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Expediente Parte 1

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C O N S P I R A C I Ó N

TRAICIÓN ELECTORAL EN EL PRI

El candidato tricolor a la gubernatura de Campeche, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, seguro de que por haber sacado seis años atrás con éxito la campaña electoral de su amigo, compadre, ex compañero de bancada en el Senado y aún gobernador, Fernando Eutimio Ortega Bernés, le confió al cien por ciento la operación de la suya. Esperaba cuando menos el mismo trato.

Los resultados que arrojó la elección del pasado domingo siete de junio dejan entrever no sólo que Ortega Bernés fracasó en su encomienda, sino que el equipo de campaña del senador Raúl Aarón Pozos Lanz puso en marcha una conspiración para evitar que Moreno Cárdenas llegara al cuarto piso del Palacio de Gobierno. Los testimonios están a la vista, y para ello se utilizó parte de la estructura de gobierno.

Las instalaciones de los Colegios de Bachilleres (Cobach) en la geografía estatal sirvieron de centros de operación, desde los cuales se coaccionó la votación principalmente en las zonas rurales, lugares históricamente conocidos por ser el voto verde y fuerte del Revolucionario Institucional.

El reporte generalizado de quienes asistieron a votar coincide en que las casillas estaban vacías, como nunca. Llegaban a votar y no había colas ni gente esperando. ¿La razón? Se operó a la inversa, o sea, se desincentivó a la gente. ¿Cómo? Abriendo casillas muy tarde, ausentando a los responsables, poniendo trabas para iniciar los procesos, vandalizando los lugares designados para la votación, etc.

Sólo así puede explicarse el ausentismo descarado, con la participación de menos del 54 por ciento del padrón electoral, y en el cual, como dato que aún no cuadra, salta a la vista que en la elección a diputados federales hubieran 16 mil 512 votos menos que en la elección estatal. ¿Dónde quedaron esos votos? ¿A quién se favoreció desapareciéndolos?

El comentario del pasado miércoles en la página 4 de TRIBUNA, en la columna Entresemana y titulado Secuela de traiciones, dio cuenta brevemente de cómo la estructura priísta operó el pasado domingo en contra de sus propios candidatos. Hemos recibido mensajes de militantes indignados que nos detallan lo que atestiguaron ese día. Sus versiones nos permiten narrar y cuestionar con mayor detalle la traición electoral más grande en la historia contemporánea de Campeche.

Es cierto, los reportes actualizados de las encuestadoras contratadas daban fe de abrumadoras votaciones a favor de los blanquiazules, desafiando toda lógica democrática actual, a menos que esas casillas estuvieran dentro de alguna sucursal de Acción Nacional. Pero, ¿tantas sucursales tienen? Desde luego que no.

La vaticinada victoria histórica del candidato de la coalición PRI-PVEM, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, se vio empañada por las traiciones de una estructura tricolor que operó en su contra, y que se llevó entre las patas a Dinorah Hurtado Sansores, a Rocío Adriana Abreu Artiñano y a una decena de candidatos a diputados locales, sin perder de vista que a quien se pretendió perjudicar siempre fue a él.

Al final, el triunfo esperado por ventaja de 25 puntos, que se traducirían en más de cien mil votos, terminó siendo de diez puntos y apenas 34 mil votos. Digamos que la estructura paralela que construyó Moreno Cárdenas para lograr la candidatura priísta, evitó que la conspiración para derrotarlo cumpliera su objetivo.

No es casualidad que desde que inició la campaña, la senadora Layda Elena Sansores San Román denunciara y exigiera a gritos que Moreno Cárdenas exhibiera cómo financiaba su estructura. Siempre estuvo de acuerdo con Ortega Bernés para tratar de evitar que Moreno ganara la elección, como veremos más adelante.

Desde luego, ni Moreno Cárdenas ni ningún priísta está contento con las cifras que hoy entrega Ortega Bernés. Con toda seguridad esperan los resultados finales del Instituto Estatal Electoral para analizar voto por voto, casilla por casilla y sección por sección, para saber dónde y cómo les jugaron chueco y quién o quiénes son los responsables en cada caso.

Basándonos en los resultados de la elección, podemos concluir en tres hipótesis: que el PRI operó muy mal, que el PAN operó muy bien, o que el PRI operó para el PAN. El simple hecho de que el único partido con estructura fuera el PRI nos remite a la tercera opción. Se operó en contra.

Si bien Gonzalo René Brito Herrera tomó la dirigencia del partido hace dos meses, dada la cercanía del proceso electoral se confió el manejo de las estructuras a su antecesora, Ana Graciela Crisanty Villarino, y de la mano del ex secretario de Gobierno, Wílliam Roberto Sarmiento Urbina, reportaban a Ortega Bernés.

Vaya anotando, amable lector, los nombres de los responsables de la debacle tricolor. Ellos tuvieron todas las herramientas para ganar, y perdieron más de la mitad de las alcaldías del Estado.

Lo sucedido en Calkiní, El Carmen, Palizada, Hecelchakán y Candelaria trae a colación la historia de las pasadas tres elecciones, porque algunos hechos arrojan coincidencias que necesariamente tendrán que ser investigadas a fondo por los dirigentes nacionales y estatales del Partido Revolucionario Institucional, y desde luego por el principal afectado, Moreno Cárdenas.

 

BREVE ANECDOTARIO HISTÓRICO

En la elección del 2003 el abanderado priísta, Jorge Carlos Hurtado Valdez, ganó por escaso margen al panista carmelita Juan Carlos del Río González. En esa ocasión el PRI perdió por primera ocasión la mitad de los ayuntamientos.

