Tribuna Campeche

Diario Independiente

Premio Cervantes 2013

Sergio Iván Padilla Delgado

 Elena Poniatowska

 El pasado 19 de noviembre se escribió en los titulares de periódicos nacionales y extranjeros la noticia de que se otorgó el Premio Cervantes 2013, el más importante de la literatura hispana que incluye 125 mil euros, a una extraordinaria periodista y escritora Elena Poniatowska, de orígenes polaco nacida en Francia y radicada en México desde los años cuarenta, me tocó escucharla en una entrevista radiofónica con el periodista José Cárdenas, con fluido lenguaje ingeniosamente brillante, con alegría, deseos de vivir, inteligencia, vivacidad y tantos rasgos más de una personalidad por demás atrayente dedicada al periodismo desde hace más de sesenta años.

Es un placer escuchar a una persona de tan avanzada edad, a sus 81 años da muestra de optimismo por la vida y sus quehaceres, se impone como un obligado ejemplo a seguir, si es que la suerte nos favorece, amén de traer a la memoria aquel libro que en su momento y hasta hoy es un verdadero señalamiento de actitudes autoritarias de un gobierno represor. Valentía y decisión permean en la profesión que escogió.

La noche de Tlatelolco (1971) es una lectura para comprender a través de la narrativa de sus entrevistas, el sentir de tantos maestros, trabajadores, estudiantes agraviados por los fusiles de un ejército obediente a las órdenes superiores, las que se cumplen sin demora, ni murmuraciones, únicamente serán aclaradas en caso de ser confusas y se cumplirán sin entrar en detalles de ejecución, de esa misma forma actuaron los gendarmes.

En otra entrevista con Carmen Aristegui, mencionó que quiso mucho a Luis Buñuel, fue a Lecumberri donde conoció a José Revueltas, “era difícil ir a la cárcel, nos manoseaban, a las mujeres pobres las maltrataban”, también conoció a David Alfaro Siqueiros. Recuerda que López Obrador llegó a su casa con su chofer Nico antes del desafuero, fue invitada a mítines a oír y también hablar, fue según ella muy aleccionador.

Cariñosamente recuerda a su mama, asegura que hasta ahora le hace mucha falta, fueron sus peores momentos, ese y cuando murió su hermano y su padre, asienta, “cuando uno es joven no tiene conciencia de la muerte como cuando uno es viejo, me tengo que apurar, dar prisa”, refiriéndose a su biblioteca, “no quiero dejar un tiradero horrible, tengo tres hijos y diez nietos quiero formar una fundación, todo mundo manda sus cartas, sus artículos a EEUU, todo el material de Octavio Paz se encuentra ahí, los archivos los compran los norteamericanos a muy buen precio, pero mi hijo Felipe que es muy nacionalista piensa que no se debe ir nada de México”.

De la Revolución Mexicana expresó, que “en 1942, sobre todo en tiempos de Torres Bodet se hablaba muchísimo del progreso de México, de la Gran Revolución Mexicana ahora no, no debemos permitir que se esté desbaratando, es bueno hablar de la Revolución Mexicana, hablar de Zapata, de Villa, de nuestro pasado, es bueno para la niñez, nuestro futuro se encuentra en los niños, de lo contrario seremos como el Continente Africano, los condenados de la tierra, un continente que se diluye.

La corrupción, la falta de inteligencia de los gobernantes, refiere a Granier, nos va a llevar al hoyo del que no podremos salir”, ha recibido numerosos premios por su trabajo, pero el verdadero premio lo tenemos nosotros quienes hemos tenido la fortuna de escucharla y leerle, felicidades.