Tribuna Campeche

Diario Independiente

En 1988 normalista chenero perdió la vida en Ayotzinapa

Doña Juanita pide justicia por los 43 desaparecidos

El pasar de los años no han sanado las heridas de doña Juana María Uicab, quien en 1988 vivió momentos de angustia, de dolor  y desesperación ante la noticia de que su único hijo Manuel Uicab Uicab, estudiante del tercer grado de la licenciatura en educación primaria de la Normal Rural de Hecelchakán, había perdido la vida a causa de una bala de policías antimotines de Ayotzinapa, Guerrero.

A punto de derramar unas lágrimas, doña Juanita mencionó que se une al dolor de los 43 padres de familia de los alumnos desaparecidos de la Normal Rural “Isidro Burgos” del Estado de Guerrero.

Relató que fue el doce de octubre de 1988 cuando un grupo de alumnos de la Normal de Hecelchakán, entre ellos su único hijo, se dirigió al plantel de Ayotzinapa, Guerrero, para participar en una marcha nacional en defensa de las escuelas normales rurales.

Los antimotines, para no permitirles salir de las instalaciones de la escuela normal, los rodearon y en el operativo una bala perdida perforó el corazón de Manuel y, aunque sus compañeros trataron de auxiliarlo, el normalista chenero perdió la vida de manera inmediata.

Por su situación de pobreza nunca pudo hacer nada para exigir justicia por la muerte su hijo, su cuerpo fue traído hasta el municipio de Hopelchén para darle cristiana sepultura, pero nunca se castigó a los culpables.

Al saber los sucesos de la desaparición de 43 alumnos, sólo pide justicia y que aparezcan con vida los jóvenes.