Tiene escasa memoria quien no recuerde que tan pronto el tricolor designó a Hurtado como su candidato, Fernando Eutimio Ortega Bernés publicó su descontento y se conformó con la alcaldía. Apunte también que en esa elección compitió Layda Sansores, y quedó en tercer lugar.

Simultáneamente, en esa elección Jorge Rosiñol Abreu disputó y ganó la alcaldía del municipio carmelita. Se recuerda que muchos de sus eventos de campaña los coordinó Ramón Félix Santini Pech, un político plenamente identificado desde entonces con Ortega Bernés, que luego fue coordinador de la infructífera campaña de Raúl Aarón Pozos Lanz.

En 2009, y con el apoyo de Sansores San Román para detener el Ave Azul, Ortega Bernés es candidato tricolor a gobernador tras haberse victimizado los seis años previos, en los que tuvo que trabajar como alcalde de la capital y senador de la República. Esto desde luego también fue posible gracias al apoyo de Moreno Cárdenas, quien dirigió el partido durante el proceso electoral.

También a mediados de este sexenio Rosiñol Abreu alcanzó una diputación federal plurinominal, para la cual realizó una breve campaña patrocinada en su totalidad desde el cuarto piso de Palacio de Gobierno.

Concluyó la elección y Sansores San Román no apareció en los comicios de 2012, por apoyar a su padrino López Obrador. Hay que advertir que nunca se le vio denunciando al gobierno Justo y Solidario. Tal vez porque logró colocar a muchas de sus huestes en la nómina estatal.

Ahora, en 2015, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas supera al delfín oficial de Ortega Bernés, Raúl Aarón Pozos Lanz. Irónicamente, a pesar de haberle levantado la mano seis años atrás, Ortega Bernés nunca le ayuda en su búsqueda por la gubernatura.

Moreno Cárdenas la semana pasada derrotó por diez puntos al ahora candidato panista carmelita, Rosiñol Abreu, y al parecer a la estructura tricolor, en una historia en la que de nuevo se repiten tres cosas: el PRI pierde más de la mitad de las alcaldías del Estado, Layda Sansores vuelve a quedar en tercer lugar, y Ortega Bernés queda insatisfecho a raíz de la derrota de su delfín Pozos Lanz.

Como suele suceder cada que la senadora Sansores pierde, empieza a buscar quien se la paga. Esta semana protagonizó actos vandálicos, definidos en el Código Penal como robo, allanamiento de establecimiento privado, daños en propiedad ajena, pandillerismo, privación ilegal de la libertad y asociación delictuosa, exactamente frente a la Fiscalía General del Estado, y la policía ¡nunca llegó! ¿Tiene Sansores San Román la venia gubernamental para delinquir?

La morenista pasó y vio una antena sospechosa, tuvo un flashback de cuando descubrió el centro de espionaje en 1998, y decidió romper las puertas e ingresar a esa oficina privada con sus veinte guaruras, esos que tanto le criticaba a Alito, y sustraer indebidamente todo lo que encontró en su camino y privar de su libertad temporalmente a los ocupantes.

Al día siguiente ofreció rueda de prensa, en la que aparecía con lona en la espalda que, entre otras cosas, decía “No Robar”. Presentó a la prensa –como si fuera policía o agente ministerial investigadora de delitos– la papelería y los artículos de campaña que se había llevado, junto con unos radios, que al parecer sacó de su casa, porque en los videos exhibidos el día anterior nunca aparecieron.

Desde luego, los afectados ven con impotencia cómo sus derechos han sido vulnerados, tanto por Sansores San Román que destrozó y se llevó sus pertenencias, como por el gobernador Ortega Bernés, cuyas autoridades a su cargo siguen sin aparecer, por lo menos hasta el cierre de esta edición. ¿Por qué la impunidad?

Ante tantas coincidencias, que en política no son casualidades, preguntamos, ¿será que el PRI arrasa sólo cuando Ortega Bernés está de buenas? ¿Tan jodido está el partido? ¿Existen acuerdos entre Ortega Bernés y Sansores San Román como para estarse pasando pitazos de centros de espionaje y de mapaches electorales? ¿Acaso así fue en 1998?

Después de todo, durante la elección intermedia en el sexenio de Salomón Azar, Ortega Bernés fue enviado a operar en Hopelchén, y dicen que fue sorprendido ayudando… ¡al PAN! Esto le cerró las oportunidades de trabajo y lo obligó a exiliarse temporalmente en Mérida, Yucatán. ¿Pudo ser el quien pasó el pitazo en ese entonces para sacarse la espina del destierro?

 

DEMOCRACIA DIRIGIDA EN LA REGIÓN SUR

En los municipios de Candelaria y Palizada la operación Judas fue mucho más sencilla. Ambas localidades comparten similitudes que simplificaron el proceso de traición. Si bien en el primero se rigen por la ley de la selva, el segundo es una selva para una sola manada. Veamos.

Más tardaron en entregar los paquetes electorales en el municipio de Candelaria, que en cerrar los accesos viales a su cabecera. No se permitió el ingreso de observadores, reporteros ni encuestadores. Se presume que desde el sábado, boletas y actas ya estaban marcadas y firmadas, que no desempacaron las urnas y que el domingo sólo esperaron la hora oficial de cierre para devolver los paquetes a los árbitros electorales.

