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Hablemos de libros

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Un mes atrás hice un magnífico hallazgo. En un rinconcito oscuro, ignorado por las personas, allí estaba, como si estuviera esperándome, El Sueño del Olivar. Una obra basada en hechos reales. Esta historia conmovedora es sobre una familia palestina que es testigo de grandes cambios en su patria: desde la caída del Imperio Otomano hasta el conflicto con los sionistas quienes fueron los principales causantes de que mucha gente trabajadora y pacífica, que vivía armoniosamente en Palestina, abandonara sus casas y sus raíces en medio de bombardeos, saqueos, incendios y demás violaciones que a la humanidad se le ha olvidado condenar.

Esto sin duda me hace recordar al criminal Ariel Sharon, un israelita que con una orden suya masacraron a centenares de palestinos en campos de refugiados, sobre todo a niños, mujeres y ancianos. El mundo se hizo de la vista gorda ante macabro evento.

El Sueño del Olivar, sin miramientos, relata cómo muchos judíos ávidos de tierras palestinas que tomaron a la fuerza, provocaron sin querer una interminable guerra con los árabes que hasta el día de hoy continúa. Qué es lo primero que pensamos al escuchar la palabra “árabe”.

Algunos, incluyéndome, lo hemos asociado con el terrorismo. Pero no podemos generalizar. Fácil es criticar cuando desconocemos las circunstancias que obligaron a estos hombres y mujeres, mayormente campesinos, a tomar las armas. Situación parecida y aunque no me gusta hacer comparaciones, con lo que está viviendo Michoacán, en donde humildes ciudadanos al carecer de las defensas del Gobierno, tienen que defenderse ellos mismos.

Me refiero a que a veces, las personas se ven forzadas a volverse violentas para salvaguardar algo preciado ya que a sus ojos el pacifismo no siempre resuelve los problemas y uno desesperado frente a tremenda realidad como la que vivieron y viven los palestinos, dejan a un lado la paz para convertirse en aquello que habían jurado nunca transformarse.

La vida nos empuja a hacer cosas que antes reprobábamos. Esto es, para sobrevivir. Dicho lo anterior, me recuerda al siguiente libro que ya devoré. Las Cautivas: el Harén oculto de Gadafi. La mujer que cuenta su calvario que vivió dentro del régimen dictatorial de “Papá Muamar” es un ejemplo de lo que uno se convierte bajo condiciones extremas. Los dos libros te atrapan al instante. Y es interesante conocer un poco de la situación que por allí se respira. Si todavía no te has animado a leer, yo te invito a empezar el año leyendo. No hay nada mejor que un buen libro que alimente el alma.

Grisel Cutz Gómez

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