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Día Internacional de la Vida

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Ayer se celebró el Día Internacional de la Vida: una gran ocasión para volver a expresar públicamente nuestro compromiso público y solidario con la dignidad humana, testimonio especialmente relevante cuando vuelve a surgir con fuerza el debate sobre la legislación del aborto.

Asistir a las convocatorias de concentraciones y manifestaciones de apoyo a la vida previstas en esa fecha es deber inexcusable.

En Campeche se tendrá una marcha el sábado 29 de marzo, iniciando en la parroquia de San Francisco, a las 5 de la tarde, y tomando por el malecón hasta llegar a la Catedral. En todo el recorrido ira el Sr. obispo José Francisco, quien hablará referente al tema de la Cultura de la vida, acompañará en todo el recorrido y finalmente oficiará la santa misa en el atrio de la Catedral a las 7 pm.

Creyentes y no creyentes, llevamos inscrito en nuestros corazones y en nuestra razón un profundo anhelo por la verdad, el bien y la belleza, y por eso compartimos una misma obligación moral.

También la responsabilidad ante la imperiosa necesidad de defender ese bien absoluto que representa la vida de todo ser humano desde el mismo instante de la concepción hasta su final por causas naturales, de proclamar y dar testimonio de la verdad en un asunto de tanta trascendencia para el bien común y, por supuesto, de mostrar al mundo nuestro respeto y admiración ante la belleza del misterio que representa en todos los supuestos la vida del concebido y la maternidad.

Así pues, la defensa y protección de la vida y la maternidad es algo que incumbe a todos los seres humanos de buena voluntad que, independientemente de sus creencias o increencias, no hemos renunciado a la libertad e imprescindible esfuerzo que implica adecuar nuestra razón a la verdad, ni tampoco a ese otro esfuerzo que supone adecuar nuestros actos con lo que pensamos, solidarizándonos en la medida de nuestras posibilidades con la suerte de nuestro prójimo, y desplegando esos poderosos granitos de arena cuya contribución al bien común son tan necesarios como insustituibles.

Ese es el motivo por el que debemos luchar en todo tipo de trincheras, para que ninguna madre embarazada con problemas, se vea abocada a optar por la falaz “solución” del aborto, como consecuencia de la soledad y el abandono a que se ven sometidas por propios y extraños.

Nuestra voz debe sonar clara y esperanzada en todos los rincones del mundo, de nuestro México y que Campeche no sea la excepción, para pedir pacíficamente a nuestros gobernantes, en nuestra condición de ciudadanos, que atiendan nuestro clamor por la vida de los más indefensos y sus madres.

La celebración del Día Internacional de la Vida es una ocasión anual para hacer presente al conjunto de la sociedad que somos muchos los que no estamos dispuestos a mirar para otro lado ante el aborto ni a acostumbrarnos a ese inmenso error de nuestra época que es su banalización y aceptación.

Las reformas legales en pro de la vida que por diversos legisladores se han presentado de aprobarse se pueden traducir en la salvación de millares de vidas a través del apoyo y ayudas a las madres embarazadas vulnerables, lo cual contribuirá también al cambio de las conciencias de muchos que fueron engañados en su buena fe por los adalides de la cultura de la muerte.

Por eso este año debemos salir a la calle a reivindicar de nuevo en voz alta la recuperación de la cultura de la vida: hacernos presentes en el debate reabierto respecto a la legislación sobre protección a la maternidad.

El acostumbramiento a la cultura de la muerte ha ido cambiando progresivamente, gracias al esfuerzo de unos pocos a los que paulatinamente se ha ido sumando la sociedad civil y sus dirigentes, saliendo a las calles para reclamar pacíficamente un cambio radical a la actual deriva abortista, así como contribuyendo con la generosa suma de muchos esfuerzos personales a la creación de organizaciones, no gubernamentales que trabajan para apoyar a las madres embarazadas de modo que puedan optar por la más hermosa y generosa de las decisiones: la maternidad.

Por esas razones y en este crucial momento para la vida y la maternidad en México y en el mundo, todas las personas de buena voluntad deberíamos sacudirnos el oscuro polvo de la pereza y la indiferencia y no dudar en levantar la voz con el “Sí a la vida” el día 29 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Vida. Y para hacer lo propio referente a evitar el suicidio y la eutanasia. Todos de blanco a las 5 pm. Campeche levanta la voz y dile al mundo entero que tú y tu familia apoyas la vida.

Javier A. Peña Gamboa

[email protected]

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