Nadie brinco, gritó, chistó, vio, escuchó, alegó, reclamó, acusó, denunció, ni observó nada anormal, irregular o ilegal. Todo fue democracia, civilidad, paz, armonía y consenso. Un ejemplo de fiesta cívica para presumir a todo el país. Pero tiene un contrasentido. Qué vergüenza.

¿Con qué cinismo va a representar Salvador Farías a los candelarenses cuando a punta de metralleta, pero en tono suave y mesurado de voz —porque hablando se entiende la gente—, los hizo firmar actas y confirmar votos que nunca se emitieron?

Fue sin duda una democracia dirigida por un hombre que se dice preocupado por la marginación que vive su municipio, y por la cual se lamenta en su mansión con características similares a la del difunto colombiano Pablo Escobar Gaviria.

Y es que hay tanta miseria en ese municipio, que es inexplicable que ahí resida en fastuosas mansiones gente de dudosa procedencia, que se movilizan en lujosas camionetas fuertemente escoltadas.

Por lo mismo, debemos preguntarnos, ¿ganó el Partido Acción Nacional en Candelaria? Desde luego que no. Ganó el dueño de la franquicia en la localidad.

Mientras tanto, en el pueblo mágico había reinado una calma chicha desde que inició el trienio de Raúl del Rivero. Por la falta de quejas y reclamos ciudadanos debemos suponer que los paliceños estaban contentos con sus autoridades, las cuales o son de apellido Abreu, o Del Rivero o Ayala, todos de la misma tribu.

Entre los integrantes de esas familias se rolan los cargos públicos como si fuera rotación de personal de oficina. Para todo acuerdan hasta a qué partido van a ir unos y otros, en una democracia doméstica ejemplar en la cual, sin necesidad de ametralladoras, se reparten el presupuesto de un municipio fantasma, en el que cada vez son menos los que ahí habitan.

Si tan sencillo es hacer campaña ahí, ¿por qué perdió el PRI? Y la respuesta es tan sencilla, como increíble: Raúl del Rivero fue el único alcalde que abiertamente jugó con Raúl Aarón Pozos Lanz, y al no resultar candidato, buscó protección en otro partido, y traicionó al que lo hizo alcalde. Total, si Rosiñol es panista y coquetea con el PRI y no le dicen nada, ¿por qué no hacer lo mismo desde esa trinchera?

Al igual que todos aquellos que han sido mencionados en esta red de complicidades, el saber que entra un nuevo gobierno que no les ofrece las garantías que les hubiera ofrecido el oficial Pozos Lanz, los orilló a buscar una red de protección en otro partido. No fue precisamente porque sean panistas, perredistas, humanistas o perredistas.

Se comenta que en toda esa área —que incluye Palizada—, se operó utilizando la infraestructura del Cobach y de las escuelas del Programa de Apoyo al Rezago en Educación Básica, la cual tiene acceso a las zonas más marginadas del Estado, y en las cuales el voto verde jugó un papel quirúrgico, pero en contra.

Otro que estuvo ahí muy activo fue Ramón Ochoa Peña, quien para justificar el abstencionismo electoral afirmó que los ciudadanos perdieron la confianza. ¿Y cómo no la van a perder si están viendo que quienes se beneficiaron del PRI todo el sexenio, ahora conspiran en su contra?

 

CARMEN, TRAICIÓN A ROCIO ABREU

Apenas aparecían los primeros rayos del sol en la isla, cuando los representantes de todos los partidos políticos se aprestaban a cubrir sus respectivas casillas… menos los del PRI. Tras una hora de espera, las protestas en varios sectores replicaban en las redacciones de los diferentes medios de comunicación. Ello obligó a una gradual apertura, en la cual los representantes del Instituto Electoral rechazaban a los priístas que la candidata Rocío Abreu Artiñano enviaba de emergencia a cuidar las casillas.

En el cuarto de un hotel de la isla que servía de oficina de campaña, la desesperada Abreu Artiñano desde el inicio de la jornada externaba al representante de Oscar Román Rosas González, Fernando Millán Castillo, sus preocupaciones ante la falta de movilización de la estructura priísta. Éste, echado en un sofá, le respondía: “Tranquila, todo va a salir bien”.

Ante su pasividad decidió comunicarse con la encargada de movilización, de nombre Edith López, que le respondió que iba camino a Mamantel a entregar nombramientos por instrucciones de Ana Graciela Crisanty Villarino, y que se comunicaba más tarde. López apagó su celular y no estuvo disponible el resto de la jornada.

Ante ello se comunicó con Crisanty Villarino, que le indicó que enseguida localizaría a López, y al igual que Millán, le sugirió: Estate tranquila, todo va a salir bien. Pero los mensajes alertando a Abreu Artiñano de la descarada movilización de gente tricolor para favorecer al partido albiazul la obligaron a llamar a quien en teoría era el responsable de cuidar el voto priísta en El Carmen, David Alberto Uribe Haydar.

“Rocío estate tranquila, en un rato voy para allá, todo va a salir bien”, respondió el champotonero, quien llegó a la isla pasadas las cuatro de la tarde, dos horas antes del cierre de casillas, cuando ya no había mucho por hacer.

Al borde del infarto se comunicó con el alcalde Enrique Iván González López, a quien reportó —de nueva cuenta— todas las irregularidades que estaban aconteciendo en el proceso. La respuesta, casi similar con las anteriores: “Ya lo estoy viendo, estamos operando, tranquila, todo va a salir bien.” El preocupado Satanás, ese que siempre dice “hermano, ya sabes que yo cumplo”, a través de su estructura municipal operaba también a favor de su compadre Rosiñol Abreu. ¿A quién le cumplió?

