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Presunto colaboracionismo de EU con el Cártel de Sinaloa

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EL PASO, TEXAS.— Gallegos Castrellón fue sentenciado en una Corte de Distrito en esta ciudad por tres homicidios: el de una empleada del consulado estadunidense en Ciudad Juárez, el del esposo de ésta y el de otra trabajadora de la misma institución. Un testigo clave en este juicio fue Jesús Ernesto Chávez, “El Camello”, quien estaba a las órdenes de Gallegos.

Chávez señaló el presunto motivo de los homicidios: La sospecha de que alguien en el consulado favorecía la entrada legal a EU de miembros del Cártel de Sinaloa.

En abril, David Farrington, agente de la estadunidense Oficina de Seguridad Diplomática, comentó a Newsweek sus sospechas de que el jefe de seguridad del consulado en Ciudad Juárez, Gregory V. Houston, estaba implicado en el otorgamiento de visas a narcotraficantes.

Las declaraciones de Chávez y Farrington coinciden con las vertidas por Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, durante su juicio en Chicago.

En un documento presentado a la Corte, Zambada Niebla afirmó que el cártel encabezado por su padre, “tenía ‘carta blanca’ para pasar de contrabando toneladas de drogas ilícitas a Chicago y al resto de EU, y que el Gobierno de ese país también lo protegía de eventuales arrestos y procesos judiciales en su contra, a cambio de recibir información sobre cárteles rivales”.

EU niega que se haya aliado con un cártel para enfrentar a otro, y como prueba esgrime las numerosas capturas y muertes de líderes del Cártel de Sinaloa hechas en años recientes por autoridades mexicanas con apoyo estadunidense, las cuales culminaron con la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán el pasado febrero.

Después de revisar informes judiciales y reportes policiacos, así como testimonios de narcotraficantes juzgados en EU y de hacer entrevistas a decenas de fuentes familiarizadas con la guerra entre cárteles, este reportero encontró evidencia de que el organismo estadunidense de Inmigración y Aduanas (ICE), otorgó los medios para entrar legalmente al país a informantes y operadores del Cártel de Sinaloa, lo cual facilitó el ingreso de grandes cargamentos de droga a territorio estadunidense. En los hechos esa estrategia sirvió directamente a los intereses del Chapo.

Esto sucedió en 2007 y 2008, cuando el Cártel de Sinaloa llevaba adelante una ofensiva para controlar la lucrativa plaza de Ciudad Juárez, controlada por Vicente Carrillo Fuentes.

El ICE permitió a narcos sinaloenses entrar a EU para que éstos se reunieran con agentes estadunidenses en El Paso y les dieran información sobre la estructura del Cártel de Juárez. Al ofrecerles entrada legal, dicha oficina pudo interrogar a los informantes en condiciones de relativa seguridad en El Paso. Y según ellos mismos, aprovechaban el acuerdo para meter droga.

 

INFORMANTES

Mario Núñez Meza y Fernando Ontiveros Arámbula, lugartenientes del Chapo en Juárez, podían cruzar legalmente la frontera y reunirse con personal del ICE en El Paso. Jesús Fierro y Julio Porras, ex policías que aseguraron la influencia del Cártel de Sinaloa sobre el Ejército y la Policía Estatal en Chihuahua, obtuvieron visas para residir en El Paso, tras sobrevivir a sendos atentados en Ciudad Juárez.

Fierro, ex capitán de la policía juarense, fue el vínculo entre el Cártel de Sinaloa, el Ejército y el ICE.

Porras, ex policía dedicado a los negocios y al narcotráfico, fue confidente de Vicente Carrillo Fuentes y su enlace con la Policía Judicial de Chihuahua hasta el inicio de la guerra por la plaza, en 2006, según el testimonio que Fierro ofreció durante el juicio contra Ontiveros en El Paso en 2010 y de acuerdo también con los señalamientos que hizo Raúl Grajeda, ex secretario de Seguridad Pública de Chihuahua, en su libro autobiográfico, “Seguridad pública, callejón sin salida”.

En 2010 Porras dijo a funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR), que seis años antes donó tres millones de pesos —producto del narcotráfico—, para la campaña del candidato al Gobierno de Chihuahua, José Reyes Baeza, quien a la postre ganó las elecciones. Esto quedó asentado en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/313/2010.

“Entre los meses de enero y febrero de 2004, al estar seguros que José Reyes Baeza buscaría la gubernatura por parte del PRI, acordamos apoyarlo en su candidatura con la cantidad de tres millones de pesos, los cuales aportaría yo”, declaró Porras, como testigo protegido bajo el nombre de Ramiro Chávez.

