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Un legado a la UAC

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Lao Tsu, el filósofo chino, aconsejaba: “Dirígete a la gente, convive con ellos, comienza con lo que tienes, construye sobre lo que saben, y cuando la obra se encuentre completa, la misión estará cumplida”. Por lo tanto, un líder —eso lo digo yo— necesita ser persistente y consecuente.

La poca o mucha experiencia que tengo en el servicio público me ha permitido pensar que un buen liderazgo consiste en la habilidad para definir una meta, en la constancia y el valor para seguir adelante, en la persuasión para lograr que otros se unan en la necesaria coalición de voluntades. Ese alguien tiene que ser capaz de inspirar a otros para que trabajen juntos de forma efectiva hacia un objetivo común.

Ese fue el liderazgo que conocí de un extraordinario universitario, que se caracteriza hasta el día hoy por  el trabajo, la disciplina, la fe, la motivación, la responsabilidad, el coraje y por, sobre todo, el compromiso con la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), antes Universidad del Sudeste (US).

Ha demostrado en diversas ocasiones que a las ideas correctas les llega su momento, aunque no todos las entiendan en sus inicios, aunque las critiquen.

Como quizá ningún otro, mostró el significado de la influencia. Recuerdo en mi época juvenil que fue extremadamente influyente. ¿Cuál era su herramienta? La palabra. Y ¿cómo era su palabra? Me lo dijo en una ocasión: “Mi palabra es una palabra de entrega a la UAC. He amado y sigo amando a esta noble institución educativa del que soy egresado como el primer abogado en 1966.

Estas breves palabras, mis distinguidos lectores de TRIBUNA de Campeche, solamente pretenden divulgar aquellos valores que han alentado a Sergio Mora Rodríguez en el desempeño de su vida académica, laboral, profesional y política, especialmente en el recinto sagrado que es la UAC.

Su contribución e importante rol universitario lo convirtió en una parte significativa de esa casa del conocimiento, en momentos cruciales y muy difíciles, en que no siempre con éxito, hizo sentir su voz orientadora.

Inicia su trayectoria académica como profesor de asignatura en la escuela secundaria del benemérito Instituto Campechano en la década de los 60´s del pasado siglo. Posteriormente, por su perseverancia y compromiso con la labor docente, es invitado para formar parte de la plantilla de profesores de la escuela preparatoria de la US que requería de académicos competentes y responsables, donde impartió diversas asignaturas del área de Ciencias Sociales y Humanidades.

En el año de 1967, por su amplia experiencia en la administración pública, ingresa al área de Rectoría de la US, donde se le brinda la oportunidad para llevar a cabo gestiones en los tres niveles de Gobierno con el fin de que se logren mayores beneficios que garanticen mejores condiciones para el desarrollo profesional de la comunidad estudiantil.

Prueba de ello fue la adquisición del primer autobús para prácticas profesionales de los alumnos, y la obtención de vehículos para las funciones de operatividad de las diversas escuelas —hoy facultades— que conforman a esa institución educativa.

Se compró un equipo de alta tecnología de ese tiempo para la instalación y funcionamiento del laboratorio de idiomas, y se gestionó ante el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE) un espacio para alojarlo, lo cual se logró en el pasillo que se ubica frente a la avenida Agustín Melgar que correspondía a una parte del edificio en donde se encuentra la Facultad de Derecho “Alberto Trueba Urbina”, y actualmente es ocupado por la dirección y cubículo para profesores. Posteriormente se hizo lo mismo en otros espacios educativos.

En el año de 1976, atendiendo la petición de un grupo de jóvenes egresados del bachillerato de ciencias químico-biológicas, y con apoyo del Gobierno del Estado de Campeche, la Secretaría Particular de la Presidencia de la República, la Secretaría de Educación Pública, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Nuevo León, fue posible la creación en Campeche de la Escuela de Medicina, siendo su primer director el prestigiado médico campechano Manuel Gracián Barrera.

El plan de estudios de la escuela mencionada con anterioridad tuvo como base el Plan A36 de la UNAM, llamado también Medicina General Integral.

Entre otras gestiones de Mora Rodríguez, fue la adquisición de recursos para el equipamiento y mejoramiento de áreas administrativas y académicas, igualmente obtuvo en aquel entonces la concesión de la Confederación Deportiva Mexicana para que la Universidad hiciera uso de los terrenos donde hoy se encuentran las áreas deportivas y recreativas, así como los terrenos que fueron de la Triplay de Campeche, en donde hoy se sitúan la Secretaría General y el estadio de Fútbol.

Ahora, don Sergio es representante de los egresados de la UAC ante el Órgano Máximo de Gobierno Universitario, y recientemente con el apoyo de otros universitarios amantes de nuestras tradiciones culturales rescataron la ceremonia de los fieles difuntos y concursos de nacimientos, entre otros.

Con el apoyo invaluable del Consejo Estatal Contra las Adicciones (CECA), esa asociación civil que representa realizó una intensa campaña en contra de las adicciones, y con la ayuda del Ayuntamiento de Campeche fue posible mejorar el alumbrado del campus y se proporcionó mantenimiento y ampliación de los jardines. Su objetivo ha sido siempre apoyar en todo y por todo a su Alma Máter.

Sergio Mora Rodríguez, galardonado con el Premio “San Francisco de Campeche” en el año 2011, es un universitario de significativas proporciones, más allá del estudiante de derecho, del servidor público o del político.

Acercarse a la figura de este personaje es una tarea, sin duda, gratificante. Para poder extraer los rasgos más relevantes de su humanismo, es necesario conocer sus aportaciones, su actuar y su consistencia de vida. En suma, es un universitario que merece todo el reconocimiento de ese Templo del Saber, la UAC. Honor a quien honor merece.

Rafael Martínez Castro

 

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