Y viendo que la situación se complicaba minuto a minuto, sin que nadie hiciera nada, terminó comunicándose con Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, al que literalmente con lágrimas en los ojos le advirtió: Alito, amigo, no están operando, nos están hundiendo, y el candidato le contestó un “tranquila, aquí estoy con Gisela Rubach, quien me asegura que vas dos puntos arriba”. ¡Qué gran asesoría! También lo veremos más adelante.

Curiosamente, el otro encargado de cuidar la elección en El Carmen era Ramón Cuauhtémoc Santini Cobos, el hijo de quien doce años atrás coordinó la campaña del entonces candidato a alcalde Rosiñol Abreu. Apareció en la isla a las tres y media de la tarde, cuando insistimos, el daño ya era irreversible. ¿Por qué Uribe Haydar y Santini Cobos, ambos de extrema confianza del gobernador Ortega Bernés, dejaron al garete su tarea? ¿Indicación de Crisanty Villarino?

Aquí le brindamos un dato más para apuntalar lo anterior. Los primeros tres años de esta administración orteguista, Uribe Haydar fungió como secretario de Pesca. Durante tres años tuvo relación directa con los pescadores de Sabancuy e Isla Aguada, lugares en los cuales la actividad preponderante es… ¡la pesca!

A través de él se canalizaron infinidad de apoyos a ese sector durante tres años, y en la elección de 2012 él fue el encargado de operar esa misma región. Entonces, estando ambos poblados tan agradecidos con él, ¿por qué se perdieron abrumadoramente las elecciones en ambos poblados? Desde luego que Uribe tiene la respuesta.

De Isla Aguada, al borde del infarto el encargado de la sección se comunicó con Crisanty Villarino pasado el mediodía para comunicarle lo que estaba ocurriendo, a lo que ésta contestó: Ya voy en camino. Nunca llegó.

No deja de levantar sospecha que el coordinador de campaña de Moreno Cárdenas, el senador carmelita Oscar Román Rosas González, no se haya enterado en ningún momento de lo que ocurrió en su municipio. En teoría él debía conocer los entretelones porque se supone ostentaba un capital político y una estructura operativa ahí.

Cerradas las casillas y con resultados preliminares negativos en la mano, preguntó a un colaborador de este rotativo: ¿Qué le pasó a Chío? La respuesta fue: Tú lo deberías saber, eres el coordinador de la campaña. Enmudeció.

Un dicho apunta, piensa mal y acertarás. Uribe Haydar, Santini Cobos, Rosas González, Crisanty Villarino, González López, Gisela Rubach y Millán Castillo estuvieron antes apoyando al senador Raúl Aarón Pozos Lanz, el delfín oficial del gobernador Fernando Eutimio Ortega Bernés.

Considerando que el resultado de la operación “Judas Carmen” le restó a Moreno Cárdenas los votos que lo iban a catapultar en la historia del priísmo campechano, ¿se trataba de arruinarle la fiesta? Ciertamente, lo lograron.

Y como daño colateral le cercenaron a Moreno Cárdenas a quien hubiera sido su brazo derecho en el municipio carmelita: Rocío Adriana Abreu Artiñano. La estructura priísta trabajó bien, cierto, pero en contra de sus candidatos y sus afiliados carmelitas. Esos que durante 85 días se rajaron el alma en la campaña desde las primeras horas en que se inició de manera oficial la etapa de proselitismo, para garantizar el triunfo de sus abanderados.

Sus esfuerzos les importaron un comino a quienes manejan la estructura del partido. Los engañaron, al igual que a los candidatos, y ahora se encuentran todos en la incertidumbre, pues ya saben que los ayuntamientos panistas por costumbre los despiden, excluyen y hostigan.

No cabe duda que quienes operaron las estructuras le deben una explicación a los militantes priístas carmelitas. Se pasaron por el arco del triunfo la que era su voluntad, y eso es imperdonable.

 

SABANA DE MODESTO DESCANSO

Si la deslealtad fue una constante en la zona Sur en el pasado proceso electoral, de ella no escaparon ni la Sabana del Descanso, ni la denominada Garganta del Sol, la famosa Atenas del Camino Real, en donde la traición al PRI de manos de distinguidos cuadros tricolores se dio desde centros educativos del nivel medio superior.

La debacle se operó desde los Colegios de Bachilleres y del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), con la complicidad del tío de Pozos Lanz, el secretario de Educación, José Martín Farías Maldonado.

Hicieron todo lo posible para que el PRI perdiera en la ahora denominada “Operación Judas”. Si a sus candidatos se les apoyaba con un peso para la movilización, desde los planteles educativos se soltaban tres para hacer lo contrario.

Hecelchakán es un sitio simbólico para el Cobach, por ubicarse ahí el primer plantel de este subsistema del nivel medio superior, hace ya un cuarto de siglo. Ahí se tejió un elaborado plan para maniatar al edil Fernando Antonio Nahum Sleme Lavadores, amigo y operador cercano al virtual gobernador electo de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas.

Desde los tiempos en que coincidieron en la estructura del Frente Juvenil Revolucionario (FJR) y en los apoyos a la corriente madracista, han vivido días aciagos en la política. Sleme Lavadores llegó a la alcaldía a contracorriente de la clase política dominante, la cual estaba confrontada desde la llegada del alcalde José Dolores Brito Pech, por su peculiar estilo de hacer política desde su mansión de Poc Boc.

Brito Pech había vendido la idea de que tenía todo para superar al panista Modesto Arcángel Pech Uitz, que en las hojas de cálculo del tricolor favorecía en teoría a su abanderado Carlos Martín Ruiz. Sólo que olvidaron checar un dato histórico: Brito Pech es acérrimo enemigo del alcalde Sleme.

