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Anexos, entre ilegalidad y necesidad

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ESCÁRCEGA.— Luego de la muerte de un interno a consecuencia de los golpes y malos tratos que recibió, mientras se encontraba en proceso de recuperación, los dos centros de rehabilitación que operan en esta ciudad están en el ojo del huracán. Se desconoce si cuentan con los permisos de las autoridades del sector salud.

Aprendiendo a Vivir es uno de los dos anexos que funcionan en la ciudad. Es coordinado por Francisco Anaya Mijangos y está ubicado en la colonia Ignacio Zaragoza. Ahí un interno de Carmen falleció a consecuencia de golpes y malos tratos, como denunciaron los internos que huyeron tras el hecho.

Y aunque se intentó presentar denuncias, la Vicefiscalía desechó el caso. En ese centro de rehabilitación estaban internadas 30 personas, quienes permanecen como mínimo seis meses. El costo varía, pero se asegura que los familiares cubren alrededor de 15 mil pesos por el tratamiento.

El otro anexo se ubica en la colonia Unidad Esfuerzo y Trabajo número uno, con el nombre de “Pablo Fernández García”. Fue coordinado durante años por Héctor García Tejocote, excoordinador de Protección Civil, en el Gobierno de Rodolfo Bautista Puc.

En su momento, se comentó que los internos eran utilizados para asaltos a tráileres y casas habitación en la región. De hecho, El Teco fue detenido como cabecilla de una banda de asalta camiones y actualmente sigue preso en el penal de San Francisco Kobén.

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