárraga Jean. Hasta ese momento no había problema por la participación del concesionario de Telmex en inversiones en televisión.

Todo cambió en febrero de ese año, cuando las acciones de Slim en Televisa disminuyeron hasta el 2%, mantuvo una mínima participación en Cablevisión y buscó su participación en la tv restringida. Ahí se inició la “guerra” entre los dos gigantes.

Actualmente, en telefonía fija, de los 20.3 millones de líneas que existen, Slim tiene el 67.6% (13.7 millones); en telefonía móvil, de 102.6 millones de líneas, América Móvil posee el 70.1% (71.9 millones); en Internet fijo tiene el 66.9% (9 millones), y en Internet móvil el 62% (8.9 millones), según el IFT.

En contraste, Grupo Televisa es dominante en televisión abierta (70%); mantiene una participación en telefonía móvil (8% a través de Iusacell), una mínima participación de 4% en telefonía fija y de 14% en Internet. Su dominio en televisión restringida es claro. Hasta el cierre de 2013 tenía 56.4% de ésta, dividida en dos grandes tecnologías: por cable (Televisa posee 34.1% a través de sus filiales Cablevisión, TVI y Cablemás) y satelital (Sky tiene 71.8% del mercado).

Jenaro Villamil

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