Tribuna Campeche

Diario Independiente

Aumenta pobreza; las estadísticas mienten

En zona rural hay menos oportunidades para mejorar estilo de vida

Al menos en este municipio, la pobreza no disminuye, va al alza, quien diga lo contrario miente, y sin duda, el anuncio de que el índice de miseria a nivel nacional está a la baja es una “jalada”, porque la realidad, tanto en el Estado como en el resto del país la situación es totalmente diferente, así coincidieron dirigentes de la ciudad.

Este problema no solo es cuestión de estadísticas, sino de realidades, y con solo visitar las comunidades rurales nos damos cuenta de la situación en que viven las familias. Eso confirma el alza de la pobreza y también afecta a un vasto sector en la zona urbana.

Nabor Pérez Sánchez, representante de la corriente de Izquierda Democrática Nacional (IDN) en el municipio, dijo que es la zona rural es donde hay menores oportunidades para mejorar los niveles de vida, las familias viven en condiciones paupérrimas y en desesperación por la falta de oportunidad.

Isabel Parra Pérez, dirigente municipal del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), expuso que el Gobierno miente con sus estadísticas, de esa forma no podemos medir si en realidad hay menos pobreza, lo que se percibe es diferente. Las cosas no están bien para miles de familias en el municipio y ni que decir a nivel nacional.

 

LOS PROGRAMAS SON PALIATIVOS

Rogelio Jiménez Jiménez, ex representante de la Unión Campesina Democrática (UCD), sostuvo que el Gobierno Federal no ha tenido la capacidad de solucionar los problemas de pobreza y miseria, cada día el panorama es desolador, no hay para comer y los programas son paliativos.

Los declarantes coincidieron en señalar que programas como Cruzada Contra el Hambre no benefician en nada, se manejan en zonas donde en realidad la situación no es tan caótica, y lo peor, es que los funcionarios lo destinan a quienes ellos quieren. Lo único que les preocupa es cumplir con sus metas.

Lo mismo pasa con Prospera, que llega a personas que ni siquiera lo requieren, y la justificación es la misma, tienen que cumplir con metas que les exigen. De esa forma, no se puede disminuir la pobreza, pero sí crea a personas desobligadas que solo utilizan los beneficios para otras cuestiones, menos para los que son destinadas.