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La posible liberación que alerta a México y Washington

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WASHINGTON, DC.— “Fonseca Carrillo saldrá muy pronto de la cárcel. Es cuestión de horas o de días. Esto ya se lo comunicó el Gobierno de México al Departamento de Justicia (estadunidense) a fin de que prepare una solicitud de extradición, para que inmediatamente que Fonseca Carrillo ponga un pie fuera de prisión, las autoridades lo vuelvan a detener, ahora con fines de extradición”, afirma a Proceso un alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos.

“Está claro que el Gobierno de México no quiere que se repita un incidente de sorpresa ni para ellos ni para nosotros, como el que se dio con la liberación de Rafael Caro Quintero y que provocó una fricción en la relación de los dos países”, agrega el funcionario, quien adelantó la información a este semanario con la condición de no revelar su nombre ni la dependencia federal en la cual trabaja.

La madrugada del 9 de agosto de 2013, Caro Quintero —acusado en 1985 por el Gobierno de México del secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique, “Kiki”, Camarena Salazar— salió libre del Penal de Puente Grande, luego de que el Segundo Tribunal Unitario del Tercer Circuito de Jalisco diera luz verde al amparo interpuesto por el narcotraficante —causa penal 82/25-II—, con el argumento de “sobreseimiento” del caso.

La liberación de Caro Quintero —quien fundara el Cártel de Guadalajara junto con Don Neto y Miguel Ángel Félix Gallardo—, enfureció al gobierno de Obama, en especial a la agencia antidrogas estadunidense (DEA), porque el Gobierno mexicano no les avisó y además nada pudieron hacer para evitar que el ex prisionero se escondiera, consciente de que Estados Unidos volvería a solicitar su aprehensión con una nueva solicitud de extradición.

Hasta la fecha esa solicitud no ha sido presentada oficialmente, aún cuando ya está formulada y sustentada en nuevas acusaciones de lavado de dinero.

 

PRESIÓN Y CABILDEO

El día que fue puesto en libertad Caro Quintero, en Jalisco corrió el rumor de que se haría lo mismo con Don Neto. Ese día José Luis Guízar, abogado de Fonseca, afirmó que familiares de su cliente le habían dicho que el Segundo Tribunal Unitario del Tercer Circuito emitiría un fallo a su favor, como lo hizo con Caro Quintero.

Sostuvo en ese momento, que el Consejo de la Judicatura tomaba en cuenta que Don Neto “ya es grande de edad y que padecía serios problemas renales”, lo cual había deteriorado seriamente su estado de salud y justificaba su liberación.

En la ficha criminal que tiene la DEA sobre Don Neto se afirma que nació en 1942. Capturado por el Ejército mexicano el 7 de abril de 1985 en Puerto Vallarta, fue sentenciado el 29 de junio de 1988 a 40 años de cárcel, acusado de delitos contra la salud y por su participación en el asesinato de “Kiki” Camarena. En marzo de 1989 el Primer Tribunal Unitario ratificó la sentencia.

El órgano jurídico que el año pasado ordenó la liberación de Caro Quintero sustentó su fallo en el “error procesal” del caso, pues consideró que Kiki Camarena “no era un funcionario diplomático” de Estados Unidos.

Los jueces del Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal —ante los cuales Caro Quintero interpuso su amparo— José Félix Dávalos, Lucio Lara Martínez y Rosalía Isabel Moreno Ruiz justificaron su decisión a favor del acusado, señalando que la presencia en el territorio mexicano de Camarena como agente de la DEA era una violación a la soberanía mexicana, pues no estaba acreditado ante la Secretaría de Relaciones Exteriores como diplomático de Estados Unidos.

Este argumento es y fue válido. Camarena, como agente de la DEA en esos años y por las restricciones que imponía en ese momento el Gobierno de México a los agentes antinarcóticos estadunidenses, no podía ser acreditado como diplomático.

Desde que quedó libre Caro Quintero —el gobierno de Peña Nieto ya admitió desconocer su paradero—, el gobierno de Obama no dejó de presionar al sistema judicial mexicano para revocar el fallo, que favoreció a quien fuera uno de los máximos líderes del Cártel de Guadalajara y con ello darle más fuerza a la solicitud de extradición que presentará cuando éste sea ubicado.

El 6 de noviembre de 2013, y en clara demostración de la efectividad del cabildeo y presión del Gobierno de Estados Unidos sobre el de México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) invalidó el fallo del tribunal en Guadalajara y ordenó la detención inmediata, con fines de extradición, de Caro Quintero.

La decisión de la SCJN sienta un precedente jurídico por el cual Don Neto, si sale libre, podrá volver a ser detenido inmediatamente. Para cuando esto ocurriera, el Departamento de Estado ya le habría entregado a la Secretaría de Relaciones Exteriores la solicitud de extradición del capo.

Ante la Corte Federal del Distrito Centro de California, el Gobierno de Estados Unidos mantiene abierta una causa criminal contra Fonseca Carrillo por los delitos de secuestro y asesinato de un agente federal, chantaje, conspiración para cometer crímenes violentos y asistencia para sobornar, conspiración para secuestrar a un agente federal y asistencia para dañar la seguridad y sociedad de Estados Unidos.

La DEA califica a Don Neto como un “hombre peligroso” y por cualquier aviso que lleve a su captura (en Estados Unidos) la Oficina del Comisario Federal ofrece una recompensa a discreción del Gobierno.

OTROS HOMICIDIOS

Aunque el funcionario estadunidense que adelantó a este semanario la noticia de la eventual liberación de Don Neto, se negó a proporcionar detalles de la nueva causa judicial en su contra —para que no pueda evitar su nueva detención—, el hecho de que mencionara que podría ser acusado del homicidio de “otras personas” hace pensar que se tratará del caso de seis ciudadanos estadunidenses asesinados por el Cártel de Guadalajara en relación con el caso Camarena.

El 2 de diciembre de 1984 —según el relato de ex agentes judiciales mexicanos que integraban la escolta de Don Neto y actualmente son testigos protegidos del Gobierno de Estados Unidos para el caso Camarena—, los ciudadanos estadunidenses y testigos de Jehová, Dennis y Rose Carlson y Benjamin y Pat Mascareñas, quienes repartían propaganda religiosa, fueron secuestrados, torturados y asesinados por haber sido catalogados (sin serlo), como agentes de la DEA (Proceso 1919).

Lo mismo ocurrió con los otros dos ciudadanos estadunidenses, también confundidos con agentes federales antinarcóticos: Alberto Radelat y John Walker, secuestrados, torturados y asesinados por el Cártel de Guadalajara el 30 de enero de 1985.

J. Jesús Esquivel

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