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Pech Uitz pretende ampliar su rancho

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POMUCH.— A pesar de la denuncia pública y de que las autoridades ambientales ofrecieron verbalmente investigar la deforestación de 70 hectáreas del ejido Pomuch, el presidente municipal de Hecelchakán, Modesto Arcángel Pech Uitz, no ha suspendido los trabajos en su rancho donde pretende cultivar sábila y tiene un área donde trabaja sus colmenas.

El comisario  ejidal de Pomuch, Alfonso Euán Uc; el secretario, José de la Cruz Chi Balam; el presidente del Consejo de Vigilancia, Gilberto  Tuz Pantí, el corresponsal de TRIBUNA  y otros dos ejidatarios realizaron una segunda visita al lugar ubicado por Kibish, donde el alcalde panista construye su rancho supuestamente con recursos públicos.

Después de partir del poblado se recorre un camino de terracería de unos 15 kilómetros de monte alto, donde se visualizan terrenos en que apenas inicia la preparación para la siembra, la mayoría con menos de cinco hectáreas, nada  comparables con  las que acapara el edil  panista.

Terminando el camino de terracería se avanza menos de un kilometro a través de una brecha de tierra roja rodeado de árboles de jabín, chacté, dzalán, chintuk,  mora y baktek, y 100 metros antes de llegar a la entrada principal se descubre el ecocidio. Son decenas de árboles cortados, pues según las autoridades ejidales, el edil pretende ampliar sus tierras y por ello están tumbando más hectáreas  cercanas a las torres de electricidad.

Los labriegos calcularon que de continuar así, se afectarán más de 100 hectáreas en esa zona. “Modesto Pech se está robando hasta el oxígeno que nos proporciona la naturaleza”, señalaron.

La entrada principal está construida de dos plantas, con  maderas de 10 metros de altura, que según los labriegos fueron armados con maquinaria especial, por el grosor de las maderas. Después se observa un área despejada de más de 400 metros  de largo, donde antes había venados, coyotes, pavos de  monte, tigrillo y puerco espín, entre otras especies a quienes les destruyeron su hábitat.

A  100 metros  de la entrada construyó  un pozo de absorción. En los alrededores hay material de construcción, pedazos de tubos y escondido entre las yerbas que no han cortado, uno de los tanques de agua potable de donde partirán los sistemas de riego de la sábila.

En la tierra hay huellas frescas de la maquinaria que se sigue usando para la siembra y para continuar con la deforestación. También hay por lo menos dos apiarios, cada uno con 60 colmenas visibles, e internadas en el monte muchas más.

La inversión que se pretende hacer en esta zona no puede ser sostenida por un campesino de la comunidad. Se trata de una persona con mucho poder económico, y lamentablemente el dinero que aquí se invierte es el que debería estar destinado a obras y servicios públicos del pueblo hecelchakanense, lamentó el comisario Euán Uc.

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