En esas fechas el ex policía era dueño de una casa de cambio, una constructora y un bar en la ciudad de Chihuahua. Fierro testificó que Porras controlaba de facto a la Policía Judicial en el Estado. “Antes de que la guerra empezara, Julio Porras era un personaje muy importante en el Estado de Chihuahua,” asentó.

Los integrantes del alto mando de la Policía Judicial de Chihuahua eran escogidos por Porras, como afirmó Grajeda en su autobiografía, donde agregó que Reyes Baeza, ya como gobernador, le dijo que debería acatar las órdenes del ex policía.

Las cosas se descompusieron para Porras en 2006, cuando en un accidente resultó lesionado uno de los líderes del Cártel de Juárez, José Luis Ledezma, “JL”, lo cual desató un conflicto dentro del grupo criminal, rompiéndolo en facciones que se disputaban el poder. El ex judicial selló su destino cuando se decantó por una facción.

“El asunto —escribe Grajeda en su autobiografía—, es que JL se recupera y éstos (los líderes que le eran leales) mandan matar a Porras en la capital de Chihuahua, donde muere su escolta mientras que él escapa. Habiendo solicitado protección de la procuradora, la obtiene con autorización del gobernador, en las instalaciones del complejo de seguridad pública, en el área de la procuraduría estatal”.

Un comando emboscó a Porras y a sus guardaespaldas en la casa del ex judicial. El chofer y dos escoltas murieron ahí. El narcoempresario huyó a El Paso, donde abrió un taller mecánico en 2007. Pertenecía a una facción del Cártel de Juárez, Gente Nueva, que se desvinculó del mismo para trabajar con el Chapo Guzmán.

 

CONTACTO EN EL PASO

La existencia de investigaciones sobre el ICE fue revelada en 2010 durante el juicio de Ontiveros Arámbula.

Éste comenzó a cooperar con el ICE al mismo tiempo que recibía cargamentos de mariguana de hasta 20 toneladas. La droga llegaba a su rancho en Ascensión, Chihuahua, vía aérea a través del Triángulo Dorado. Cuando la mercancía estaba lista para ser transportada, Ontiveros la movía a una oficina en Juárez, donde la empaquetaba en bloques de cinco kilos, que metía en compartimentos secretos de diversos automóviles.

Fierro testificó que en varias ocasiones visitó a Ontiveros en su oficina de Juárez y en su rancho de Ascención. Dijo haber visto al menos tres o cuatro toneladas de mariguana durante una de sus visitas en mayo de 2008, el mismo mes en el que oficialmente comenzó a cooperar con el ICE.

El agente migratorio encargado de controlar a Ontiveros era Louie Gómez, quien afirmó que aquél ha sido el traficante mejor conectado que ha conocido en su vida.

También testificó que estableció contacto con él por primera vez en junio de 2008.

Se encontraron en la zona peatonal del puente internacional de Zaragoza-Ysleta, entre Juárez y El Paso. También afirma que el supervisor de grupo del ICE, José de Jesús, lo acompañó para hacerse cargo del interrogatorio.

Durante los siguientes meses Ontiveros visitó dos veces las oficinas del ICE en El Paso y también se reunió en varias ocasiones con Gómez en el estacionamiento de la heladería Baskin Robbins de esa ciudad.

Gómez testificó que sabía que Ontiveros Arámbula trabajaba para El Chapo.

Por lo menos uno de los informantes del ICE tiene sangre en las manos. Mario Núñez Meza, “M-10” o “Mayito”, ex agente de la Policía Municipal de Delicias, Chihuahua, quien desertó para convertirse en jefe de plaza del Chapo en Chihuahua y Durango. La PGR lo acusa de perpetrar cientos de homicidios. En Juárez la gente lo reconoce como el comandante de la ofensiva más violenta contra la ciudad.

La red de informantes usada por el ICE se desmoronó el 10 de octubre de 2008. Ese día Fierro y Ontiveros fueron puestos bajo custodia federal. Agentes de la administración antidrogas (DEA), irrumpieron en la casa de Fierro en El Paso. Ontiveros fue arrestado cuando llegó a una supuesta reunión en El Paso, convocada por Gómez.

La fiscalía se negó a tomar en cuenta los registros de cooperación de Ontiveros con el ICE durante todo el proceso judicial, pese a las objeciones que presentó la abogada del acusado, Martha Eskesen.

Fierro recibió una sentencia de 27 años, la cual fue reducida a ocho por haber colaborado con la fiscalía. Saldrá libre en agosto de 2016. Ontiveros Arámbula fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad bajo palabra.

Jason McGahan

Periodista independiente especializado en temas de narcotráfico.

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