Inicio»Opinión»Finanzas ¿sanas?

Finanzas ¿sanas?

0
Compartidos
Google+

La administración Justa y Solidaria, que el pasado 15 de enero propuso un plan de austeridad extremo, del que mucho se habló y poco se ha visto, ahora ha solicitado más endeudamiento para poder salir adelante tras los problemas que aquejan la economía estatal. Solicitar más deuda no es malo, lo interesante es ver cómo se invertirá, hacia dónde irá ese dinero y qué justificación nos darán a los ciudadanos.

Este año aumentó la tenencia vehicular, el emplacamiento y refrendo, por supuesto no fueron los únicos impuestos que subieron y por tanto debió haber una mejor recaudación en las arcas estatales y municipales, las cuales también aumentaron los costos del Predial. Entonces lo que no tiene una buena explicación es, si subieron tanto los impuestos y aplaudieron la “excelente recaudación”, ¿por qué no alcanza el presupuesto?

El 27 diciembre de 2013 el H. Congreso del Estado autorizó un endeudamiento de 874 millones de pesos, los cuales se presume que en su mayoría serían destinados a pagar el megadrenaje. Recientemente nuestros diputados locales aprobaron otro préstamo de 500 mdp, que seguramente conforme vaya llegando, será destinado a cubrir las grietas que durante esta administración siguen creciendo. Nuestra deuda estatal prácticamente aumentó mil 374 millones en seis meses, y el plan de austeridad que tanto se anunció definitivamente no entró en marcha, más bien fue un gesto amable de este gobierno para ¿quedar bien? con el pueblo.

Y es que el presupuesto no alcanzará nunca mientras no se ejecuten esas medidas de austeridad que mantienen quebrado nuestro Estado. Por citar algunos ejemplos, en el recién visitado tianguis turístico en Cancún, Quintana Roo, a pesar del gran teatro armado por la secretaria de Turismo donde sólo estuvo para tomarse la foto, fue más el costo que el beneficio, pues el grupo de baile que llevaron no se pudo presentar, no se amarró ninguna convención significativa, menos aún hubo algún mayorista interesado en invertir aquí.

De igual forma en materia de seguridad se ha invertido muchísimo dinero en equipamiento policial, mismo que no se utiliza o que por el mal uso del mismo, no funciona y no recibe mantenimiento. De las cámaras de monitoreo con que cuenta el C-4, muy pocas funcionan, y para las que sirven no se cuenta con el personal capacitado para su operación y monitoreo. Infinidad de ocasiones leemos que las patrullas no circulan porque no tienen gasolina. Se comenta que cuando asaltaron Liverpool la autoridad tardó en presentarse porque tuvieron que pasar a un cajero a sacar dinero con el cual echar gasolina a las patrullas.

El recién construido local para el retén de Lerma acusa severos deterioros ¡y nunca se ha utilizado! Malamente reubicado a una curva peligrosa para satisfacer la petición de los desarrolladores del Country Club de librar su acceso principal, el diminuto local presenta paredes humedecidas, plafones que cuelgan de los techos, sanitarios rebosantes, en fin, pareciera que los oficiales que por alguna razón sean sancionados serán asignados a ese retén.

Si a eso le agregamos los gastos que otorgan en dádivas algunos secretarios desprestigiados como el de Gobierno, que no deja de invertir en su propia campaña de autoflagelación y póstuma ¿limpieza? de imagen, entonces el dinero se sigue yendo al caño. Y si de caños hablamos, habrá que preguntarse si durante la construcción del megadrenaje no se gratificó a quienes se encargaban de hacer los estudios de calidad, para no revelar las fallas que se siguen presentando después de su término, sobre todo en la Avenida Central.

Tan sólo basta con pasar por el malecón de nuestra hermosa ciudad, detenerse en lo que ahora es el estacionamiento de Moch Cohuó y admirar la cantidad de vehículos abandonados del Gobierno del Estado, para que veamos los campechanos que no hay dinero para arreglarlos. En resumidas cuentas, es increíble y muy triste el estado de abandono en el cual se encuentran las dos principales ciudades de nuestro Estado: Tanto Campeche como Carmen dejan una sensación de abandono y dejadez que ya no es posible ocultar.

Podemos concluir que los préstamos aprobados, que debieran terminar con nuestra austeridad, simplemente no servirán para ello, y conforme se acerca el final de esta administración, se pide más y se ve menos. Es imperativo buscar alternativas que reduzcan los gastos, que mejoren la imagen institucional y que den una clara muestra de que existe un ahorro real en el erario público. A lo mejor de eso ¿tratará? el Quinto Informe.

 

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @sansopelochas

Jorge Gustavo Sansores Jarero

 

Noticia anterior

Colombia quiere hacer historia

Siguiente noticia

Destruye INE más de 22 mil credenciales; ya son caducas