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Pandemia ahorca a campesinos

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HOPELCHÉN.— La pandemia por el Covid-19 casi ahorca al sector campesino, puesto que a un año del inicio de la contingencia sanitaria, el sector es el más lastimado en todos los aspectos y el más olvidado por el Gobierno Federal porque no hay apoyos emergentes, aunado a que los precios de los insumos se han disparado, principalmente el fertilizante que tuvo un incremento de casi 40 por ciento por bulto.

Lo anterior señaló Federico Chan Caamal, exlíder de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en Hopelchén y líder productor de maíz en la comunidad de Rancho Sosa, entrevistado en el Día del Campesino que se celebra este sábado, donde indicó que el maíz es lo que más se siembra en este municipio, pues al año se cultivan alrededor de 18 mil hectáreas.

Expresó que parece tal que no afecta pero el Covid-19 sí está dañando al sector agrario, pues es aprovechado por el Gobierno Federal para restringir la entrega de recursos emergentes, que se suma a la eliminación de programas destinados al campo como el de Concurrencia y el de Diesel Agropecuario, Progan y otros.

Añadió que el sector maicero está pasando por el peor momento en los últimos 10 años, primero por la pandemia, segundo por falta de apoyos de la Federación, y tercero el incremento de casi el 40 por ciento del precio del bulto del fertilizante al pasar de 520 a poco más de 700 pesos.

Chan Caamal mencionó que ello se le suma el precio de la semilla y la preparación de las tierras, que con el incremento también del precio del diésel al casi alcanzar los 22 pesos el litro, y expresó que el campesino o productor que no tenga maquinaria, ve difícil sembrar, pues preparar una hectárea oscila en los un mil 500 pesos, por lo que este ciclo primavera-verano 2021, se estima que una hectárea de maíz costará casi los 10 mil pesos.

“Si el productor para ahorrar gastos no usa una semilla mejorada y aplica menos proporción de fertilizante por hectárea, está destinado a obtener un volumen de producción de hasta una tonelada por hectárea menos, que sería para su propio consumo, más no para comercializar”.

Empero —dijo—, si el productor aplica todo el paquete tecnológico a sus cultivos, podría obtener poco más de cinco toneladas por hectárea, y si la inversión por cada una es de nueve mil pesos en promedio, se necesita obtener al menos tres toneladas por hectárea para que sea redituable cultivar el maíz, esto, si el precio de compra-venta se cotiza en promedio de cuatro mil pesos, pero, si en el mercado se comercializa en menos costo, el campesino estará destinado en tener pérdidas más que ganancias.

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