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Terribles anomalías en universidad morenista

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CALKINÍ — Alumnos de la Escuela de Agricultura y Agronomía de Calkiní (Eayac), que forma parte de las Universidades para el Bienestar “Benito Juárez”, impulsadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, denunciaron arbitrariedades, abusos, acosos, cobros indebidos y presiones de todo tipo de parte de directivos, administrativos y docentes, y exigieron les garanticen la validez de sus estudios, porque consideran que es una “escuela patito formadora de jardineros”.

Responsabilizaron de las arbitrariedades al coordinador académico Carlos Alejandro Tucuch Cauich, a las maestras Shirley Leslie Couoh Huchín y Ana Abigail Chab Chi, y a profesores afines a la coordinación, como Francisco Moo Collí, Angélica María Yam Poot y José Antonio Bolón, y pidieron la intervención del Presidente para poner orden.

Desde que iniciaron sus estudios —explicaron—, han sufrido maltratos, que van desde humillaciones, gritos, insultos e insinuaciones que deshonran nuestra integridad, hasta cuestiones tan delicadas como acoso escolar y sexual.

Además, acusaron anomalías en la ejecución del plan de estudios y desarrollo de las clases, y que quienes exigen trato digno y buena calidad de la enseñanza son víctimas de intimidaciones por medio de videos o audios, grabados mediante engaños y sin autorización de los involucrados, denunciaron los alumnos.

Los maestros —continuaron—, les exigen trabajo físico y gasto monetario excesivo durante las prácticas de campo,  sin que les provean las herramientas que requieren, por lo que obligan a los estudiantes a conseguir desde picos, palas, machetes, malla sombra, regaderas y semillas, hasta tierra fertilizada y motosierras para deforestar, o de lo contrario se refleja en bajas calificaciones.

Se les reprocha la entrega de la “Beca Jóvenes Escribiendo el Futuro” y les exigen “cooperar” con la escuela e incluso han llegado a condicionarles el uso que dan a los recursos que reciben.

Como alumnos, explicaron, conocemos y reconocemos la deficiente enseñanza que algunos profesores nos ofrecen, la mayoría de ellos impuestos mediante un proceso de selección viciado por amiguismo, compadrazgo e influyentismo, de la misma forma en que fueron designadas las actuales autoridades de la universidad.

 

PAGO REPENTINO

Mencionaron  que la ingeniera Angélica María Yam Poot requirió de un día para otro el pago de 150 pesos por alumno, con el argumento de que adquirió un rollo de cintilla para sistema de riego, pero sin mostrar el recibo de pago correspondiente.

“Lo peor es que cuando le indicamos que no nos alcanzaba el dinero, nos sugirió vender nuestros fundillos para conseguirlo”.

También, denunciaron la irregular situación laboral del ingeniero Damián Martínez Gómez, que cuenta con 25 horas asignadas en la Escuela de Agricultura y Agronomía de Calkiní y 21 en la extensión del CBTA de Bécal, pese a que el máximo de horas por docente en aquella es de 20, equivalente a un tiempo completo dentro de ese sistema, lo que constituye un caso notorio de incompatibilidad de horarios.

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