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¿Regaño o reclamo público?

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Flaco favor le hicieron a Vania Kelleher Hernández quienes intentaron hacer que sobresaliera y figurara durante la breve gira que realizó en Campeche la secretaria federal de Turismo, Claudia Ruiz Massieu Salinas, pues en lugar de ayudarla, parece que la terminaron de perjudicar.

De entrada, al ratificarla otros 19 meses en el cargo que actualmente ocupa, el gobernador Fernando Ortega sembró la duda entre los prestadores de servicios turísticos respecto a quién en realidad se castigaba, si a ellos, por tener que aguantarla en ese lapso, o a ella, al amarrarla en ese cargo por casi dos años, congelándola para que no pueda aspirar a futuros puestos de elección popular.

Ya sabemos que Vania sueña con ser diputada federal, senadora, presidenta municipal y hasta gobernadora, pero su actual jefe, el gobernador Fernando Ortega, decidió que por ahora debe contentarse con ser secretaria de Turismo.

Y flaco favor le hicieron también a la hija del extinto José Francisco Ruiz Massieu, pues ella no vino a Campeche a enterarse de los desencuentros de la secretaria estatal de Turismo con los hoteleros, restauranteros, transportistas y demás prestadores de servicios turísticos, sino a impulsar a la llamada industria sin chimeneas, y a anunciar recursos adicionales para la promoción de los atractivos turísticos de Campeche.

Pero no fue sólo ese mal momento que le hicieron pasar a la guerrerense hija de Adriana Salinas de Gortari, pues también fue conducida a recorrer el Campeche Country Club que impulsan inversionistas españoles, y estuvo a un paso de ser enfrentada por los ejidatarios lermeros que siguen peregrinando inútilmente por las dependencias del sector agrario y judicial, para exigir que les devuelvan sus tierras.

Alguien debió poner a Ruiz Massieu en el contexto de la realidad estatal para evitar que se expusiera a desencuentros o anunciara unas cifras de visitantes a Campeche que previamente habían sido impugnadas con datos reales y comprobables de quienes viven de esta actividad.

¿Era necesario que Ruiz Massieu atestiguara un regaño público a los empresarios campechanos cuyo único pecado es diferir de las cifras alegres que se ha dedicado a difundir la secretaria estatal de Turismo? ¿Supone alguien que por el hecho de respaldar políticamente y de manera pública a una funcionaria se le fortalece?

¿No será que en realidad quien resultó balconeada fue la propia secretaria Vania, ya que la presentaron como una persona débil, sin respaldo del sector al que cree representar y con el apoyo exclusivo de quien pone o quita en los cargos públicos?

Es cierto que también los operadores turísticos regañados (Vanesa Arceo Otal, de la Asociación de Hoteles y Moteles de Campeche; Eduardo Valdez Hernández, del Consejo Empresarial Turístico de Campeche y del Grupo ADO, así como Horacio Gallegos, de los restauranteros, prefirieron guardar prudente silencio en los días subsiguientes para no agravar la confrontación, pero eventualmente ratificaron sus cifras, las cuales se contraponen a las anunciadas por la dependencia.

Lo que sí quedó en evidencia, y con eso se fue en la mente la también sobrina de Carlos Salinas de Gortari, es que todos los operadores turísticos campechanos, hoteleros, restauranteros, transportistas, anexos, similares y conexos, no quieren a Vania Kelleher, y que al gobernador Fernando Eutimio Ortega Bernés, eso le importó un soberano cacahuate, pues como si se tratara de una ocasión propicia, la ratificó pero más que eso, parece que se las dejó de castigo.

Tiene razón el gobernador Ortega cuando dice que la ropa sucia se lava en casa, y lo que no entendemos es por qué él no lavó la suya en su domicilio, pues haber exhibido todas las inconformidades que existen dentro del sector turístico en el evento presidido por la secretaria Ruiz Massieu, sin duda alguna contradice lo que primeramente expresó, y se evidenció ante la también representante personal del Presidente Enrique Peña Nieto, como un gobernante que se ha puesto los guantes para entrarle a los cocolazos con quien se le ponga en frente y contradiga su visión fantasiosa de la realidad. ¿También en eso lo asesora Salomón Azar?

Y es que habrá que precisar que no se trata de ver quién quiere o no quiere a Campeche, sino de que ese ramo sea una alternativa viable de ingresos para el Estado ante la disminución de ingresos petroleros anunciada para nuestra entidad, pero con Vania Kelleher a la cabeza, aquellos que creen que el desarrollo económico no debe seguirse retrasando por absurdas decisiones políticas, tendrán que esperar al menos 19 meses.

 

¿ASÍ, O MÁS DESORIENTADA?

Y es que la semana pasada, en una más de sus ocurrencias, la secretaria estatal de Turismo, Vania María Kelleher Hernández, anunció con bombos y platillos que para impulsar el desarrollo turístico y económico de la entidad, se está analizando la posibilidad de retomar la prestación del servicio de cruceros en el puerto de Seybaplaya.

No especificó qué parte de la historia del arribo de cruceros a Campeche pretende retomar, pues hasta ahora lo que se ha intentado por ese lado, ha fracasado. La empresa Tropicana Cruises, que opera el barco “Adriana”, hizo unos intentos de transportar a turistas campechanos al Caribe y a la Habana, pero a las pocas semanas se retiró cuando comprobó la escasa demanda del servicio.

El objetivo de que el Gobierno del Estado pretendiera invertir un promedio de 600 mil pesos mensuales para que el barco Adriana atracara en el puerto de Seybaplaya, no fue más que un “gancho” para poner a Campeche en la ruta de los cruceros, pero los resultados no se dieron. Es difícil que ahora, con las supuestas políticas de austeridad estatales, se vaya a destinar esa suma para las cuentas bancarias de alguna naviera internacional.

