Tribuna Campeche

Diario Independiente

Camino a la democracia

El México de hoy es el resultado de su pasado histórico, de sus anhelos más sentidos, de sus luchas internas y externas.

La democracia se da en un país cuando el pueblo ejerce la soberanía por sí mismo, sin mediación de un órgano representativo. Es la facultad del pueblo para elegir por medio del voto a sus gobernantes y representantes populares. También se le entiende como una forma de vida de una sociedad en donde las decisiones son tomadas por la mayoría de sus integrantes, pero sin descuidar las necesidades y opiniones de las minorías.

El México de hoy es el resultado de su pasado histórico, de sus anhelos más sentidos, de sus luchas internas y externas, que el pueblo junto con nuestros héroes crearon en nosotros el sentimiento de nacionalidad mexicana, desde la época prehispánica, la Colonia, la Independen cia, la Reforma, la Revolución, la modernidad y los tiempos contemporáneos.

El establecimiento de la democracia en nuestra patria ha sido fruto de un proceso lento, gradual y progresivo en donde a través de muchos años se ha ido fortaleciendo y consolidando. Y si bien no podemos decir que ya está perfecta, podemos afirmar sin ninguna duda que tenemos un buen nivel comparado con otros países del mundo.

Han quedado atrás las descarnadas y cruentas luchas por el poder que tanta gente sufrió, las asonadas e intentos de golpes de Estado, el autoritarismo, la farsa electoral, la delincuencia en las elecciones, la oposición intransigente, ciega y dolosa. Estamos viviendo un nuevo tiempo de paz, de construcción, de certeza, de confianza en las autoridades y en los órganos electorales. Sin tampoco adoptar una actitud triunfalista de que todo está bien. Son muy buenos los resultados, pero también quedan pendientes grandes retos.

Dentro de los hechos más notables que encontramos a favor de la democracia están: Primero; la Ley Electoral que creó el Colegio Electoral bajo la tutela de la Secretaría de Gobernación, que contemplaba el derecho y la obligación de los ciudadanos para votar, establecía que las autoridades y funcionarios de casillas eran cargos honoríficos (no recibían ninguna remuneración), y los requisitos para los diferentes cargos de elección, la sanción penal para los que no asistieran a votar, etc. Después, la creación del Instituto Federal Electoral y la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales en el gobierno de José López Portillo, que consideraban la creación de los Institutos Electorales en cada Estado, señalaban sueldos para las autoridades y funcionarios electorales (por cierto muy jugosos). El voto de la mujer. Y ahora las cuotas de equidad de género para las mujeres.

Por eso es muy saludable lo que contiene la nueva reforma política: La creación del Instituto Nacional Electoral (INE); la posibilidad del gobierno electo de aliarse, en caso necesario, con otras fuerzas y partidos políticos; el aumento de las causas de nulidad de las elecciones presidenciales, la posibilidad de reelección de algunos cargos de elección popular, una nueva redistritación, el nombramiento de las autoridades electorales por el Congreso de la Unión, etc.

Pero se requiere para el buen término y el éxito de las disposiciones legales ya vigentes, la intervención responsable y activa de todos los ciudadanos. Las leyes son herramientas para que los ciudadanos ejerzamos nuestros derechos y conozcamos nuestras obligaciones pero no garantiza el resultado sin nuestra propia actuación libre y deliberada.

*El autor es licenciado en Psicología Educativa, con Maestría en Educación y Desarrollo Humano. Fue maestro de Psicología Administrativa, Psicología Organizacional, Psicología Industrial y Psicología Ambiental en el Instituto Tecnológico de Campeche. También fue maestro de Sociología y Psicología en la Escuela Ermilo Sandoval Campos de la Universidad Autónoma de Campeche.

Adán Méndez Toledo (*)