De hecho, en alguna ocasión Brito Pech acusó a Sleme Lavadores con el gobernador Ortega Bernés de tener abandonado el municipio, pese a las obras de urbanización, avenida de cuatro carriles y árbol de Navidad gigante que se puso precisamente en Poc Boc.

Desde luego, esta situación era del conocimiento de Jorge Alberto Osorno Magaña, quien no tardó mucho en venderle la idea al ambicioso Brito de que neutralizando a Sleme podía ganar esa alcaldía.

Macoyados para ello, utilizaron la infraestructura del Cobach con anuencia de su director general, Jesús Enrique Alcocer Raygoza, y pusieron como brazo operador a la directora del plantel 01, la profesora Isabel del Rosario Chan Pantí, quien había perdido una elección ante el panista Marco Antonio Aké Chi cuando fue candidata tricolor a la alcaldía.

Después de su estrepitosa derrota en 2003, Chan Pantí denunció que el tricolor operó su derrota y regresó a medrar los últimos meses de la diputación local que ostentaba, la cual ya estaba en manos de su suplente, Sleme Lavadores, que no alcanzó a cobrar ni su primera dieta.

El ex dirigente estatal del PRI y actual director del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), Osorno Magaña, no hace mucho también fue director del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Campeche (Cecytec) y del Cobach. O sea, conocía los vericuetos del sector educativo desde hace décadas.

Dicen quienes han trabajado cercanamente a él, que Osorno Magaña utiliza personal, equipo e infraestructura de ahí para echar abajo campañas políticas de candidatos no gratos al gobierno en turno, y por lo cual se le premia sexenio tras sexenio.

Así lo hizo en 2009 cuando coordinó –en reversa– la campaña del entonces candidato a la alcaldía capitalina por la alianza PRI-Panal “Unidos por Campeche”, Carlos Felipe Ortega Rubio. Lo enterró, y de premio le dieron la dirección del Conalep.

En esta ocasión, haciendo uso de su infraestructura, relaciones y amistades dejadas tanto en el Cobach como en el Cecytec, operó para que se perdieran las juntas de Pomuch, en Hecelchakán, y la de Dzitbalché, en Calkiní, y las diputaciones locales a manos del PAN y Morena.

Le fue fácil convencer a Brito Pech, su ambición no le permitió ver el enorme favor que con su proceder hacía al ex priísta y ahora panista, Modesto Arcángel Pech Uitz, quien haciendo uso de los rencores tricolores, por segunda ocasión se terminó aliando con los personeros de Ortega Bernés para alcanzar la alcaldía.

No hay que perder de vista que Fernando Eutimio fue su mentor en la otrora Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC). Ahí ambos compartieron largos días de academia con Yolanda Guadalupe Valladares Valle. Luego tuvieron escaños en el Congreso local y nuevamente se les vería juntos en el primer tramo de la administración Justa y Solidaria. ¿Hay o no amistad entre ellos?

Esta alianza ayudó a Modesto Arcángel a alcanzar nuevamente la alcaldía y contribuyó a que quienes buscaban frenar el paso de Moreno Cárdenas rumbo a la gubernatura de Campeche, pusieran más piedras en su camino.

¿Será que ya le haya caído el veinte a Brito Pech del ridículo que hizo como candidato del Partido Encuentro Social (PES), en el que quedó como el perro de las dos tortas? Dudamos que su inteligencia alcance para tanto, aunque haría bien en ir pensando devolver el dinero que recibió por favores que no prestó.

Modesto Pech tomó venganza de la derrota de su consorte en la pasada elección, y para ello se valió –sin gastar un solo peso– de las negras intenciones de quienes buscaban descarrilar a Moreno Cárdenas. Aunque a decir de quienes pensamos mal, creemos que todo el tiempo estuvo de acuerdo con Ortega Bernés. Le cedieron el municipio a él, que no es lo mismo que al PAN. ¿Capis?

 

MATATENAS DEL CAMINO REAL

En Calkiní la “Operación Judas” también se operó desde el Conalep y el Cobach, y tuvo como añadido la animadversión que generó entre la clase política y los puebladores de ese municipio la designación de Rita María Carvajal Padilla como candidata a diputada local.

¿Por qué? Porque su hermano Robert Carvajal Padilla dedica parte de su día a criticar al PRI. Si no es a un candidato, es al presidente, al senador, al secretario, y si no le viene un nombre a la cabeza, pues se va en contra del partido. Sus cuentas personales de redes sociales y panfletos son prueba suficiente de ello.

Criticaba la política fiscal, los escándalos del Gobierno Federal, las acusaciones de supuestos vínculos del narcotráfico con abanderados de la coalición, y todo lo que oliera a PRI. Aquí una de las muchas flores que en plena campaña electoral hizo contra el candidato del PRI-PVEM a la alcaldía de Calkiní:

“Se burla de Calkiní. El delegado Diconsa Campeche y PADRINO de Héctor CHATO Pinto. Se burla a través de las redes sociales PRESUMIENDO sus viajes por Estados Unidos (la foto —en que se veía al delegado de Diconsa, Carlos Eduardo Sanguino Carril, ex alcalde de Calkiní— en San Francisco California) así pretende VOTEMOS POR “SU CANDIDATO”? Quiere por medio de Pinto “MANIPULAR” turbiamente el DINERO DE NUESTROS IMPUESTOS PARA CONSTRUIR MAS MASIONES Y CAMIONETAS DE LUJO EN CALKINÍ? Aún pendientes “Su casa de Víctor Hugo —el actual alcalde— en Playa Q.Roo. LLEGO LA HORA DEL “PODER CIUDADANO RESPONSABLE” #AUDITORIA”.

