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El frente se tambalea

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Los partidos políticos interesados en conformar el Frente Ciudadano por Campeche —PAN, PRD, MOCI y posiblemente el Panal—, tienen de plazo hasta el 12 de enero próximo para alcanzar ese acuerdo. Descontando el día de hoy, disponen de 50 días naturales.

El 12 de enero, de acuerdo con el cronograma electoral, los partidos deberán notificar al Consejo General del Instituto Electoral del Estado de Campeche su intención de coaligarse. Diez días después —el 22—, los consejeros deberán dar respuesta a la solicitud.

Si nos ajustáramos a lo que se percibe en estos momentos, diríamos que no habrá alianza. Y no porque no quiera cada uno de los dirigentes, sino simple y sencillamente porque sus intereses los rebasan. Los intereses de cada uno de los dirigentes, que quede claro.

Luego de la súbita aparición pública de este embrión de frente, durante la toma de protesta de Víctor Améndola Avilés como nuevo gerente comercial del perredismo campechano el pasado 29 de octubre, las demás reuniones para ponerse de acuerdo se han celebrado a puertas cerradas. No desean que nadie se entere con exactitud de lo que cada uno de ellos plantea. Usamos el término con exactitud, porque aunque no quieran, algo trasciende.

La exigencia de Améndola Avilés y sus corifeos, entre ellos el exsecretario general Luis García Hernández, de que al PRD le corresponda el 40 por ciento de las candidaturas, parece más encaminada a abortar cualquier acuerdo, que a abonar a la consolidación de la gran alianza.

Améndola ha asegurado que el PRD no será “chambelán” —gentilhombre o camarlengo— de nadie. Pero los panistas hacen sentir que tampoco se convertirán en el puente de plata que requiere gente impopular como Améndola, García Hernández y Abraham Bagdadi Estrella para que accedan a cargos de elección popular. Sabe su dirigente que el blanquiazul tiene peso específico. Y debe aprovecharlo.

Basta dar una ojeadita a lo que se discute en redes sociales panistas y perredistas, para vaticinar que este proyecto de Frente Campechano va rumbo al tobogán del fracaso.

Los perredistas ya vetaron a dos panistas carmelitas, a Rocío Matesanz y Pablo Gutiérrez Lazarus, por sus evidentes vínculos con hechos de corrupción, pero habrá que observar que los vetadores (Luis García y su títere Luis Medina Peralta) no son palomas blancas, identificados como extorsionadores y explotadores de las siglas perredistas en el municipio carmelita y en otras latitudes.

Cuantas veces han sido postulados para cargos de elección popular, García Hernández, Medina Peralta, Améndola Avilés y Bagdadi Estrella han sido tumultuariamente rechazados por los votantes. Si alguno de ellos ha desempeñado cargos de elección popular, ha sido gracias a las posiciones plurinominales.

Es el mismo caso de Yolanda Valladares Valle y Nelly Márquez

Zapata, las principales negociadoras panistas en la mesa de los acuerdos para la consolidación del Frente. Todos ellos saben, sin embargo, que la posibilidad de que este Frente cuaje a la perfección, les abriría la posibilidad de ganar su primera elección de mayoría.

El problema es, se vale insistir, que cada uno de ellos trae sus propios intereses. Y en la mayoría de los casos se oponen a que se concrete ese Frente. Es más, hay quienes han firmado el compromiso de trabajar para que ocurra lo contrario, para que el acuerdo se rompa en mil pedazos.

¿Nombres? Más adelante. Con los pelos de la burra en la mano.

Por lo pronto, vale insistir. Están en cuenta regresiva. 50…49…48…etc..

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