No sólo no se logró traer a un solo turista de fuera para que visitara Campeche, sino que fueron los campechanos los que viajaron al Caribe y a la Habana para incrementar la cifra de arribos a esas localidades. ¿Así qué desarrollo económico? ¿Para quién, si los pocos coterráneos que viajaron narraron que más que viaje de placer fue una odisea que además les resultaba muy cara?

Pero lo peor no es eso, sino que parece que en Campeche, ante la falta de políticas públicas perfectamente analizadas y planeadas para cada sector, se siguen impulsando ocurrencias, como la de la secretaria de Turismo, quien, desorientada como está, no se enteró de un reporte especial publicado en el diario Reforma del pasado 28 de enero, en que con toda precisión se detalla el desplome del arribo de cruceros en el país.

El reporte señala que en 2013, los puertos mexicanos recibieron el menor número de cruceros y pasajeros de los últimos 11 años.

Cifras de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes precisan que en 2013 arribaron al país mil 619 cruceros, 37 por ciento menos que los dos mil 542 arribos de 2002.

En cuanto a pasajeros, arribaron cuatro millones 341 mil, y en 2002 se reportaron cuatro millones 720 mil, es decir, el desplome fue de ocho por ciento.

Los puertos más afectados fueron Cabo San Lucas, Santa Rosalía Baja California Sur, Puerto Vallarta, Manzanillo, Progreso, Cozumel y Majahual.

¿De dónde le vino la genial ocurrencia a Vania María de competir con esas plazas que llevan varios años en el mercado, y que además reúnen las condiciones de infraestructura, servicios y de transportación, como los que no se dispone en nuestra entidad? ¿Acaso quería aprovechar la crisis?

Ante estas genialidades, no nos sorprende que los operadores turísticos campechanos estén en desacuerdo con ella.

RIDÍCULO PANISTA

Tras la asamblea en la que algunos panistas sacaron a relucir su ropa sucia y no poder lavarla en casa, no hay la menor duda de que quien subió su “raitin” fue José Inurreta Borges, pues su imagen vestido de mujer pasó por redes sociales, comentarios de cibernautas de patio, hasta medios de prensa nacional, que ante la falta de noticias importantes —se pretendió que la detención del “presunto” secuestrador del Jefe Diego llamara la atención de la ciudadanía, pero no le interesó—, dedicó su espacio a nuestro Estado.

Si el diputado que antes fue experto en hilos, sedas, chaquiras, canutillos, cierres, bieses, pantaletas, “pantalatas” y organdíes, Juan Carlos Lavalle Pinzón, pretendía enviarlo al limbo político, en realidad lo hizo más conocido, tanto que algunos expertos que diseccionan y componen éste y otros mundos en torno de humeantes tazas de café o cargando libros bajo el brazo derecho y periódicos junto al sobaco izquierdo, aseguran si hoy fuera postulado a algún cargo de elección popular, ganaría por más de una nariz al más pintado de quienes dispararon el fuego amigo.

La repentina popularidad de Pepe Inurreta, producto del acusado “fuego amigo” de Lavalle Pinzón, seguía más que viva esta semana en los mentideros públicos, y en las redes sociales continuaban surgiendo los memes, hashtags, whatsapps, trendtopics, etc., lo mismo a favor que en contra del dirigente municipal del Partido Acción Nacional en Campeche.

Lo sorprendente de esta novela de revelaciones de aficiones, es que quien presuntamente filtró las fotos, también habla como pato, camina como pato… y sube a la tribuna a hablar como macho. Entonces, ¿por qué ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio? ¿No calculó el diputado de gustos finos que la bala que disparaba también le pegaría?

El propio jueves, el asunto registró un “valor agregado” cuando Inurreta apareció de nuevo ante los medios de comunicación, para señalar que se aguantaba como los machos, y lamentaba que aún existan prejuicios sociales, aunque también aseguró, luego de aparecer vestido de mujer, que muchos le habían dado su apoyo moral.

Entre todo lo malo, todo iba bien en la valiente reaparición pública de Pepe Inurreta, hasta que salió acompañado de su “asesor” —¿de imagen?— Carlos Ernesto Rosado Ruelas, el ex alcalde más desprestigiado del momento, quien parado detrás de Inurreta, no dejaba de reír mientras él se santiguaba. Sin duda que el apoyo moral de su amigo no lo ayudó en nada.

En esa conferencia de prensa, José Inurreta insistió en que Juan Carlos Lavalle Pinzón lo hostiga, y manifestó su preocupación porque “el que quedó en segundo lugar en la asamblea municipal insista en este tipo de cosas. Me preocupa que sigan las bajezas”.

Para cerrar con broche de oro el asunto de la cena de negros azules, que fue una asamblea electiva de consejeros, la dirigenta estatal del PAN, Yolanda Guadalupe Valladares Valle, dejó en claro que no hubo ninguna impugnación de los resultados al asegurar que una regla detuvo los recursos de inconformidad.

Esa regla de “operación” consiste en que si los participantes en la asamblea del pasado domingo hubieran impugnado sus resultados, y esto hubiera procedido, entonces el Comité Directivo Estatal habría ejercido su nuevo derecho de designar a los candidatos al Consejo Estatal y a delegados numerarios.

Más claro, los inconformes con la Asamblea Municipal del PAN hubieran puesto la iglesia en manos de Lutero. Y por si alguna duda hubiera de qué chicharrones… truenan, la señora Valladares planteó que “el camino para generar una disciplina al interior del Partido Acción Nacional es cambiando el sistema y métodos de elección, para que sea por asignación”, lo cual en nada favorece a la democracia en ese partido.

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA.

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