Sus críticas fueron recurrentes, pese a que su hermana hacía campaña con quien según el “llegaría a saquear las arcas de Calkiní”.

A diferencia de Robert, quien no supera sus traumas de la infancia en que por su homosexualidad le hacían bullyng y le daban de coyazos en el colegio, Rita María desde hace años le apuesta a la política y se la jugó con Alito desde la pasada contienda. Se mantuvo leal hasta el final, y se la llevaron entre las patas también.

Al grupo operador de la estructura tricolor no le importaba quien quedara, sólo que no llegara Moreno Cárdenas. Por eso aquí la alcaldía quedó en manos de las huestes morenistas, que según las encuestas previas, venían en segundo lugar. Ahora son la primera fuerza política del municipio y arrasaron con la Junta de Dzitbalché y la diputación local del XVII Distrito.

Y como hemos repetido a lo largo de este artículo, en política no hay coincidencias. Misteriosamente Robert Carvajal cesó sus ataques contra la administración estatal y Wílliam Roberto Sarmiento Urbina tan pronto comenzó la campaña, y se enfocó de lleno en la figura del candidato, del partido y de la Presidencia de la República.

De sus cuentas sociales desaparecieron las imágenes con que denostaba y acusaba de robos y desfalcos a Sarmiento Urbina de la noche a la mañana. Sin embargo, el daño a la imagen de su hermana, reflejado en los pecados que le imputaba a sus compañeros de partido, permanece ahí.

Pero regresemos al tema. La operatividad en el Conalep de Dzitbalché la comandó Osorno Magaña, y la del plantel 13 del Cobach su director, Marco Antonio Avilés Rivera, hermano de la ex diputada Silvia María, integrante de los grupos de apoyo de Moreno Cárdenas. Sin duda contaron con la anuencia del director general Alcocer Raygoza.

El alcalde de Calkiní, Víctor Hugo Baltazar Rodríguez, tampoco se mantuvo ajeno a esta operatividad. Fue él quien heredó el cargo a Alcocer Raygoza para ser edil de la Atenas del Camino Real. El sabía de lo que se manejaba en los planteles de Calkiní, Bécal y Nunkiní, en cuyas cabeceras el PRI perdió estrepitosamente a manos de Morena.

Y en esta feria de deslealtades, la única que sacó la casta y por sus resultados no le pueden endilgar el mote de traidora, es la presidenta de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Campeche, la ex alcaldesa Sonia Jaqueline Cuevas Kantún, quien denostada hasta el cansancio por el gobierno Justo y Solidario decidió retirarse a su domicilio a esperar que le ordenaran entregar la estafeta de la representación cenecista en el Estado.

La senadora suplente de su malagradecido compañero de fórmula, Raúl Aarón Pozos Lanz, fue llamada al cuarto para las doce para operar parte del municipio, tal vez con la idea de hacerla cómplice y culpable al final de la debacle planeada.

Lo que no esperaron es que Cuevas Kantún, acostumbrada  a la talacha partidaria, a esa que se hace con el mínimo de recursos y a veces sólo con chancleta, sudor y saliva, se abocó a hacer lo que mejor sabe: política social en las comunidades mayas.

Ahí también se evidenció el manejo del PRI en contra de sus abanderados, porque le pasó lo mismo que a la candidata carmelita, Rocío Adriana Abreu Artiñano. La lideresa campesina vio la poca operatividad, pidió apoyo y le soltaron el clásico: “tranquila, ya estamos operando, los Guerreros de Ana Graciela Crisanty Villarino están en camino”. Nunca llegaron.

Pero la lideresa no se quedó quieta, y operó en todas las comunidades que le encomendaron con sus propios recursos. Ahí casualmente el PRI logró sus únicos triunfos en Calkiní que le permitieron retener las juntas de Nunkiní y Bécal.

En las casillas de sus cabeceras —en que supuestamente trabajaron los Guerreros—se perdió abrumadoramente, pero en las comunidades de Isla Arena se ganó y por mucho, con lo que se mantuvo Bécal en manos del PRI al no bajar la guardia contra las huestes de Nueva Alianza, las cuales eran financiadas por el alcalde Baltazar Rodríguez.

En Nunkiní, con San Nicolás, Tankuché, Xkakoch, Chunhuás y Santa María, los representantes de Cuevas lograron refrendar el triunfo del tricolor, algo que seguramente no gustó mucho a los Guerreros de Crisanty y menos al edil Baltazar Rodríguez, quien confiaba en que se arrasaría en todo… contra el PRI.

El triunfo de Bécal es además, emblemático para el PRI, pues de ahí es originario el actual líder estatal, Gonzalo René Brito Herrera, principal operador del virtual gobernador electo, a quien pretendían hacerlo morder el polvo en su casa de manera contundente. Hasta ese grado llegó la perversidad de los conspiradores.

 

ERRORES EVIDENCIAN LA MOVILIDAD DEL PRI

Pero si las encuestas daban un amplio margen de victoria al PRI en casi todos los municipios, ¿qué falló?  Por principio, la movilización electoral tricolor el pasado domingo se vio lentísima en comparación con elecciones anteriores. Si bien algunas casillas estaban llenas, muchas permanecían vacías o con poca afluencia.

