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Se abrió puerta a la arbitrariedad en ASF

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CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Gerardo Lozano Dubernard, exdirector del área de Cumplimiento Financiero de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) asegura que los cambios al reglamento de este órgano fiscalizador concentran el poder y abren las puertas a la “arbitrariedad”, pues quitan la facultad de denuncia a todas las áreas auditoras y la otorgan sólo a la Auditoría Especial de Seguimiento.

En entrevista, explica que durante los tres años y medio que permaneció en el encargo se presentaron denuncias por más de 19 mil millones de pesos y aún quedan otras pendientes.

Reconoce que renunció porque las disposiciones ya no le permiten combatir de manera frontal a la corrupción y la impunidad, y acusa que los cambios “se hicieron en lo oscurito”, motivo por el que “se está debilitando a la institución”.

De igual forma, el también expresidente del Consejo Consultivo de la Academia Mexicana de Auditoría al Desempeño, A.C., alertó sobre la creación de un grupo de trabajo dedicado a revisar denuncias que se instaló de manera exprés y al vapor, luego de que se viralizó su denuncia.

También se declara dispuesto a acudir ante la Cámara de Diputados para explicar los motivos de su renuncia y los puntos negativos que encuentra en las nuevas reglas.

Renunció a su cargo al advertir riesgos de opacidad y concentración de poder en las nuevas reglas de la ASF, ¿cuáles son dichos riesgos?

— Lo que se hizo fue quitarle las facultades a las áreas que hacen las auditorías para hacer los dictámenes técnicos, y le dejaron estas facultades al área de seguimiento de manera exclusiva. Esto lo que va a hacer es provocar una concentración de las decisiones en esa área.

Esa área va a decidir sobre todo lo que se solventa y lo que se va a denunciar y eso, al concentrarse en una sola persona, pues lo que va a provocar es opacidad, es falta de transparencia.

Nos preocupa porque cuando el área auditora prepara sus dictámenes técnicos, ellos mismos empujan las denuncias, pero del otro lado es un área que no es auditora. Van a recibir los resultados y ahí van a decidir si se denuncia o no. Eso en lo personal pienso que se puede prestar a la arbitrariedad.

¿Esta nueva área será capaz de hacer el trabajo que venían realizando en la Auditoría Especial de Cumplimiento Financiero que estaba a su cargo?

— Yo creo que no. La Auditoría Especial de Cumplimiento Financiero había trabajado muy bien. En tres años y medio se han presentado en mi área 138 denuncias por más de 19 mil millones de pesos. Estoy dejando 66 dictámenes técnicos que deben de materializarse como denuncias de hechos por más de mil 600 millones y otras tres denuncias que tiene jurídico y que deben estar por presentarse por más de 300 millones de pesos.

Te explico que los especialistas en auditorías son los que están en el área de Auditoría Especial de Cumplimiento Financiero. Ellos son los que identifican los hechos irregulares, los que los analizan, los que los comprenden y los documentan, mientras que en el área de seguimiento recibirán los asuntos desde cero; ellos empiezan de cero. Recibirán los expedientes y sobre eso van a trabajar y yo creo que esto va a venir a debilitar en la parte de los dictámenes técnicos.

¿Cuáles considera que fueron los motivos de fondo de este cambio, hay dolo en el nuevo reglamento?

— No quiero especular sobre las razones del cambio, pero sí quiero hacer un análisis sobre las consecuencias del cambio. Y las consecuencias son que habrá una concentración de poder.

Si digo que hay dolo estaría entrando a la subjetividad, quiero ser objetivo. Lo que sí veo como una consecuencia del cambio son riesgos en cuanto a que efectivamente se vayan a presentar todas las denuncias que se deban presentar. Ese es el riesgo al dejarle toda esta responsabilidad a una sola persona.

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