En comunidades afines al tricolor el día anterior a la elección hubo compra masiva de credenciales de elector, con lo cual quienes habían expresado su simpatía por sus abanderados, simplemente no votaron, porque las necesidades en casa obligaron a la venta de esa credencial.

¿Será esa la razón por la cual tuvimos el mayor abstencionismo electoral registrado en la historia reciente de Campeche? ¿O fue la pérdida de confianza, como cínicamente afirmó Ramón Ochoa Peña, para justificar lo acontecido?

Habiendo tenido toda la estructura y todos los recursos para arrasar en la jornada, el Partido Revolucionario Institucional perdió más de la mitad de las alcaldías del Estado, medio Congreso y uno de los dos distritos federales. Fue, sin duda, el mayor perdedor de la elección del pasado domingo.

En contraste, ese Partido Acción Nacional por el cual nadie apostaba un peso porque había estado dividido mucho tiempo, no tenía candidatos conocidos ni padrino gallego que lo sostenga, se llevó casi todo lo que el PRI perdió a mucho menor costo. Debe continuar festejando tan grande triunfo.

Su dirigente Yolanda Guadalupe Valladares Valle difícilmente podía disimular su felicidad en la conferencia post-electoral, tanto así que inmediatamente agradeció al Instituto Electoral el trabajo realizado y anunció que su partido había ganado en varios municipios, como se confirmaría horas más tarde.

Los resultados de las encuestas de salida que reflejaban casillas en las cuales el PAN ganaba por diferencias abismales son muestra imborrable de la traición que se dio en la isla en contra de los candidatos tricolores y que tristemente fue realizado por los operadores priístas.

La estructura priísta es una telaraña tejida en todo el Estado con una estructura piramidal en la cual unos encargados reportan a otros encargados, que a la vez reportan a otros, hasta llegar a Ana Graciela Crisanty Villarino y a William Roberto Sarmiento Urbina, quienes al final le reportan al máximo líder del partido, el cual, desde luego, no es Gonzalo Brito Herrera.

 

APOYO ALEMÁN PARA LA CONSPIRACIÓN

La asesora política Gisela Rubach lleva años cobrando millones de pesos al Gobierno Estatal a cambio de sus análisis informativos, los cuales, considerando el historial político de las elecciones de los últimos quince años, en nada justifican su permanencia en el Estado.

Recordemos que en la elección de 2000, ya bajo la asesoría de la “prestigiada consejera”, se perdió el municipio de Carmen. En 2003 se perdieron seis municipios y la mitad del Congreso y poco faltó para que se pierda la gubernatura. En 2006 se perdió El Carmen. En 2009 se perdió la capital de Campeche. En 2015 se pierde poco más de medio Estado. Entonces, ¿para qué sirven sus onerosos consejos?

De igual forma, en la pasada elección de gobernador en Michoacán pronosticó que ganaría Cocoa, la hermana del entonces presidente del desempleo Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, lo cual nunca sucedió. De igual forma fue asesora de imagen y campaña del senador Raúl Aarón Pozos Lanz, quien tampoco logró la candidatura. Con tanto hierro encima, ¿con qué sostiene su “prestigio”?

Y 2015 no fue la excepción para la señora Rubach. Se pierde una diputación federal, cinco alcaldías y nueve diputaciones locales. Si tenía tanta información privilegiada, ¿por qué perdió el PRI tan estrepitosamente? ¿Acaso sin ella perdían todo? ¿Tan jodido está el tricolor?

Ya expusimos que no es que se haya operado mal, sino que se operó en contra, cosa que desde temprano mostraban las encuestas de salida. ¿Acaso las suyas no se lo mostraban? ¿Por qué no alertó oportunamente a Moreno Cárdenas? ¿Por qué lo engañó toda la tarde diciendo que iban dos puntos arriba?

Dice otro dicho que quien sirve a dos amos no sirve a ninguno. Y al parecer la asesora Rubach, en su preocupación por ayudar a Ortega Bernés, olvidó que la prioridad era ayudar a Moreno Cárdenas, porque el primero ya se va mientras que el segundo va a tener que lidiar con los resultados nefastos a los cuales contribuyó con su inepta asesoría.

¿Así pretende cobrar otros seis años? Habría que estar demente para volver a contratar a quien en los hechos ha demostrado que su tiempo, si es que lo tuvo, ya pasó y no da más. Ante ello, ¿no sería más digno que emprendiera la retirada?

 

EN POLÍTICA NO HAY COINCIDENCIAS

Hace seis años vimos con asombro que la capital del Estado cayera en manos del panista Carlos Ernesto Rosado Ruelas, quien sólo necesitó dos años para arruinar y desarticular el municipio, y desde luego, llevarse su maleta de dinero.

Desde entonces y hasta la fecha siempre estuvo presente el rumor de que Ortega Bernés había conspirado en contra del entonces candidato priísta Carlos Felipe Ortega Rubio, cosa que el Nohoch Kin siempre negó.

A diferencia de los últimos seis alcaldes que ha tenido la ciudad, quienes cada mes tenían que cruzar la calle a suplicar al gobernador en turno que les acomplete la quincena porque nunca alcanzaba para la nómina de fin de mes –Ortega Bernés incluido–, Ruelas nunca tuvo que suplicar por ayuda, pues siempre le mandaban el saldo requerido puntualmente.

Esto desde luego siempre levantaba la duda sobre lo acontecido con Ortega Rubio. Más aún cuando la esposa de Ortega Bernés inauguró con bombos y platillos la lujosa taquería que se construyó Rosado Ruelas en 2013.

Pues pasó el tiempo y esta semana nos confirmaron que el príncipe del lechón se fue a México a trabajar con Renato Sales Heredia, en una chamba que le consiguió éste por petición expresa de Ortega Bernés.

Ahora, saque conclusiones. Si las coincidencias expuestas entre las alcaldías de Rosiñol Abreu y Rosado Ruelas con Ortega Bernés fueron más alla de la amistad, ¿también es casualidad que en ambos trienios privatizaron el servicio de recolecta y procesamiento de basura, a costos que tienen a las comunas de Campeche y El Carmen en la bancarrota?

Recuerde que en TRIBUNA le presentamos la oferta de una empresa que se dedicaba a lo mismo, pero a mitad de precio. Ahí están los hechos.

 

TRAICIÓN FRAGUADA ANTES DEL DEBATE

Lo apuntamos oportunamente en esta columna. El pasado primero de mayo, en vísperas del debate entre los diez candidatos a la gubernatura, el secretario de Gobierno, Wílliam Roberto Sarmiento Urbina, fue sorprendido posando la diestra sobre la espalda del independiente Luis Antonio Che Cu, quien asentía con la cabeza ante las instrucciones que le daba.

Sorprendió a todos que el líder campesino, promotor de bloqueos carreteros, tomas de oficinas, plantones, marchas y todo aquello que perjudique a la ciudadanía capitalina, se registrara como candidato independiente a la gubernatura. Con esos antecedentes, ¿quién votaría por él? La respuesta la tuvo el domingo pasado: el 0.85 por ciento.

Teniendo en cuenta los problemas que ha ocasionado al gobierno Justo y Solidario, tantos abrazos en lo oscurito entre Sarmiento Urbina y Che Cu no se justificarían, a menos que hubiera alguna sociedad o entendimiento, lo cual, para los trapos que ya salieron al sol, no sería novedad. Y si se carece de carisma para convencer al electorado y del dinero suficiente para costear una campaña, ¿para qué registrarse?

La campaña se la debe haber financiado quien lo abrazaba y asesoraba en el Centro de Convenciones, pero, ¿con qué finalidad? Probablemente si la operación Judas hubiera fructificado en su totalidad y la votación hubiera estado cerrada entre Rosiñol Abreu y Moreno Cárdenas, Che Cu hubiera entrado al pleito para exigir que otorguen el triunfo al panista, para lo cual hubiera bloqueado hasta el acceso a la casa de su progenitora. De gratis no entró al concurso.

Pero regresemos al debate. Al llegar el abanderado del PRI-PVEM, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas al Centro de Convenciones y Exposiciones Campeche XXI, coincidió con su homóloga del Partido Humanista, Olimpia Álvarez Casanova, a quien caballerosamente saludó y ambos caminaron por el sótano del inmueble hacia el elevador.

Ahí encontraron abrazados a Sarmiento y Che, quienes optaron por perderse en el pasillo, mientras Moreno y Álvarez entraban al elevador para acceder al piso en donde tendría lugar el debate.

Encendieron las luces, enfocaron las cámaras, y cuando todo mundo esperaba – particularmente sus seguidores– que la candidata del Morena, Layda Elena Sansores San Román, aprovechara todas las rondas previstas para exponer la factibilidad de su oferta política, sin descartar que hiciera sus acusaciones –como ha sido siempre su estilo–, la hija del Negro Sansores hizo sólo esto último.

Apenas le cedieron el micrófono para su primera intervención, lanzó cuanta acusación pudo en contra de Moreno Cárdenas, olvidando que quien acusa está obligado a probar.  Pidió que Alito explique cómo costea un equipo de seguridad –como el que la acompaña a ella–, que aclare cómo ha adquirido propiedades –al parecer sólo ella esta autorizada a comprarlas–, que si se transporta en aviones y yates privados –como lo hacía su papá en su momento–, y en resumen, condenó el progreso de su paisano, porque a ella no le fue tan bien.

Y como perla de su actuación en el debate, la legisladora sacó de su ropa una fotografía que las cámaras del Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC) no mostraron, porque así lo habían convenido los representantes de los candidatos antes del encuentro, y que luego Layda argumentó era del avión supuestamente utilizado por Alejandro Moreno para ir y regresar del centro del país.

El detalle aquí es que la foto del citado avión, cuya propiedad nadie acreditó, fue tomada desde el hangar del gobernador Ortega Bernés, al cual tienen acceso muy pocas personas. ¿Quién aportó esa fotografía a Layda Sansores para que la mostrara cual joya de la corona en el debate y después saliera? Ese lugar tiene cámaras por todos lados, así que ya deberían saber quien fue el traidor, a menos que…

Un último detalle: el domingo en el cierre de campaña de Moreno Cárdenas, en Campeche al terminar, Gisela Rubach, acompañada por un séquito de personas —entre ellas el vocero de la Secretaría de Salud, Víctor Can Pedraza, y su esposa Patricia Eugenia Turriza de Can, que es vocera del DIF Estatal que preside Adriana Hernández— se dedicó a despotricar contra el candidato y su equipo. ¿Pues no que estaban en el mismo equipo?

Hoy está muy claro que la administración de Fernando Eutimio Ortega Bernés, con Wílliam Roberto Sarmiento Urbina, Ana Graciela Crisanty Villarino y el equipo de trabajo del senador Raúl Aarón Pozos Lanz, operaron en contra del PRI, trabajando a favor de Jorge Rosiñol Abreu y el PAN. El resultado: la pérdida tricolor en seis municipios y ocho diputaciones locales. Igual que pasó en la elección del 2003.

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